Me miente, pero es por mi bien

Redacción Animal Político · 28 de enero de 2025

Me miente, pero es por mi bien

En “Expansión y la filosofía del poder” (1946), Hannah Arendt explica que la autoridad de una entidad política debe tener límites claros, ya que el verdadero acuerdo de la sociedad no puede extenderse a todo ni otorgarse indefinidamente.

En una democracia, las personas viven su vida y, ocasionalmente, una parte de estas busca dar su anuencia o, al menos, tener la opción de participar en mecanismos de decisión colectiva, aunque no sea su prioridad. Como explica la filósofa alemana, si un régimen asume cínicamente esta realidad, y deja de buscar el consentimiento social para ampliar sus poderes —ejerciendo nuevas facultades a espaldas de la gente—, se puede considerar a este un régimen tiránico. 1

Arendt aborda cómo una libertad de prensa inexistente o falsa es un catalizador para esta concentración ilegítima de poder, ya que fomenta la inacción: “Lo que hace posible que gobierne un totalitario o cualquier otra dictadura es que la gente no está informada. ¿Cómo puedes opinar si no estás informado? Si todo el mundo te miente siempre, la consecuencia no es que tú creas las mentiras, sino que ya nadie cree nada”. 2

Cabe añadir que no solo la censura y las “fake news” —basadas estas últimas en la idea de que si nada es cierto entonces todo puede ser verdad— hacen este daño. Las mareas de información de dudosa calidad nublan el juicio popular por inundación.

Una sociedad desinformada —por ausencia o inundación— y un poder sin límites constituyen un caldo de cultivo para la opresión. En “Nexus” (2024), Yuval Noah Harari refuerza esta idea al señalar que, en un contexto de desconfianza donde es imposible distinguir la verdad de la mentira, el único sistema viable es la dictadura, pues solo ella puede imponer orden en medio del caos. 3

Arendt también analizó cómo la mentira no solo es una herramienta de propaganda, sino un mecanismo que deforma la relación entre líderes y seguidores. Según esta refugiada del nazismo, “los líderes totalitarios (…) basaban su propaganda en el supuesto psicológico correcto de que, en tales condiciones, uno podía hacer que la gente creyera las declaraciones más fantásticas un día, y confiar en que si al día siguiente se les daba una prueba irrefutable de su falsedad, se refugiarían en el cinismo; en lugar de abandonar a los líderes que les habían mentido, contestarían que habían sabido desde el principio que la declaración era una mentira y admirarían a los líderes por su inteligencia táctica superior.” 4

La mentira desde posiciones de autoridad puede crear un ciclo perverso que facilita el abuso de poder con el consentimiento implícito de la gente, quien parece decir: “me miente, pero es por mi bien”. Y eso la hace cómplice.

* Alonso B. Tamez es maestro en Comunicación Política por la Universidad de Glasgow y maestro en Política y Comunicación por la London School of Economics. Secretario Técnico de la Comisión de Inteligencia Artificial del Senado.

 

1 Arendt, H. (1946). Expansion and the philosophy of power. The Sewanee Review. Disponible aquí.

2 Arendt, H. (1978, Octubre 26). Hannah Arendt: From an interview. The New York Review of Books. Disponible aquí.

3 Harari, Y. N. (2024). Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA (Edición 0). Editorial Debate.

4 Berkowitz, R. (2024, Agosto 4). On fake Hannah Arendt quotations. Hannah Arendt Center for Politics and Humanities at Bard College. Disponible aquí.