Memoria y traición en el Museo del Chopo

blogeditor · 11 de agosto de 2015

Memoria y traición en el Museo del Chopo

Por: Omar Feliciano (@tipographo)

Réquiem por la Pepa

José María Covarrubias, promotor cultural y activista fundador del Movimiento de Liberación Homosexual y del Círculo Cultural Gay, se suicidó en un cuarto de hotel el 16 de Agosto de 2003; ese mismo día terminaba la Semana Cultural Lésbico-Gay en el Museo del Chopo, actividad a la que José María dedicó su vida. La muerte de la Pepa, como cariñosamente le llamábamos, marcó a una generación de jóvenes activistas que fuimos tutelados por él en sus últimos días; atacado, descalificado, bloqueado e ignorado por los activistas de su generación, se acercó a nosotros como estrategia de sobrevivencia. No fue suficiente. Su familia se llevó el cuerpo sin darnos oportunidad de llorarlo de cuerpo presente y su archivo fue dividido en partes. La muerte de la Pepa detonó muchas reflexiones en mí sobre el canibalismo del movimiento y la necesidad de construir diálogos sin renunciar a la disidencia.

Omisiones, errores y silencios

La exposición Archivos desclosetados: espectros y poderes disidentes (curada por Nina Hoechtl y Naomi Rincón-Gallardo en marco del 28º Festival Internacional por la Diversidad Sexual (FIDS antes Semana Cultural Lésbico-Gay) ha sido motivo de crítica y de encono por la opacidad en los criterios de designación de las curadoras y en el ejercicio de los recursos, así como de omisiones y silencios en una exposición que sufre de una museografía deficiente lejos de sus pretensiones.

Con la omisión de Max Mejía (figura a la que se dedicó el FIDS) que incidió en Tijuana, de Eli Bartolo con su activismo muxhe en Juchitán, de Joaquín Hurtado de Monterrey y de Guadalupe López del grupo Patlatonalli de Guadalajara, es muy claro el carácter centralista de la exposición. Eso sin olvidar que faltan Arturo Díaz de Letra S y, el colmo, José María Covarrubias, fundador de ese espacio. El agravio a su memoria no se detiene ahí pues en la hoja de sala mencionan Círculo Cultura Gay por Círculo Cultural Gay.

El agravio a la memoria de José María Covarrubias. // Foto: Omar Feliciano
El agravio a la memoria de José María Covarrubias. // Foto: Omar Feliciano

Un rápido recuento de los errores incluye fotos de Armando Cristeto sin cédula y levantadas de la superficie de la vitrina como algunos de los carteles, banderas colgando sin explicación de su origen o significado, propaganda de las noches heterosexuales del bar 9, mítico lugar de Henri Donnadieu quién posa en drag con Jaime Vite en una foto sin cédula alguna (de no haber sido porque lo encontré ahí nunca me hubiera enterado que era él), textos a dos metros de altura imposibles de leer, un montaje mediocre e improvisado, intervenciones patrocinadas por negocios y la fotocopia de una propaganda de préstamo de coches llamado Speed Money que no entiendo qué hace ahí.

Montaje mediocre. // Foto: Omar Feliciano
Montaje mediocre. // Foto: Omar Feliciano
Carteles pandeados. // Foto: Omar Feliciano
Carteles pandeados. // Foto: Omar Feliciano
¿Qué representan las banderas? // Foto: Omar Feliciano
¿Qué representan las banderas? // Foto: Omar Feliciano
Henri Donnadieu mira su foto en el evento de los 41. // Foto: Omar Feliciano
Henri Donnadieu mira su foto en el evento de los 41. // Foto: Omar Feliciano
¿Y eso qué hace en una exposición? // Foto: Omar Feliciano
¿Y esto qué hace en una exposición? // Foto: Omar Feliciano

El oficio de la curaduría consiste en una puesta en escena para pensar, reflexionar y analizar. En este marco es donde se ha criticado la exposición: “En un contexto curatorial, ¿de qué sirve hacer una revisión histórica si el material presentado no hace más que exponer inanimadamente los objetos?”. Curar no sólo es seleccionar, también es relacionar lo seleccionado, escenificar esto en el espacio y mediar entre la obra y el público. Lo que yo vi en esta exposición fue una traición no sólo a la memoria sino a la idea misma de la curaduría. ¿Qué diálogo se puede tener cuando se censuran las opiniones en redes sociales, esa nueva arena pública para el debate de ideas?

[contextly_sidebar id=”vbWpyErBUzUfTiXtH7jTgjB2yzonPixj”]Naomi Rincón Gallardo y Nina Hoechtl recibieron recursos públicos con los que montaron una exposición deficiente y de mala calidad que afecta la memoria de las comunidades de la diversidad sexual. Al recibir este dinero ellas tienen la obligación de respetar los derechos fundamentales de las comunidades y personas que dicen representar en su proyecto, sin embargo han censurado sistemáticamente las opiniones adversas, borrando comentarios y publicaciones del evento de Facebook de la exposición, espacio reconocido en el convenio firmado por el Museo del Chopo y rechazando así la tradición de debate y libertad de las ideas de la UNAM. Por ese motivo, interpuse una queja en CONAPRED al haber sido discriminado por mis opiniones. Eliminar mi crítica es una forma de censura que me discrimina, pues me impide participar de un debate sobre la representación de la memoria de una comunidad que ha sido discriminada históricamente y de la que formo parte. El CONAPRED me pareció una forma de poder encontrarnos en una mesa de conciliación, para poder detonar el diálogo. Sin embargo, la respuesta tanto del Museo del Chopo como de las curadoras fue el silencio. Recientemente ellas hacen correr el rumor de que me demandarán por acoso.

Preguntas para las curadoras

¿Cómo jactarse de desclosetar un archivo si no se asegura un catálogo o la digitalización de los documentos? ¿Están dispuestas a desclosetar su metodología, sus lineas curatoriales, sus presupuestos y su relación de gastos? ¿De verdad piensan que retratan los “espectros disidentes” al hablar de la organización derechista AmHor (Asociación mexicana de Homosexuales Realistas) en 1980 e ignorar el estreno de “Y sin embargo se mueven” de José Antonio Alcaraz -donde participó Tito Vasconcelos-, las protestas en la sede de la policía contra el hostigamiento policial o el contingente homosexual que entró a la basílica a la misa de monseñor Arnulfo Romero? ¿No valió la pena incluir el mensaje del Ejército Zapatista de liberación Nacional a la 21º marcha del orgullo? Con todo lo que me gusta la obra de Alex Xavier Aceves Bernal, el realizador del “mapeo mural”, ¿no les parece un conflicto de interés que represente sus militancias ahí? Después de todo él forma parte de la revista Hysteria ahí representada. ¿Por qué judicializar el conflicto y llevarlo a la arena de los feminismos y los derechos digitales? ¿No han logrado ya suficiente encono dentro del movimiento LGBT como para llevarlo a otras esferas? ¿De verdad piensan que es estratégico sumar divisiones en un momento en el que la derecha marcha en todo el país en contra de nuestros derechos?

Del clóset a la nube: en memoria de la Pepa

Quiero convertir este episodio en un llamado a construir una memoria digital del movimiento de liberación homosexual, de los separatismos lésbicos, de la historia trans y de las voces no binarias e intergenéricas que existen en el país. La idea de recopilar documentos e historia oral de manera digital y hacerla disponible gracias a las licencias creative commons debe ser el primer paso para construir un tributo a los sodomitas quemados en la hoguera, a las lenchas violadas correctivamente, a las vestidas asesinadas y exhibidas. Ya después estos archivos de la diversidad sexual, sus historias narradas en su propia voz podrían tener un recinto propio, un centro cultural que bien podría llamarse “José María Covarrubias”.

 

P.D. Si usted piensa que se deben de rendir cuentas por esta exposición, usted puede firmar la petición “Transparencia en el Museo del Chopo por los Archivos Desclosetados” y opinar en el evento de Facebook “Archivos Desclosetados”.

 

 

* Nota del editor: a solicitud de Nina Hoechtl y Naomi Rincón-Gallardo, incluimos aquí el posicionamiento que dieron al público en general, tras las críticas que han recibido por la exposición Archivos desclosetados: espectros y poderes disidentes.