blogeditor · 13 de marzo de 2013
Por: Marco Cancino (@marco_cancino) y Yamil Nares (@yamilnares)
Uno de los aspectos relevantes en materia política es la percepción que la ciudadanía tiene en torno a la situación del país en general o inclusive, con respecto a un tema determinado. Por ejemplo, Defoe realizó tres encuestas distintas en los meses de enero y mayo del 2012 y en febrero del 2013 en el que se les preguntó a la población entrevistada cuál consideraban que era el problema más importante al momento de ser cuestionados.
Lo relevante del ejercicio es que los tres momentos pueden ser claves para generar tres fotografías distintas en tres momentos diferentes del país. Defoe, junto con Inteligencia Pública analizó la información relativa a los distintos levantamientos realizados.
El primero de ellos, durante enero del 2012, México se encontraba en pleno proceso electoral pero en la etapa en la que los distintos partidos políticos estaban definiendo a sus candidatos para las elecciones que se realizarían en julio de ese año. Al mismo tiempo, el mes de enero era el arranque del último año de la administración de Felipe Calderón y que, en combinación con el proceso electoral en curso, la estrategia gubernamental federal de comunicación social y las políticas públicas estaban prácticamente orientadas a posicionar en la mente de los ciudadanos la idea de que el Gobierno Federal era el autor intelectual y material de los “beneficios” que los programas públicos generaban en todo lo largo y ancho del país, además de los bombardeos mediáticos de que la situación del país había mejorado, al menos a nivel macroeconómico y trataban de desviar la atención de los problemas de inseguridad pública en el país.
Lo interesante del resultado es, como podemos observar en la Gráfica 1, que la estrategia de comunicación del Gobierno Federal parece que no tuvo tan buenos resultados, al menos entre la ciudadanía. En la encuesta realizada en enero del 2012, los principales problemas del país identificados en ese momento por los mexicanos tenían que ver con la alta percepción de inseguridad (22.7%), la crisis económica (17.3%) y el narcotráfico (12.7%). En contraste, el desempleo y la educación, como principales problemas del país apenas representaban un 5.7% y 2.6%, respectivamente.
En el segundo levantamiento, en mayo del 2012, ya en plenas campañas electorales, la percepción en los ciudadanos de mayor inseguridad y fragilidad de la economía del país como principales problemas creció. Ello principalmente porque es durante una contienda electoral cuando a partir del contraste de ideas se incrementa la exposición de información por parte del ciudadano y potencial elector, lo que como podemos observar en la misma gráfica, pudieron ser los factores que incrementaron los porcentajes de ciudadanos que consideraron que la inseguridad era el principal problema del país con 32% de los entrevistados, seguido por el 26.8% que manifestó que la crisis económica es otro de los principales problemas del país y por un 15% que mencionó al desempleo (en claro contraste al 5.7% del levantamiento de enero de ese mismo año).
El tercer ejercicio se realizó en febrero del 2013, a diez semanas del inicio de la nueva administración federal. En este momento, el contexto político y social, a diferencia del proceso electoral, ya no es de una confrontación abierta, sino más bien de cierta incertidumbre, pero también de algún grado de optimismo, principalmente porque podríamos decir que en el periodo inmediato a la toma de posesión de Enrique Peña Nieto nos encontramos en una especie de luna de miel. Es durante el arranque de una nueva administración federal que se hace medianamente posible generar acuerdos políticos y tomar decisiones que en otras circunstancias podrían ser más costosas, como aprobar la reforma laboral, la reforma educativa, la conformación de un pacto con las distintas fuerzas políticas del país, la restructuración del gabinete y la definición de nuevas prioridades que deberán ser plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo a presentarse en breve.
Sin embargo, la percepción de la ciudadanía pareciera seguir considerando a la inseguridad, la crisis económica y el desempleo como los principales problemas del país, casi en la misma proporción que durante las campañas electorales (32%, 20.3% y 14.5%, respectivamente), lo que podría ser interpretado como un gran reto para el nuevo Gobierno de la República, diseñar programas y políticas públicas encaminadas a atender estos problemas. En contraste, la educación deficiente continúa siendo uno de los problemas que menos preocupación tiene entre los entrevistados, con apenas el 4.3% de las menciones, ello, a pesar de que la estrategia para mejorar la calidad de la educación es uno de los ejes más importantes de la actual administración. Basta ver la reciente promulgación de la Reforma Constitucional en Materia de educación el lunes 25 de febrero y la detención de la maestra Elba Esther Gordillo, ahora ex presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, presuntamente por delitos relacionados al lavado de dinero y la delincuencia organizada.
El pasado
Ahora bien, durante el mismo ejercicio se realizó un análisis retrospectivo con respecto a la situación económica del país. Es decir, se intentó conocer cómo las personas encuestadas percibían la situación del país al momento de ser entrevistadas con respecto a la que, desde su propia perspectiva, había sido la de un año antes.
Como podemos ver en la Gráfica 2, la percepción de la economía al momento de ser entrevistados era la más baja al inicio del último año de la administración de Felipe Calderón con 52.9% de los entrevistados. En contraste, durante las campañas, el número de personas que consideraban que la situación económica era peor que un año antes al momento de ser entrevistadas disminuyó considerablemente (32.3%), incrementándose casi 5 puntos porcentuales en los primeros dos meses de la nueva administración (37.8%).
Con respecto a la situación económica de las personas entrevistadas con relación al año anterior, el estudio nos muestra que al menos la percepción de la ciudadanía al inicio del último año de la administración del entonces Presidente Felipe Calderón no era muy positiva. Esto es, debido a que cerca de la mitad de las personas encuestadas (46.8%) manifestó que su situación económica era peor en ese momento que un año atrás, casi una tercera parte que seguía igual (29.3%) y casi una cuarta parte que había mejorado (23.4%). Lo anterior indica que el conjunto de políticas públicas en materia económica, el incremento mensual a los precios de algunos productos y energéticos, como la gasolina (conocido como el gasolinazo), minaban la percepción de los encuestados con respecto a su propia situación económica.
Sin embargo, durante las campañas electorales, la proporción de personas que consideraban que su situación económica había empeorado con respecto a un año antes disminuyó a casi el 30%, incrementándose el número de personas que consideraban que no había ni mejorado ni empeorado su situación.
De nueva cuenta, es probable que las campañas hayan jugado un papel importante en el cambio de percepción de la ciudadanía, sobre todo, con respecto a su propia situación, independientemente de la del país.
Por su parte, para los primeros meses de la nueva administración federal, si bien la proporción de personas que consideran que su situación económica permaneció casi igual que durante las campañas electorales (30%), la proporción de aquellas que consideran que su situación personal sigue igual representa casi la mitad de las personas encuestadas (47.3%), al tiempo que se registra una reducción de la proporción de personas que piensan que ha mejorado con respecto al año anterior, alcanzando apenas la quinta parte del total (21.8%).
Esto nos puede decir que si bien, las autoridades federales han remarcado las fortalezas de la economía nacional, no se han presentado suficientes argumentos que permitan pensar a los ciudadanos que dicha estabilidad macroeconómica se traduce en beneficios en sus bolsillos. Ello implica un reto importante no sólo en materia de política pública para la nueva administración federal, sino también, en materia de comunicación social.
El futuro
El análisis prospectivo nos permite conocer qué piensa la gente con respecto a la situación en la cual se encontrará el país o la personal en el siguiente año, es decir, podemos medir hasta cierto punto, el nivel de confianza y optimismo de las medidas que la nueva administración federal tomará, tanto para mejorar el contexto económico de México en su conjunto y/o la de sus ciudadanos en particular.
Como podemos ver en la Gráfica 4, al inicio del sexto año de la administración del Presidente Felipe Calderón, el nivel de optimismo y de pesimismo con respecto a la situación económica que viviría el país no tenía una diferencia significativa, dividiéndose las percepciones casi en tercios. En cambio, durante las elecciones, pareciera que el optimismo comenzó a ganar terreno a costa de una visión más pesimista de la economía del país, la cual era menos de la quinta parte de los entrevistados. Justo en esta medición es cuando podemos ver con cierta claridad el efecto que las campañas políticas y el ambiente electoral tiene sobre el ánimo del electorado, modificando inclusive, su percepción de la realidad y sobre todo, lo que esperan a futuro.
Para la medición realizada durante el primer trimestre de la nueva administración, la percepción del electorado si bien, sigue siendo de optimista a indiferente, la postura pesimista comienza a ganar terreno. Ello podría tener relación con la ausencia de información por parte de la autoridad federal de políticas o medidas concretas que realizará para mejorar las condiciones económicas del país.
Sin embargo, si bien es cierto que con respecto a la situación de la economía del país en los próximos doce meses, la percepción de los ciudadanos va de positiva a neutral, con respecto a su situación económica en el próximo año son más optimistas.
Como podemos observar en la Gráfica 5, la proporción de ciudadanos que consideran que su situación económica mejorará o al menos no empeorará en los siguientes doce meses va del 67.7% en la primera medición, a más del 75% en las dos mediciones subsecuentes. Es decir, que los mexicanos se han vuelto aún más optimistas con respecto a su situación económica desde las elecciones e inclusive, durante los primeros meses de la nueva administración un 45.5% de las personas entrevistadas consideran que su situación mejorará.
Lo anterior probablemente se deba al efecto “luna de miel” y al optimismo que imprime el arranque de un nuevo gobierno federal, capital político que debe ser aprovechado al máximo para generar los cambios estructurales necesarios e impulsar una agenda de cambios amplia y ambiciosa. Por ello, el Plan Nacional de Desarrollo, así como sus respectivos planes sectoriales son pieza clave, los cuales deberán ser traducidos en programas y políticas públicas bien diseñados, con objetivos claros, viables y medibles, acompañados de una adecuada estrategia de comunicación que permita lograr el respaldo ciudadano y con ello, una percepción positiva sobre las decisiones y la gestión de la nueva administración federal.
*Marco Cancino es Director General de Inteligencia Pública. Su correo es [email protected]
*YamilNares es Director General de Defoe. Su correo es [email protected]
Notas metodológicas
Enero 2012
Tipo de estudio: Encuesta Nacional en Vivienda
Fechas de levantamiento: 21 y 22 de Enero 2012
Población objetivo: Personas mayores de 18 años con residencia en el área seleccionada al momento de la entrevista.
Tamaño de la muestra: La muestra consistió en 100 secciones electorales y en cada una se realizaron 10 entrevistas; de este modo se recopilaron un total de 1000 entrevistas.
Representatividad: Nacional
Nivel de confianza y nivel de error: Asumiendo un muestreo aleatorio simple, el margen de error asociado a un nivel de confianza estadístico de 95%, es de +/- (3.1%).
Mayo 2012
Tipo de estudio: Encuesta Nacional en Vivienda
Fechas de levantamiento: 25 y 26 de mayo de 2012
Población objetivo: Personas mayores de 18 años con residencia en el área seleccionada al momento de la entrevista.
Tamaño de la muestra: La muestra consistió en 40 secciones electorales y en cada sección se realizaron 10 entrevistas; de este modo se recopilaron un total de 400 entrevistas.
Marco muestral: Secciones electorales reportadas por el Instituto Federal Electoral
Representatividad: Nacional
Nivel de confianza y nivel de error: Asumiendo un muestreo aleatorio simple, el margen de error asociado a un nivel de confianza estadístico de 95%, es de +/- (4.9%).
Febrero 2013
Tipo de estudio: Encuesta Nacional en Vivienda
Fechas de levantamiento: 16 y 17 de febrero 2012
Población objetivo: Personas mayores de 18 años con residencia en el área seleccionada al momento de la entrevista.
Tamaño de la muestra: La muestra consistió en 40 secciones electorales y en cada una se realizaron 10 entrevistas; de este modo se recopilaron un total de 400 entrevistas.
Representatividad: Nacional
Nivel de confianza y nivel de error: Asumiendo un muestreo aleatorio simple, el margen de error asociado a un nivel de confianza estadístico de 95%, es de +/- (4.9%).
Consideraciones no muestrales para los tres levantamientos mencionados
En este tipo de investigaciones existen errores no muestrales como el fraseo de preguntas, efectos no anticipados de preguntas previas o posteriores a otras preguntas en el cuestionario, y contingencias que en un momento dado se presentan en el levantamiento de campo.