Redacción Animal Político · 24 de octubre de 2024
Hace 6 años ya parecía inminente la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), organismo público autónomo que con la reforma educativa de 2013 había adquirido un sin número de funciones, desde la aplicación de pruebas de aprendizaje a los alumnos, pasando por la evaluación de políticas educativas, hasta la emisión de directrices para las autoridades educativas. Se fue en medio de la controversia por su participación en las evaluaciones a las maestras y los maestros, sin haber dejado nunca clara su función y la importancia de tener un organismo independiente a cargo de las evaluaciones del sistema educativo.
Hoy parece inminente que desaparezca la institución que sustituyó al INEE y que se quedó con un buen número de su fuerza laboral: la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU). El Ejecutivo Federal lo incluyó en el paquete de organismos que deberán integrarse a secretarías de estado para fomentar la simplificación administrativa en la Administración Pública Federal. No queda aún claro si la SEP podrá retomar todas las funciones que la MEJOREDU heredó de su antecesor, y las que le fueron otorgadas para la revalorización de las maestras y los maestros.
Lo que sí ha quedado claro es que en las últimas semanas la MEJOREDU ha decidido que serán como los músicos del Titanic, seguirán tocando mientras el barco se hunde. En las últimas semanas han presentado varios informes entre los que destacan el que titularon “La revalorización del magisterio y el derecho a la formación continua de docentes en educación básica y media superior” y la “Encuesta sobre acoso escolar entre estudiantes de educación secundaria”, documentos que describen realidades del sistema educativo y que hacen un llamado a quienes “decidirán y disponen ya el rumbo de la educación desde distintos poderes públicos y niveles de gobierno”. Es destacable que muestren el trabajo que sus equipos técnicos son capaces de producir, que se insista sobre el valor que tiene para los tomadores de decisiones contar con datos, con información y con evaluaciones. Aunque no hemos olvidado que la MEJOREDU nos debe la publicación de los resultados de la evaluación diagnóstica del ciclo escolar 2023-2024.
Al parecer el CONEVAL está siguiendo esta misma estrategia, y también siguen tocando. Hace unos días presentaron junto con UNICEF, el informe sobre pobreza infantil y adolescente 2022, así como sus evaluaciones integrales de la política social vinculada al derecho a la salud y al derecho a la educación. Estos documentos nos dan cuenta de los efectos que las políticas sociales de la administración federal que recién concluyó han tenido sobre los derechos sociales y sobre las condiciones de vida de la población, y que también serán grandes insumos para la toma de decisiones del nuevo gobierno.
Sin embargo, no deja de ser preocupante el desdén que mostró la última administración a la necesidad de conocer y contar con mayor información respecto a los efectos de las políticas sociales que se implementaron entre 2019 y 2024. Es tan claro como señalar que actualmente no tenemos información sobre lo que aprenden las niñas, los niños y los adolescentes en la escuela. Tanto MEJOREDU como CONEVAL han sido instituciones muy importantes evaluando y dando a conocer información, que no siempre presenta datos que son halagüeños para la administración pública federal, pero que son de gran valor para la sociedad. Mexicanos Primero como organización de la sociedad civil utiliza la información que nos presentan estas instituciones para nutrir la investigación que hacemos en materia de derecho a aprender; para nosotros es fundamental que siguen existiendo y que sus funciones ni se pierdan ni se minimicen. Contar con información del sistema educativo importa, porque aprender importa.
* María Teresa Gutiérrez es directora de Monitoreo de Indicadores Educativos.