Medir con varas distintas

Dulce Ramos · 11 de junio de 2013

Medir con varas distintas

La semana pasada se cumplieron cuatro años del incendio en la Guardería ABC en la que fallecieron 49 niños y niñas, y otros más resultaron heridos.

Como en muchos casos similares, tanto autoridades federales como locales no perdieron el tiempo en decirnos a los ciudadanos que se realizarían las investigaciones necesarias para encontrar a los responsables de la tragedia y que se aplicaría “con todo rigor el peso de la ley”. Frase que a la postre resultaría por demás hueca y una tomadura de pelo, ya que las investigaciones, además de resultar más que un circo mediático, los únicos aparentes responsables encontrados fueron un puñado de godínez de medio pelo, más a manera de chivos expiatorios que de verdaderos responsables, ya que como sabemos, el hilo siempre truena por lo más delgado.

Sin embargo, recuerdo muy bien que justo en la vorágine de la tragedia reflexionaba sobre la manera en que la autoridad local, pero sobre todo, la federal estaban interpretando la ley de responsabilidades administrativas de los servidores públicos, y cómo justo esta interpretación liberaba de toda responsabilidad legal de la tragedia a actores clave del panismo, entre ellos, Juan Francisco Molinar Horcasitas, ex titular del IMSS y Daniel Karam Toumeh, recién nombrado sustituto del ex académico convertido en político y funcionario público por obra y gracia del cuatismo.

Para ser lo más claros posibles, en la interpretación del derecho público administrativo en cuanto a responsabilidades de los servidores públicos hay dos escuelas o corrientes.

La primera, que establece una responsabilidad directa y exclusiva del funcionario público que cometió la irregularidad (estupidez, en este caso) de renovar el contrato de subrogación (eufemismo utilizado para la contratación a un particular de un servicio que debería prestar una instancia pública, en este caso el IMSS); o de no verificar adecuadamente que dicha guardería cumplía o no con los requisitos de seguridad. Bajo esta interpretación, los funcionarios de rango superior quedan excluidos de cualquier responsabilidad o corresponsabilidad sobre los actos u omisiones de sus subalternos, ya que este argumento se apoya en que existe una descripción de puestos o cargos, así como de funciones muy concretas para cada uno de los funcionarios públicos, por lo que en teoría, ellos son únicos responsables de sus decisiones, actuaciones u omisiones.

La segunda, una interpretación más amplia en la que se incluye la cadena de supervisión y corresponsabilidad hacia arriba en la estructura burocrática y administrativa. Esto quiere decir que el jefe directo es responsable de dar instrucciones a su subalterno (por muy godín que éste sea) y verificar que las cumpla en tiempo y forma, lo que convierte al jefe en corresponsable precisamente sobre las acciones, omisiones o estupideces que su subalterno o subalternos cometan. Esta interpretación de cadena de supervisión hace que el titular de una dependencia pública no sólo delegue responsabilidades a sus subalternos (hasta el nivel más godín que se quiera), sino que lo convierte en corresponsable de lo que cada uno de éstos haga.

En el caso de la Guardería ABC, la entonces autoridad federal aplicó el primer tipo de interpretación, dejando fuera de cualquier tipo de proceso administrativo y/o penal tanto al nuevo director del IMSS (Karam), como su antecesor, el profe Molinar. Por lo que la justicia les hizo lo que el viento a Juárez y no fueron tocados ni con el pétalo de una diligencia administrativa y/o penal seria, no vaya a ser que perdieran su amistad. Esto, debido a que se dijo que ellos habían delegado parte de su autoridad a sus subalternos, además de que era materialmente imposible conocer, monitorear y supervisar las actividades de cada uno de sus chicuelos (y chicuelas, por aquello de la equidad de género) en ese monstruo que es el IMSS.

Lo interesante del asunto es que el PAN ahora utiliza justo la segunda interpretación (lo que no hizo con los propios) para responsabilizar a la actual secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, sobre la actuación de delegados de la propia SEDESOL en las que presuntamente estaban planeando el uso de los recursos de la dependencia para apoyar las campañas del PRI en las elecciones locales del próximo mes de julio. Esto quiere decir que el PAN mide con varas distintas y “sólo ve la paja en la mano ajena y no la viga que tiene metida”, ya que si se aplican los mismos criterios con los que hicieron que tanto Karam, como el profe Molinar quedaran fuera de las investigaciones para determinar las causas y los responsables de la tragedia en la Guardería ABC, la secretaria Rosario Robles debería haber estado fuera de las acusaciones. En cambio, si se usara la segunda línea de interpretación, es probable que los dos ex titulares del IMSS estuvieran en  estos momentos, siendo procesados administrativa y/o penalmente por homicidio culposo de 49 niños y niñas.

Cuatro años sin justicia, pero con los cuates a todo dar y parafraseando a la gran filósofa mexicana, Cecilia Romero “el IMSS sólo representó otra línea del currículum de Karam y del profe Molinar”.