Mentiras mañaneras

Redacción Animal Político · 30 de septiembre de 2024

Mentiras mañaneras

En mis últimos años de la carrera de periodismo en la ahora FES Aragón de la UNAM elegí el gobierno de la Ciudad de México para hacer mi servicio social. Parte de mi labor era ir muy temprano al Zócalo y correr de un edificio a otro del gobierno capitalino llevando los casetes con la grabación de los dichos del entonces jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, para hacer la versión estenográfica.

Desde entonces López Obrador implementó “la mañanera”, una conferencia diaria ante la prensa con la que sin duda innovó y destacó su imagen política. Mientras la mayoría de las y los gobernantes en México habían sido reticentes a hablar en salones llenos de periodistas, él lo convirtió en un hábito.

Años después, ya como presidente de la República, no solo continuó implementando esas conferencias, sino que se convirtieron en el ariete de una maquinaria más compleja y potente de propaganda, que en mi caso ya me tocó verificar como periodista en Animal Político.

Con la mañanera López Obrador no sólo buscó dominar la discusión pública, sino también apuntalar cada semana una narrativa simple, aunque efectiva: la de que en un país con una desigualdad tan lacerante, con años de padecer corrupción política y clasismo, su movimiento de “la cuarta transformación” era la encarnación del pueblo bueno y humilde, contra una élite corrupta, “los conservadores” o “fachos”.

Partiendo de esa ruta, López Obrador puso siempre la discusión en términos maniqueos. Las críticas y hallazgos que se hicieron sobre fallas de su administración, sustentadas incluso con datos de su propio gobierno, no podían ser auténticas ni independientes, sino fruto de una conspiración conservadora que era necesario exhibir, incluso vulnerando leyes de datos personales o mintiendo sobre el pasado y vínculos de sus autores.

La falacia ad hominem, de atacar o desacreditar a las personas más que los argumentos, fue una de las vías más recurrentes de López Obrador y sus seguidores para evadir la crítica hacia su gobierno en las conferencias matutinas, que sin embargo él presumió como “diálogos circulares”.

Ya con las redes sociales como el principal espacio de discusión política, sus dichos en la mañanera también fueron la guía diaria de una red de creadores de contenido que defendieron su administración a ultranza, y que en varias ocasiones también acudieron a la conferencia para encomiar al presidente o hacer preguntas críticas, pero sobre la corrupción de sexenios pasados.

En muchos casos con solo un celular, un escenario improvisado y usando lenguaje coloquial, muchos de los youtubers, tuiteros o tiktokers “pro AMLO” se convirtieron durante el sexenio en una colmena de polemistas con miles de seguidores.

Se encargaron de cuestionar de forma sistemática no solo a políticos de oposición, escudriñando su pasado para señalar sus incongruencias, sino el contenido de los medios “hegemónicos”, activistas y académicos cuando eran críticos con el gobierno.

En esa tarea, muchos de ellos también replicaron mentiras, narrativas desinformantes y de descrédito hacia medios y comentaristas. “Los otros datos” que también caracterizaron a la conferencia mañanera, y que verificó El Sabueso durante todo el sexenio.

Prácticamente en todos los rubros -energía, salud, economía, infraestructura, medio ambiente, seguridad, etc.- se detectaron dichos falsos, cifras manipuladas, frases sin sustento y engañosas emitidas durante las mañaneras de López Obrador, para defender a su gobierno. Esto, mientras él se quejó constantemente sobre las presuntas mentiras de sus “adversarios” contra su proyecto.

En esa lógica, incluso implementó una sección, el Quién es Quién en Las Mentiras, supuestamente para que prevaleciera la verdad, aunque ahí mismo se mintió en varias ocasiones, ya que contrario a los estándares de medios de verificación internacionales sus “verificaciones” antes que hechos o datos tenían como principal sustento la palabra del gobierno para calificar un hecho como falso o verdadero.

La mañanera sirvió a López Obrador como herramienta de propaganda, para marcar su agenda e inmunizarse ante la crítica. También es cierto que incrementó el debate político en el país, con miles de personas mirando sus transmisiones a diario, pero con ella contravino su mandato morenista de “no mentir”.

Y su lógica de “estás conmigo o estás contra mí” dinamitó en muchas ocasiones el diálogo, que pudo incluso ayudar a su administración.

* Arturo Daén (@ArturoDaen) es editor de El Sabueso (@ElSabuesoAP).