La menstruación y la menopausia ya no son asunto privado

Joel Aguirre · 11 de septiembre de 2026

La menstruación y la menopausia ya no son asunto privado

Por Geraldina González de la Vega H.* 

El 7 de septiembre de 2026, la Organización Internacional de Normalización publicó la ISO 45010:2026, Occupational health and safety management — Menstruation and menopause in the workplace — Guidance, presentada como la primera norma internacional que ofrece orientación a las organizaciones para apoyar a las personas que experimentan la menstruación y la menopausia en el ámbito laboral.

La publicación del estándar constituye un avance significativo: reconoce que la menstruación y la menopausia no son asuntos exclusivamente privados. Las condiciones laborales, el diseño de los espacios, la rigidez de los horarios, la falta de privacidad y la persistencia de prejuicios pueden convertir procesos biológicos naturales en barreras para la participación, permanencia y desarrollo profesional.

Para el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), su publicación tiene un significado especial. En 2024, el Consejo comenzó a construir, junto con la organización Sin Reglas, una herramienta para atender precisamente esta realidad. El resultado fue la “Guía para la inclusión y la consideración de la menstruación y la menopausia en el entorno laboral”, publicada en octubre de 2025.

La comparación entre ambos documentos permite sostener que la guía fue una iniciativa pionera en México y América Latina y que anticipó, desde una perspectiva de igualdad y derechos humanos, los principales componentes que hoy forman parte del nuevo estándar internacional.

Una agenda construida desde la evidencia

El trabajo del COPRED comenzó con la generación de evidencia. En 2024, el Consejo realizó la Encuesta sobre Impactos de la Menopausia en el Empleo, cuyos resultados mostraron que 62 por ciento de las participantes había experimentado incomodidades laborales relacionadas con la perimenopausia o la menopausia. Más de la mitad reportó repercusiones en su desempeño o desarrollo profesional y solamente 12 por ciento se sentía cómoda hablando del tema con sus superiores.

Estos hallazgos se sumaron a la Encuesta sobre Gestión Menstrual en la Ciudad de México, que documentó las dificultades asociadas con el dolor, el sangrado abundante, la insuficiencia de infraestructura y la falta de acceso a productos de gestión menstrual.

La evidencia permitió advertir que las barreras no provienen necesariamente de la menstruación o la menopausia, sino de entornos laborales diseñados como si todos los cuerpos, necesidades y experiencias fueran iguales.

Una jornada absolutamente rígida, un espacio sin ventilación, la imposibilidad de acceder oportunamente a un sanitario, un uniforme incómodo o una política de ausencias que penaliza síntomas fluctuantes pueden parecer prácticas neutrales. Sin embargo, sus efectos pueden colocar en desventaja particular a determinadas personas.

Desde esta perspectiva, la menstruación y la menopausia no son únicamente cuestiones de salud individual: también son asuntos de igualdad, inclusión laboral y prevención de la discriminación.

La Guía anticipó la arquitectura de la ISO

La ISO 45010 recomienda que las organizaciones desarrollen políticas y prácticas destinadas a reducir el estigma y eliminar barreras en el trabajo. Sus contenidos abarcan el entorno físico, las políticas internas, la cultura organizacional, el diseño del trabajo, la privacidad, la inclusión y la evaluación de resultados.

La Guía del COPRED y Sin Reglas ya había desarrollado esta misma lógica de intervención. Ambos documentos proponen contar con una política organizacional expresa sobre menstruación y menopausia, realizar una evaluación inicial del centro de trabajo y establecer una línea base que permita identificar necesidades y medir resultados.

En materia de infraestructura, coinciden en medidas como el acceso a baños limpios y privados, agua, productos de gestión menstrual, lugares de descanso, ventilación y control de temperatura. También reconocen la importancia de revisar las características de los uniformes y disponer de espacios adecuados para cambiarse de ropa o manejar los síntomas.

Respecto del diseño del trabajo, contemplan opciones de flexibilidad horaria, trabajo remoto cuando sea posible, descansos adicionales y procedimientos adecuados para solicitar permisos o gestionar ausencias.

La capacitación también ocupa un lugar central. Las personas que desempeñan funciones directivas, gerenciales, de supervisión o de recursos humanos deben saber cómo escuchar, responder con sensibilidad y facilitar apoyos sin reproducir prejuicios. A ello se suman acciones dirigidas al conjunto del personal para combatir el estigma, prevenir burlas y crear una cultura de respeto.

Una de las novedades destacadas de la ISO 45010 es su orientación sobre revelación de información y privacidad. La guía del COPRED ya contemplaba la confidencialidad como un principio fundamental: solicitar flexibilidad, una licencia o alguna medida de apoyo no debe obligar a una persona a divulgar información sobre su salud ante quienes no necesitan conocerla.

Ambos documentos reconocen, además, que las políticas deben incluir a todas las personas que pueden vivir estos procesos. Aunque la menstruación y la menopausia son experimentadas principalmente por mujeres, algunos hombres trans y personas no binarias también menstrúan o atraviesan procesos relacionados con el climaterio.

Finalmente, las dos herramientas incorporan mecanismos de evaluación. La guía mexicana propone generar indicadores, recoger retroalimentación anónima, realizar encuestas periódicas y ajustar las políticas en función de sus resultados. 

La aportación específica del COPRED

La ISO 45010 coloca la menstruación y la menopausia dentro de los sistemas de seguridad y salud en el trabajo. La guía del COPRED comparte esa preocupación, pero agrega una dimensión jurídica y política: analiza estos procesos desde el derecho a la igualdad y la prohibición de discriminar.

La guía explica que las decisiones sustentadas en prejuicios sobre el género, la edad, la menstruación o la menopausia pueden constituir discriminación directa. También advierte que las reglas aparentemente neutrales pueden generar efectos desproporcionados y producir discriminación indirecta.

Asimismo, incorpora una perspectiva interseccional. Las experiencias relacionadas con la menstruación y la menopausia pueden agravarse por el edadismo, la transfobia, el clasismo, el capacitismo, el racismo y otras formas estructurales de desigualdad. No todas las personas tienen las mismas condiciones laborales, recursos económicos o posibilidades para solicitar flexibilidad y atención médica.

La aportación del COPRED consistió, por tanto, en trasladar una agenda emergente de salud laboral al terreno de los derechos, la igualdad sustantiva y la responsabilidad institucional. También la contextualizó mediante evidencia producida en la Ciudad de México y la convirtió en recomendaciones concretas para empresas y centros laborales.

Una iniciativa pionera, con antecedentes internacionales

La guía no surgió en aislamiento. Entre sus fuentes se encuentra la norma británica BS 30416:2023, Menstruation, menstrual health and menopause in the workplace, además de materiales de organismos laborales y organizaciones especializadas. La propia ISO 45010 se construyó sobre ese antecedente británico y mediante un proceso internacional iniciado antes de su publicación definitiva.

Por esa razón, no sería preciso afirmar que la guía del COPRED fue la primera herramienta de esta naturaleza en el mundo, muy al contrario, este ha sido un proceso dialógico en el que en distintos espacios construimos herramientas para promover la inclusión de las mujeres y personas menstruantes en los espacios laborales.

Lo que sí puede afirmarse es que fue una iniciativa pionera en México y América Latina; que su construcción comenzó en 2024; que su publicación precedió a la ISO 45010 y que anticipó sustantivamente la arquitectura reconocida ahora por el estándar internacional.

De una conversación emergente a un estándar mundial

Cuando el COPRED y Sin Reglas comenzaron este trabajo, hablar de menstruación y menopausia en el empleo todavía provocaba resistencias. Con frecuencia se consideraba que reconocer estos procesos en las políticas laborales significaba conceder privilegios.

La ISO 45010 confirma lo contrario. Reconocer las distintas experiencias corporales no implica disminuir los estándares profesionales ni establecer ventajas indebidas. Significa identificar y remover condiciones que impiden a ciertas personas participar en igualdad.

La aparición del primer estándar internacional sobre la materia demuestra que la conversación impulsada desde la Ciudad de México formaba parte de una transformación global. También confirma la pertinencia de la ruta propuesta por la guía: escuchar a las personas trabajadoras, producir evidencia, identificar barreras, diseñar políticas, capacitar, establecer ajustes, proteger la privacidad y evaluar resultados.

Desde la Ciudad de México contribuimos a abrir camino. Hoy, la convicción de que la menstruación y la menopausia, como procesos naturales, por los que pasa más de la mitad de la población, no deben convertirse en causas de desigualdad, exclusión o pérdida de talento se ha convertido también en un referente internacional para la transformación de los entornos laborales. La guía puede consultarse aquí.

*Geraldina González de la Vega H. es presidenta del COPRED.

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