México al final del arcoíris: la homofobia enraizada y el odio que mata

blogeditor · 17 de enero de 2022

México al final del arcoíris: la homofobia enraizada y el odio que mata

Corría el año de 1997 cuando Carlos Monsivais escribió en su artículo Los que tenemos unas manos que no nos pertenecen: (a propósito de lo queer y lo rarito): “A quienes habitan en sus márgenes, la sociedad les exige la autodestrucción, esa suerte perversa de acatamiento de la norma”; idea que plasma de manera excepcional y sintética el trato macabro que se le da a cualquier minoría considerada como desafiante del statu quo, como lo es todo aquello que no sea heterosexual y cisgénero. Hoy, 25 años después, esta idea sigue más que vigente y la violencia hacia la comunidad LGBTI+ y la búsqueda por su “autodestrucción” continúa arraigada en gran parte de la sociedad mexicana.

Es importante partir de la aclaración de que, a nivel estatal, México no es reconocido como un Estado homofóbico ni transfóbico. Oficialmente, el gobierno no mantiene legislaciones de ningún tipo que penalicen los actos homosexuales en ninguna medida. Al contrario, éste se ha comprometido progresivamente a respetar y hacer cumplir el derecho a la no discriminación y demás derechos humanos de las personas LGBTI+ dentro de su territorio, a través de legislaciones internas y la firma y ratificación de tratados internacionales en la materia. Sin embargo, la realidad apunta a que no todo son sonrisas y arcoíris en materia de no discriminación contra la comunidad LGBTI + en la nación mexicana.

Apenas hace unos días, el 29 de diciembre del 2021, tuvo lugar al sur de la Ciudad de México un acto de absoluta homofobia; dos hombres que decidieron besarse en un parque de diversiones fueron discriminados al ser señalados y reprendidos por faltar a los “valores familiares del parque”1. Este hecho discriminatorio, que ha sido normalizado y parece cotidiano e inocente, resulta ser la chispa necesaria para incendiar las redes sociales y abre una discusión arcaica que sorprendentemente sigue vigente dentro de nuestra sociedad: la igualdad de derechos de la comunidad LGBTI+.

Así, más allá del simple acto discriminatorio, los mensajes de odio que siguieron desde las redes sociales son evidencia de las alarmantes cifras de violencia y odio que día con día vive la comunidad LGBT+ en México. Entre 2014 y 2020, al menos 3,599 personas LGTBI+ fueron asesinadas en América Latina y el Caribe, siendo Colombia, México y Honduras donde se concentraron el 87 % del total de víctimas en 2019 y el 89 % del 2020. Si bien durante el 2020 se evidenció una tendencia a la disminución de homicidios en casi toda la región (debido principalmente a las restricciones impuestas para contener la pandemia por COVID-19), se mantuvieron algunos de los principales patrones de violencia contra personas LGBTI+ identificados en años anteriores; en el año 2020, al menos 370 personas LGBTI+ fueron asesinadas en la región. De esta manera, Colombia (233), México (79) y Honduras (20) encabezaron nuevamente la lista de países con mayor número de homicidios2. En lo relativo al 2021, el Observatorio Nacional de crímenes de odio contra personas LGBT registró 36 casos de diversos tipos de agresiones contra la comunidad.

Los números no mienten, por el contrario, evidencian la carencia de acciones específicas de los Estados para prevenir, atender y sancionar esta violencia. La criminalidad ligada a la discriminación por orientación sexual e identidad de género es un tema muy poco discutido en México, donde aún persisten importantes vacíos y lagunas jurídicas, pues únicamente se ha incluido el odio en los delitos de homicidios y lesiones graves contra la población LGBTI+ en los códigos penales de 13 estados.

Aunado a esto, el principal obstáculo para enfrentar esta creciente violencia letal es la falta de registros oficiales con datos desagregados. Las fiscalías siguen sin investigar de manera adecuada los crímenes de odio cometidos contra la población LGBTI+ y raramente registran la orientación sexual y la identidad de género de las víctimas 3. A pesar de que desde 2018 se tiene un protocolo nacional de actuación para el personal de las instancias de procuración de justicia en casos que involucren la orientación sexual o la identidad de género 4, el personal no sabe identificar las señas de odio que existen en la escena del crimen o incluso en el cuerpo de la víctima, ni contextualizar el momento del asesinato.

En la mayoría de los casos, tampoco se investigan los antecedentes. El argumento por parte de las autoridades sigue siendo el mismo: la víctima propició el crimen o delito con su conducta, por lo tanto no hay nada que perseguir. En palabras de Carlos Bonfil,  si un homosexual amanece acuchillado se concluye– esto sólo puede deberse a la venganza pasional de otro ser de una especie semejante. Es conocido, sentencian los partes policiacos, que los “desviados” se matan entre sí 5.

Los crímenes de odio por homofobia, a pesar de ser las manifestaciones más radicales de discriminación y las más urgentes a ser resueltas, no son las únicas formas de homofobia presentes en México. El problema reside más allá de la agresión física hacia los homosexuales, se presenta también en otras formas de marginación y violencia que pueden ir desde un chiste en casa, miradas agresivas en la calle, o hasta tratos desiguales en el empleo, la impartición de salud o el acceso a derechos. De acuerdo con la Encuesta sobre Discriminación por Motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género, un 60% de las personas encuestadas afirmaba haberse sentido discriminada en México; 3 de cada 4 personas LGBTI+ evitan tener muestras de afecto en público por miedo a la violencia, y sólo un 0,4% declaró no haber sufrido nunca expresiones de odio, agresiones físicas o acoso 6.

Si algo nos demostró el caso de discriminación del 29 de diciembre del 2021 y todas las respuestas de odio en redes que le siguieron, es que si bien la legislación mexicana no prohíbe la homosexualidad, a ésta la suplantan con gran eficacia los reglamentos o normativas privadas que, como el del parque de diversiones, sancionan e intimidan las “faltas a la moral y a las buenas costumbre”. En su amplísima vaguedad interpretativa, estos instrumentos autorizan todo tipo de abusos contra las personas que desafían los “valores tradicionales” de la sociedad mexicana. En este sentido, vale la pena recordar que el Estado mexicano no sólo está obligado a cumplir con el derecho a la no discriminación, sino también a garantizar que todas las personas en su jurisdicción, ya sea físicas o morales –como el parque en cuestion–, respeten este derecho.

Es claro que no basta con el reconocimiento jurídico del derecho a la no discriminación y los demás derechos humanos de los homosexuales para avanzar en la lucha contra la homofobia y todas sus manifestaciones de opresión y violencia; el combate a la homofobia debe darse en el seno de la familia, las instituciones educativas y en los espacios públicos y privados; pero, sobre todo, esta pedagogía debe comenzar con la concientización de las propias autoridades, ya que las altas cifras de impunidad de las innumerables agresiones citadas anteriormente, contribuyen a que los delitos se repitan. Asimismo, deben legislarse normas precisas para proteger la diversidad sexual y genérica, a fin de garantizar su eficacia y vencer las distintas formas de opresión y segregación que continúan vigentes; también es necesario implementar instrumentos de política pública que garanticen su cumplimiento e incentiven a la población a denunciar la exclusión.

Si de algo podemos estar orgullosos, orgullosas y orgulloses hoy es de que la Comunidad LGBTI+ está y seguirá estando unida y ya no se calla ante aquellas personas que condenan y segregan a sus semejantes por el simple hecho de reinventar las formas de relacionarse y por atreverse a romper el silencio de la injusticia, por exigir lo que por naturaleza es suyo en derechos, y por reclamar lo que naturalmente ya no se debería de cuestionar: su igualdad al resto.

@CMDPDH

 

 

 

1 Alejandro Santos Cid, El País, aquí.

2 Sin Violencia LGBTI, Des-cifrando la violencia en tiempos de cuarentena: Homicidios de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex en América Latina y el Caribe 2019-2020, aquí.

3 Letra S, aquí.

4 CNDP, Protocolo nacional de actuación para el personal de las instancias de procuración de justicia, en casos que involucren la orientación sexual o la identidad de género, aquí.

5 Carlos Bonfil, Crimenes de odio en México: La urgencia de Legislar, aquí.

6 CONAPRED, Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género 2018, aquí.