Redacción Animal Político · 10 de noviembre de 2022
Desde que tengo memoria, la menstruación ha sido un tabú en la sociedad, un motivo de burla y discriminación, aunque se trata de un proceso biológico totalmente natural. Mes con mes, niñas, adolescentes y mujeres sufrimos algún tipo de malestar relacionado con el sangrado, que van de la inflamación e incomodidad al dolor abdominal fuerte, más dolor de cabeza, espalda y otros síntomas. Y por falta de información adecuada y recursos económicos para poder comprar productos menstruales, miles de niñas y adolescentes en el país faltan a la escuela durante esos días.
Según la Unicef, el 43% de las niñas y adolescentes en México prefieren no ir a la escuela durante su periodo. Con esto, su proceso de aprendizaje se ve atrasado y quedan en una evidente desventaja frente a sus compañeros.
Para las mujeres adultas, el no hablar de higiene menstrual esconde la enorme desigualdad de género, ya que las amujeres tenemos que realizar las mismas actividades que los hombres, sin importar qué tan graves sean nuestros síntomas. Recordemos que, de entrada, estamos en desventaja económica por la brecha salarial en la vida laboral. Encima, debemos pagar productos menstruales que en promedio cuestan entre 2 y 3 pesos por toalla (al día consumimos entre 4 y 5 toallas, dependiendo el flujo), y además necesitamos comprar medicamentos contra dolores y malestares.
La falta de diálogo y discusión en la sociedad al respecto es evidente. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, sólo el 5% de los padres hablan con sus hijas de menstruación. Y aunque es un asunto de salud pública, que involucra a las dependencias gubernamentales, hacen falta iniciativas que aborden adecuadamente el tema. Las instituciones deberían garantizar el acceso a una higiene menstrual, educación sexual y programas presupuestarios, dándole prioridad a las mujeres y niñas que habitan en las zonas más vulnerables.
En tanto en países como Escocia se discute el darle acceso gratuito a mujeres de todas las edades a los productos de gestión menstrual, en México apenas el año pasado se debatía el quitarle impuestos a dichos productos. Si bien esfuerzos como el de la Ley de Ingresos de la Federación 2022 (donde finalmente fue aprobado que los productos menstruales tuvieran tasa cero) señalan que vamos en la dirección correcta, las medidas han sido insuficientes para detener el ausentismo escolar de las niñas y adolescentes durante los días que menstrúan.
En Jalisco, la diputada Susana de la Rosa promovió que en el Presupuesto de Egresos del año en curso se etiquetaran 7 millones de pesos para garantizar el acceso gratuito de productos menstruales a niñas y adolescentes en los centros educativos públicos de nivel básico, medio y medio superior de Jalisco. Hoy, a un mes de que termine el año, la Secretaría de Educación Jalisco decidió arrancar con el programa de menstruación digna, con lo que dan muestra de su voluntad tardía. Sin embargo, aquí no termina la lucha, hay que vigilar la correcta ejecución del programa, así como exigir no dejar fuera del mismo a las estudiantes de 4º y 5º de primaria y a las estudiantes de la Universidad de Guadalajara.
Todavía nos quedan varias luchas para garantizar el derecho a menstruar seguras de todas las personas menstruantes. Es urgente que se le dé prioridad a la necesidad que tenemos millones de personas de vivir nuestra menstruación de forma digna. Las autoridades deben tratar con seriedad este tema que nos afecta directamente.
* Daniela Chávez Estrada es Politóloga y ambientalista. Actualmente Coordinadora de regidurías de Futuro Jalisco. Regidora reelecta 2015-2021 en San Pedro Tlaquepaque. Editó: Gina Rodríguez.