El deber de la memoria. ¿Llegamos todas?

Redacción Animal Político · 31 de octubre de 2024

El deber de la memoria. ¿Llegamos todas?

Semanas antes de la toma de protesta de Claudia Sheinbaum como la primera presidenta de México, en Aúna celebramos Atria, nuestro encuentro nacional en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco. Durante este evento, tuvimos el privilegio de escuchar la presentación del libro El deber de la memoria. Del derecho al voto a la paridad en todo, de Cecilia Lavalle y Teresa Hevia.

Este libro narra las luchas y logros de mujeres que, a lo largo de la historia de México, han visibilizado y defendido avances cruciales para nuestra participación política. Relata la conquista de derechos civiles y políticos destacando los encuentros y desencuentros que forjaron estos logros, desde las negociaciones sobre los alcances de cada etapa de la lucha, hasta el momento en que dos mujeres se presentaron en la boleta electoral con la posibilidad real de alcanzar el poder.

Un gran momento del relato es cuando una mujer se pregunta por qué nunca había oído hablar de muchas de las activistas mencionadas. Coincido con ella y esto me recuerda un pasaje de Silvia Federici quien, al iniciar su investigación sobre la división sexual del trabajo en la sociedad capitalista, comenzó un camino para reinterpretar la historia desde un enfoque feminista. Esto implicó “rastrear una historia que no nos habían enseñado en la escuela, pero que resultaba crucial para nuestra educación”.

Intento responder al porqué no conocemos lo suficiente a las mujeres que nos pasan esta estafeta generacional: creo que es porque durante la consolidación de nuestras instituciones su incidencia se ha invisibilizado y no se ha valorado, corriendo con la misma suerte que el trabajo doméstico y de cuidados en la mayor parte de la historia del capitalismo.

En este sentido, haciendo un ejercicio de memoria, quiero recordar la lucha de las feministas italianas. En 1990, el Congreso italiano recibió una iniciativa respaldada por 300,000 firmas, titulada “Las mujeres cambian los tiempos”, que abogaba por humanizar los tiempos de trabajo y la vida cotidiana. Esta propuesta no solo buscaba mejorar la conciliación laboral de las mujeres, sino también redistribuir equitativamente las labores domésticas y de cuidado en la sociedad. Planteaba un nuevo pacto social que incluía cambios en las relaciones entre el sector público y privado, así como en la educación y la seguridad social. Entre sus propuestas concretas se encontraban:

  1. Reducir la jornada laboral a 35 horas.
  2. Introducir licencias paternales y familiares remuneradas para mujeres y hombres.
  3. Reconocer el derecho al cuidado como universal.
  4. Conceder licencias para proyectos personales y de formación.
  5. Redistribuir el trabajo doméstico entre todos los miembros de la sociedad.

Más de treinta años después, estas demandas están más vigentes que nunca en nuestro país. Hoy las personas trabajadoras exigen la reducción de la jornada laboral bajo el lema #YOPORLAS40HORAS, mientras que las mujeres de México y de toda América Latina exigen el reconocimiento, redistribución, reducción y remuneración del cuidado y la implementación de medidas de corresponsabilidad y redistribución del trabajo doméstico y de cuidados.

En este contexto, Federici señala que el objetivo de su investigación, al igual que el de Cecilia Lavalle y Teresa Hevia, es revivir entre las generaciones jóvenes la memoria de una larga historia de resistencia. Tenemos en nuestra cancha la posibilidad de retomar las causas que, por más de cuatro décadas, han impulsado feministas y mujeres trabajadoras y cuidadoras en todas las latitudes: lograr un nuevo pacto social para conciliar el tiempo dedicado a la vida personal, profesional y familiar, cerrando así un círculo virtuoso en el que, efectivamente, lleguemos todas a los espacios de poder.

Hoy mujeres históricas nos legan una responsabilidad generacional. Este pase de estafeta trae la encomienda de asegurar que todas tengamos la oportunidad de acceder a posiciones de poder con alternativas y corresponsabilidad porque, como lo ha dicho Margarita Garfías, todavía no estamos todas porque muchas siguen en casa para cuidar.

@AunaMexico