El discurso contradictorio de los derechos del niño

blogeditor · 25 de abril de 2017

El discurso contradictorio de los derechos del niño

Por: Paulina Cebada (@paw_cediz)

Es sábado y empiezo el día con una llamada familiar; es mi madre poniéndome al día de las noticias familiares. El tema principal, como siempre, es mi sobrina y sus hazañas cotidianas: “es como un adulto chiquito”, dice con un tono de asombro y cierto orgullo cerrando la conversación.

Es interesante cómo la perspectiva de las cosas va cambiando con los años. Hoy en día algunos niños tienen la oportunidad de ejercer su derecho a expresarse y la creencia de que “no saben lo que dicen” se desdibuja, dándole a los pequeños la oportunidad de opinar y tener un punto de vista, respetando sus derechos. Sin embargo, este escenario aún parece utópico para una gran mayoría.

Un México contradictorio que ante las encuestas y el discurso público reconoce la existencia de los derechos de los niños, pero en la intimidad del hogar justifica los castigos físicos, el trabajo infantil y los regaños que afectan emocionalmente a los pequeños. Esto refleja la situación del país, un país en el que la base de la pirámide es amplia y en donde también se ven múltiples abusos.

Los niños son un grupo poblacional que históricamente ha sido custodiado por padres o por el mismo Estado al considerarse que son personas que no tienen la capacidad de tomar decisiones o de opinar. Esta comparativa injusta entre adultos y niños ha hecho que estos últimos sean vulnerables a la discriminación y a la merma de sus derechos, e incluso en casos graves que sean víctimas de violencia física en diferentes entornos como la escuela o el hogar.

El derecho a expresarse solo es uno de los varios derechos de los infantes contenidos en múltiples tratados internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño.

La Convención sobre los Derechos del Niño es el primer tratado internacional especializado de carácter obligatorio que reconoce los derechos humanos de todos los niños del mundo. En él se establece que los gobiernos participantes respetarán tales derechos y asegurarán su aplicación a cada niño en su territorio, sin distinción alguna, independientemente de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus tutores.

Dicha convención reconoce los siguientes derechos para los niños: igualdad, protección contra toda forma de discriminación, bienestar social, la vida, la supervivencia y el desarrollo, a preservar su identidad, nacionalidad, nombre y relaciones familiares, a entrar y salir de su país, a la libertad de opinión, de buscar, recibir y difundir información e ideas de todo tipo, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, a la asociación, a la protección contra toda injerencia arbitraria, a disfrutar de una vida plena, a la salud física o mental, a la seguridad social, a la educación, al descanso, esparcimiento, juego y recreación, a estar protegido contra toda explotación económica, laboral o sexual, a no ser sometido a tortura o penas crueles, inhumanas o degradantes, a no ser privado de la libertad, y a que se protejan sus derechos humanos cuando se le atribuya la infracción a una ley penal.

Y una vez hecha esta mención sobre los múltiples tratados en donde se establecen los derechos de los niños, nos movemos a la reflexión con la siguiente pregunta:

¿Cuántos niños en México sufren violaciones a sus derechos?

Empezando con el dato duro, en México hay 39.2 millones de niños, los cuales representan 33 % de la población total. Un grupo de la población que al igual que las mujeres y los ancianos, son los más vulnerables ante cualquier situación de riesgo.

La Unicef estima que, en México, el 62 % de los niños han sufrido maltrato en algún momento de su vida, 10.1 % de los estudiantes han padecido algún tipo de agresión física en la escuela, 5.5 % ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6 % de violencia emocional.

Información de la ONU indica que México se ubica en el sexto lugar en América Latina, al tener un alto número de homicidios de menores; tan solo en los últimos casi 25 años murieron asesinados diariamente dos niños o adolescentes menores de 14 años.

Sin duda, los niños son un sector vulnerable víctima de múltiples abusos, los cuales se dan con mayor facilidad por dos razones:

En primer lugar, los niños son un grupo en proceso de formación y desarrollo, que dependen de otras personas para tener una buena alimentación, acceder a servicios médicos y educativos, y en general a cualquiera de los derechos reconocidos antes mencionados.

En segundo lugar, la violación de los derechos infantiles no es tan visible en comparación con la de otros grupos de la población. Tal es el caso de violencia intrafamiliar (algunas veces justificada como parte de la educación), la pobreza que hace necesaria la participación de los niños en actividades laborales para aportar al ingreso económico familiar, e incluso el desconocimiento de sus propios derechos lo que los hace víctimas de abusos no denunciados que se repiten innumerables veces y los hacen cada vez más vulnerables.

Los problemas más grandes a los que se enfrentan los niños son la situación de pobreza extrema, mortalidad infantil y materna en comunidades marginadas, inequidad por ingreso, origen étnico y género.

Este es México y los derechos de los niños, un país con un indicador alto de pobreza infantil, donde uno de cada cuatro niños vive en un hogar en el que los ingresos son menos de la mitad de la media nacional.

Cuando los padres viven en condiciones de marginación y pobreza, los niños adquieren responsabilidades ajenas, renunciando a medios y recursos que son imprescindibles para aumentar sus oportunidades a futuro, como lo es la educación y exponiéndolos a riesgos como violencia, drogadicción, mala alimentación y abusos en general.

En una encuesta de CONAPRED, se observa un cambio social en la manera de concebir a los niños como sujetos de derechos, que tiene que ver con cuestiones socioeconómicas y de edad; la evidencia está en que a mayor nivel socioeconómico de quien responde la encuesta se nota un alto reconocimiento de los derechos de la infancia como algo establecido por la ley y no se justifica la violencia física, por otro lado, en una parte importante de los encuestados mayores a 60 años está extendida la idea de que los menores de edad deben gozar sólo de las privilegios que consideren los padres, el típico, “tú eres niño y haces lo que yo digo” o “los niños no opinan en temas de adultos” que me ha tocado escuchar a lo largo de mi vida, siendo parte y espectador de esta situación.

¿Por qué es importante seguir haciendo hincapié el en respeto de los derechos de los niños?

La niñez es una etapa fundamental de aprendizaje que dará frutos a largo plazo. Todo lo que sucede en nuestra infancia tiene gran influencia en el resto de nuestras vidas y en la sociedad en general. Por ello es importante cuidar a los niños de nuestro país, pues en ellos veremos reflejado lo que estamos sembrando.

Busquemos darles un entorno donde exista la igualdad de oportunidades, de acceso a la educación, la salud y el esparcimiento, el derecho a la opinión, entre otras, para que cuando sean adultos puedan reproducir estos aprendizajes y hacer de nuestro México un lugar mejor.

 

@LexiaGlobal