México, entre la ambición climática y la extracción de combustibles fósiles

Redacción Animal Político · 2 de septiembre de 2025

2025 es un año crítico para la acción climática pues las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC por sus siglas en inglés), presentadas por los países ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), deben ser renovadas, actualizadas y robustecidas.  Lo anterior porque estos instrumentos se consideran los vehículos más importantes para reducir emisiones causantes del cambio climático, y avanzar la agenda de resiliencia ante los impactos negativos de este problema.  Estas contribuciones deben actualizarse cada cinco años, pensando en ciclos que puedan ir incrementando la ambición, con base en las capacidades de los países.

El llamado originalmente era que los países debían someter sus NDC 3.0 en marzo de 2025, pero dadas las complicaciones presupuestales y de capacidades, entre otras cosas, hasta ahora solo 34 países han sometido dichos instrumentos. En este contexto, México se encuentra activamente en el diseño de sus nuevas NDC, llevando a cabo diversidad de diálogos, tanto con la administración pública como con organismos académicos y de la sociedad civil. El proceso encabezado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), así como por su dirección de acción climática, ha sido muestra del interés de avanzar la agenda y robustecer este instrumento clave.

De acuerdo con lo compartido por la SEMARNAT, la idea central es aumentar la ambición no solo en términos de reducción de emisiones, sino también en materia de adaptación y reducción de la vulnerabilidad. Algunos aspectos clave como el incremento a la energía renovable, el fortalecimiento a la electromovilidad, además de otros sectores clave, se enuncian como centrales.

La pregunta de fondo, sin embargo, es si SEMARNAT, con una reducción importante de presupuesto para operar, una caída creciente de la cooperación bilateral (como el proveniente de la Agencia de Cooperación de Estados Unidos), así como otras barreras estructurales, podrá no solo diseñar unas NDC adecuadas, sino -y más importante- podrá implementarlas.

En 2023, México destinó 1.7 mil millones de dólares de su presupuesto a acciones relacionadas con la atención al cambio climático. Sin embargo, en el mismo año canalizaron 49.7 mil millones de dólares en la producción de combustibles fósiles. Esto significa que, por cada dólar invertido en actividades sostenibles, se asignaron 28 dólares a iniciativas intensivas en carbono, lo que refleja una marcada asimetría en la orientación del gasto público.

A esta situación se suma la alta dependencia de México respecto a los ingresos intensivos en carbono. En 2023, estos ascendieron a 133.3 mil millones de dólares, mientras que los ingresos asociados a actividades sostenibles apenas representaron 2.3 mil millones de dólares en 2021. Es decir, México recaudó 56 veces más recursos provenientes de fuentes contaminantes que de fuentes sostenibles, lo que evidencia una estructura fiscal aun profundamente vinculada a actividades con alto impacto ambiental.

Esto permite plantear una pregunta más grande y es si realmente se puede recuperar el liderazgo climático que plantea SEMARNAT, de la mano de una creciente política extractivista, que plantea poner al centro el fortalecimiento del sector petrolero, y minero, cuyas actividades no solo incrementarán las emisiones, sino también aumentarán el impacto en territorio, en los ecosistemas y en las comunidades.

En el reciente Plan Estratégico de PEMEX (2025-2035) anunciado en el mes de agosto de 2025, se plantea una clara agenda de ampliación de la extracción de petróleo, un aumento en la producción y transportación de gas, y la extracción de minerales críticos a través del fracking, que pese a haber sido “prohibido” por el presidente López Obrador, ahora parece cobrar fuerza en la ecuación.

Entre otras cosas, el plan prevé seguir incrementando los ingresos atados a estas actividades, y aunque menciona la energía sostenible, no es claro cómo serán financiados los proyectos enunciados, que además representan una porción menor de los proyectos planteados hacia 2035.

No hay duda alguna del interés de avanzar en la agenda climática, y es bien sabido que la presidenta Claudia Sheinbaum es conocedora del problema, además de contar con el liderazgo en sostenibilidad de Alicia Bárcena, titular de la SEMARNAT. Lo que no es claro y resulta un aspecto a promover es si su política será capaz de liderar la agenda climática como lo enunció en la reciente reunión de ministros de Medio Ambiente de cara a la COP30, con todo y las contradicciones que enfrenta su política energética.

Cartel de la campaña la campaña de la Coalición México Resiliente titulada "Claudia, escucha, ¡el clima es tu lucha!", donde se solicita a la presidenta Sheinbaum priorice ya la acción climática para México.

Lo cierto es que no se puede ser heroína climática y petrolera al mismo tiempo. López Obrador fue considerado un villano climático por su política petrolera, la pregunta es si la presidenta Sheinbaum podrá colocarse como la heroína climática que la comunidad internacional necesita, o será una villana disfrazada de heroína. El tiempo apremia y la urgencia es clara, México tiene todo para trascender a la política petrolera, y serán los actos los que podrán cambiar el rumbo de la historia.

* Sandra Guzmán Luna es especialista internacional en desarrollo bajo en carbono y financiamiento climático. Fundadora y directora del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC). Es doctora en Política por la Universidad de York en el Reino Unido, con una investigación sobre finanzas públicas y cambio climático. Cuenta con una especialidad en Financiamiento Sustentable por la Universidad de Oxford y con una Maestría en Política y Regulación Ambiental por la Escuela Londinense de Economía y Ciencia Política (LSE).

 

Desde las más de 40 organizaciones de la sociedad civil que integramos la Coalición México Resiliente #TenemosUnPlan, el Plan Nacional de Descarboización y Resiliencia Climática (PNDRC) para el sexenio 2024 – 2030, disponible aquí. El PNDRC es el fruto de varios meses de trabajos entre especialistas de todas las distintas áreas del cambio climático, siempre con una visión a futuro y centrados en México. Su aplicación o puesta en práctica, permitirá avanzar en la agenda de atención de un fenómeno global cada vez más notorio y con consecuencias más severas, por lo que requiere ante todo coherencia y voluntad política para lograrlo. Tú puedes sumarte al PNDRC, conocer sus fundamentos y los ocho ejes transversales que definen líneas de acción efectivas en materia de: 1) Economía circular regenerativa, 2) Transición energética justa, 3) Suelos vivos para la seguridad alimentaria, 4) Defensa del territorio, 5) Ciudades sustentables, 6) Agua (océanos, cuencas y DDHH), 7) Saud y 8) Finanzas sostenibles. Conoce todas las actividades de México Resiliente en X, Instagram y LinkedIn. También puedes sumarte a la campaña: Claudia, escucha, ¡el clima es tu lucha! Una petición donde se solicita a la presidenta Sheinbaum priorice ya la acción climática para México. Encuentra la petición y fírmala aquí.