México, China y EU: del Libre comercio a la geopolítica del Siglo XXI

blogeditor · 29 de octubre de 2012

México, China y EU: del Libre comercio a la geopolítica del Siglo XXI

Las próximas transiciones de liderazgo en China, EE.UU. y México pueden revelar los desafíos y oportunidades para los países insertos en un contexto posterior a la crisis internacional. Existe una creciente sensación de conflicto entre el liderazgo de EE.UU. y China, reflejado en las medidas de comercio y seguridad que están imponiendo dificultades  entre los dos actores más relevantes del sistema internacional actual. En este sentido, México debe adoptar un cambio internacional que tanto EE.UU. y China están creando para el próximo entorno económico mundial mediante la definición de una política exterior de cooperación que potencialice la industria para acelerar el modelo de desarrollo orientado a las exportaciones.

En el año 2012 se esperaba que el cambio de liderazgo en toda la región de Asia Oriental y las regiones de América del Norte iniciaran una ola de ideas renovadas para hacer frente a los retos actuales políticos y económicos del sistema internacional, sin embargo, un conjunto de ideas y discursos del pasado permean la discusión y parecen influir en el ritmo de las relaciones entre estas regiones.  Los principales cambios de liderazgo que han tenido lugar desde principios de este año inician con la transición no planificado de Kim Jong Un en Corea del Norte, continuando con la reelección de Ma Ying-jeou como Presidente de la República de China (Taiwán), junto con Vladimir Putin, quien ganó la carrera presidencial de Rusia y aunada a la constante posibilidad de cambio de liderazgo de Japón. Sin embargo, existe una gran expectativa en este año de transición en el liderazgo del Partido Comunista de la República Popular de China, con Xi Jinping, relevando la presidencia de Hu Jintao en el próximo mes de noviembre. Esta última, casualmente se llevará a cabo al mismo tiempo que la elección presidencial entre el Presidente Barack Obama y el Gobernador Mitt Romney. Esta dinámica particular puede tener un impacto importante en la relación bilateral más importante del sistema internacional en el futuro próximo. Ambos dirigentes estarán en la línea de frente de dos potencias económicas y políticas dentro del sistema internacional, con una relación simbiótica entre sí y sus regiones inmediatas, pero más importante aún, con una pronunciada presión por el cumplimiento de demandas de sus sociedades internas.

El liderazgo en China tendrá que enfrentarse a la difícil transición de un modelo económico de un desarrollo impulsado por sus exportaciones, hacia una economía orientada a la demanda interna con sus correspondientes consecuencias, tales como la desaceleración del crecimiento económico, la alta inflación, el aumento del costo de la vivienda y las reacciones sociales a la escalada de la crisis económica y la cada vez más difícil tarea por parte del Estado por controlar las manifestaciones públicas que son percibidas como amenazas a la estabilidad nacional. Al mismo tiempo, en el frente internacional, China debe reafirmar sus alianzas estratégicas con el fin de hacer frente a posibles conflictos regionales, territoriales, comerciales y militares que puedan surgir en el futuro. Por otro lado, la futura administración en los EE.UU. tiene que responder a las preocupaciones nacionales después de un período caracterizado por la recesión económica y un alto nivel de desempleo.  En el frente internacional deberá definir un plan estratégico que busque reequilibrar su atención hacia Asia. Dicha acción se determinará no sólo por el atractivo económico de la región, sino por el foco potencial de consideraciones militares y de defensa para la seguridad internacional. En este sentido, estos nuevos liderazgos son más partidarios de desarrollar políticas nacionales que tengan en cuenta los objetivos e intenciones de otros actores. Por tanto, es importante entender el impacto de las percepciones de cada uno de los grupos de líderes con el fin de identificar los desafíos y oportunidades para los espectadores regionales como México.

La reciente elección presidencial de EE.UU. revela una permisibilidad de realpolitik en el futuro de la relación con China. Recientemente se ha optado por identificar y criticar a rivales extranjeros durante las campañas electorales con el fin de contar con respaldo popular a través de un sentido de pertenencia nacionalista, y esto es sin duda algo que se ha utilizado en gran medida en la actual campaña presidencial de EE.UU.  El uso del déficit comercial entre EE.UU. y China, el régimen fiscal por el cual el yuan chino está controlado actualmente, la deuda americana bajo el poder de China y la aparente pérdida de empleos en Estados Unidos a la nación asiática, han sido cuestiones ampliamente utilizados tanto por candidatos republicanos y demócratas en la actual campaña con el fin de competir entre sí. En los últimos anuncios de la campaña, el candidato presidencial republicano Mitt Romney declaró: “Es hora de hacer frente a los tramposos y asegurarnos de proteger los empleos para el pueblo estadounidense”[1]. Así bien, otros anuncios que buscan mancillar a China por parte del candidato demócrata, el Presidente Barack Obama, quien ve en China una amenaza a los empleos en Estados Unidos[2]. Ya sea que los votantes republicanos o demócratas reaccionen a estos mensajes de campaña, es obvio que el electorado estadounidense no considerará la relación entre Estados Unidos y China como la cuestión definitiva en la elección presidencial. Sin embargo, el tono de la campaña presidencial de EE.UU. ha puesto de manifiesto la aparente necesidad de adherir un acercamiento más duro hacia China, y las recientes acciones de la administración actual confirman esta tendencia. EE.UU. ha presentado diversos casos contra China ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en relación con las subvenciones chinas de las exportaciones de autos y de los sectores de autopartes[3]. Más recientemente, el presidente Barack Obama ha bloqueado un acuerdo de una compañía China para la adquisición de proyectos eólicos, bajo el argumento de que se localizarían cerca de una base naval en Oregón[4],. En los últimos cuatro años, la administración de Obama ha tomado medidas comerciales y económicas que le han llevado a adherirse activamente a los foros multilaterales, tales como la Cumbre de Asia Oriental, así como el Foro Regional de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, junto con negociaciones para agilizar el Acuerdo Trans-pacífico, así como la promoción de la Asociación de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC). Además, las alianzas de seguridad entre Japón[5], Corea, Singapur, Vietnam, Indonesia, Malasia, India, Australia e incluso el acercamiento de cooperación para Myanmar, entre otros países de Asia, reflejan una clara intención de EE.UU. de reorientar los problemas de seguridad y económicos hacia Asia, lo que ha propiciado que los líderes en China reaccionen de forma nerviosa. Los medios de comunicación de China también han reflejado una reacción ante el cambio de la actual administración de EE.UU. la cual fue de un tono cooperativo a uno más de confrontación. Se ha propugnado por la descalificación general de la administración actual de Obama por promover un ” regreso estratégico a Asia” desde el año 2010, que según algunos analistas chinos, ha llevado a una desconfianza crónica en la relación bilateral[6]. De igual modo, la prensa china también ha abordado activamente comentarios por parte de Mitt Romney hacia China durante la campaña, llamando a las declaraciones del candidato como tontas e hipócritas[7]. Estos ataques, aunque en gran medida se perciben como un efecto secundario de una campaña de alcance internacional, no puede evitar reflejar la tendencia de esta relación y los posibles efectos para el orden mundial de las próximas décadas.

México debe seguir el ritmo de otras economías emergentes y dar prioridad a su política industrial con el fin de adaptarse de manera competitiva a las cadenas globales de producción. La globalización y la regionalización, serán en mayor medida lideradas por las economías emergentes que buscan mejorar los mercados de consumo en América del Norte, Europa occidental y Asia oriental en los próximos años, por lo que México debe acoger nuevas oportunidades para impulsar su modernización industrial. El proceso por el cual México entre otros países de Centroamérica se ha ceñido a las cadenas internacionales de producción ha sido a través del desarrollo de las capacidades industriales a través de las exportaciones de manufacturas, principalmente sostenido por la gran cantidad de mano de obra de baja remuneración.  Dichas economías se centraron en los procesos de producción y ensamblaje conocidas como maquiladoras. Esto ha permitido a México tener acceso a los mercados de América del Norte multiplicando 7 veces las exportaciones mexicanas, y creando más de 600 000 puestos de trabajo durante los primeros quince años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Es importante mencionar que en México, este tratado le ha costado más de 2 millones de empleos en el sector de la agricultura, una disparidad de ingresos entre EEUU y México lo que ha contribuido al aumento de la inmigración de más de 12 millones de mexicanos que actualmente residen en EEUU[8]. Sin embargo, el desarrollo industrial de México ha adquirido importantes capacidades de fabricación, identificados principalmente en la categorización de cuatro generaciones diferentes de maquiladoras[9]. México ha ganado una posición competitiva en sus plantas productoras de partes de automóviles y de productos electrónicos, con un gran potencial para aprovechar la oferta tradicional de América del Norte y en la actualidad las inversiones de Asia -Pacífico. Recientemente, la Asociación de Maquiladoras Asociación Civil (AMAC), señaló que en el primer trimestre de 2012, la industria maquiladora en Ciudad Juárez, Chihuahua registró un aumento de 11.162 puestos de trabajo. Además, cuatro compañías de Japón, China, Corea del Sur y Taiwán están considerando la instalación de nuevas plantas en dicha ciudad[10]. Con la actual tendencia internacional y el aumento de la competitividad del sector de maquiladoras en la zona fronteriza entre México y EEUU, parece adecuado que la política industrial de México tienda a formar parte fundamental en el proceso de formulación de la política exterior para buscar una mayor cooperación dentro de la relación entre China y EEUU.

Las relaciones de cooperación entre China y México deben mejorar los esfuerzos para consolidar iniciativas institucionales, públicas y privadas para identificar potencialidades complementarias, específicamente en los procesos de la industria automovilística. Analistas como Enrique Dussel han destacado la gran importancia del incumplimiento de la falta de conocimiento entre los ambientes de negocios chinos y mexicanos en particular, las barreras culturales y las del idioma[11]. Según el doctor Dussel, la cooperación entre China y México se puede incrementar a través de proyectos compartidos en la industria automovilística que pueden beneficiarse de la madurez de las tecnologías de fabricación de autopartes, así como con la logística para vender en la región del TLCAN. Además,  se podría contemplar una oportunidad por parte de México para aprovechar las restricciones estadounidenses hacia empresas chinas en proyectos de desarrollo de la industria de energías alternativas. Dichas medidas podrían beneficiar una agenda industrial definida por parte de México con el fin de consolidar proyectos de cooperación conjunta. Por otro lado, México se beneficiaría de un mayor desarrollo industrial complementario con la región de América del Norte mediante la mejora de la cooperación en una cuarta generación de maquiladoras para garantizar la modernización industrial de México[12]. El enfoque en el mejoramiento industrial de México podría apoyar la aceleración de recuperación de la región de América del Norte, ya que según cálculos económicos determinan que por cada tres puestos de trabajo creados en una nueva planta en México, un trabajo se crea en los EE.UU., esto debido al alto grado de insumos de producción importados por México desde EE.UU[13]. Aunado a esto, México debe adoptar una política integral industrial con acciones definitivas sobre los programas de infraestructura que pueden prever la sostenibilidad de objetivos claramente definidos en las industrias donde México tiene ventajas competitivas, además de otros sectores que podrían desarrollarse a través de proyectos de cooperación con los EE.UU. y otros actores internacionales emergentes como China. Igualmente importante será que la nueva administración en México pueda continuar ofreciendo incentivos fiscales que faciliten la admisión de nuevas inversiones extranjeras.  La dirección de la economía global actual se muestra cada vez más clara y se manifiesta en el tono contundente contra China de los actuales candidatos presidenciales de Estados Unidos. Este mensaje no puede ser ignorado por la actual administración en México especialmente en la definición de un enfoque de acercamiento hacia los dos actores más importantes en el sistema internacional de las próximas décadas.

 

[1] Failing American Workers. 

[2] Obama ad: ‘Romney tough on China? Since when?’ .

[3] AFP, The West Australian. Obama drives WTO action over China car subsides. September 17, 2012.  Last accessed: 0ctober 05 2012.

[4] BBC news. China firm sues Obama over blocked US wind farm deal. 3 October 2012.  Last accessed: 0ctober 05 2012.

[5] BBC news. U.S. and Japan agree on new missile defense system. 17 September 2012.  Last accessed: 0ctober 05 2012.

[6] Osnos, E. The Chinese View of Obama and Romney. The New Yorker.

[7] Xinhua news reporte sobre Mitt Romney cuando Mitt Romney prometió declarer a China como manipulador de tasa de intercambio. Osnos, E. The Chinese View of Obama and Romney. The New Yorker. 

[8] Pew Hispanic Center. Net Migration from Mexico Falls to Zero—and Perhaps Less.  May 3, 2012.

[9] Carrillo, J. and Lara, A. Mexican Maquiladoras. New Capabilities of Coordination and the Emergence of New Generation of Companies.

[10] Armendariz Bailo, J. Maquila gains 11,000 jobs in 3 months. 

[11] Dussel, E. The Auto Parts-Automotive Chain in Mexico and China: Co-operation Potential? The China Quarterly, 2012.

[12] Las maquiladoras de cuarta generación es definido por las mejoras cualitativas a partir del análisis de la filial de Delphi-Mexico en Carrillo, J. y Lara A. “Mexican Maquiladoras: New Capabilities Coordination and the Emergence of New Generation of Companies”. Innovation and Economic Development. Vol. 7, no.2/3, April-August, Australia, 2005, pp. 256-273  

[13] Pacheco, J. International Business Accelerator. Maquiladora growth positive sign for U.S. Mon, Apr 30, 2012.