Redacción Animal Político · 27 de febrero de 2023
El jueves pasado se declaró contingencia ambiental en el Valle de México, esto como consecuencia de una concentración de contaminantes que generan un riesgo ecológico derivado de actividades humanas o fenómenos naturales. Para el viernes, se suspendieron las restricciones impuestas y todo, en teoría, volvió a la normalidad.
Sin duda, este tipo de acontecimientos debe llevarnos a reflexionar sobre la situación ambiental que enfrentamos no solo como país sino como humanidad. Por lo cual es oportuno ver una fotografía de cómo se encuentra México frente a otros países, en lo que respecta a este rubro.
De acuerdo con los datos más recientes, publicados por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), en México se producen 3.6 toneladas per cápita de gases de efecto invernadero, lo que nos coloca por arriba de países como la India, Indonesia y Brasil. Los países que peores números presentan son Australia, Canadá y Estados Unidos con más de 15 toneladas de este tipo de gases por cada habitante. Además, de acuerdo con el reporte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en 2020 México produjo el 1.3% del total de los gases de efecto invernadero registrados en el mundo.
Ahora bien, un indicador muy importante en el tema ambiental es la exposición al material particulado fino, mejor conocido como PM2.5. Una mezcla de sustancias químicas presentes en el aire provenientes de los autos, las fábricas, la quema de madera y de otras actividades humanas. La presencia de PM2.5 (comúnmente medido por los miligramos presentes en un metro cúbico) causa severos efectos en la salud, aumentando los riesgos de sufrir enfermedades cardiacas y pulmonares sobre todo en niños y adultos mayores. En lo que respecta a este indicador, México ocupa el séptimo lugar de la OCDE debido a que por cada metro cúbico hay 20.1 miligramos de esta sustancia en el aire. Es decir, nuestra exposición a partículas dañinas es de las más altas del mundo. Las poblaciones de Corea del Sur, Turquía, Chile y Polonia son las que mayores cifras de PM2.5 presentan.
Otro dato importante es la producción de energía a través de fuentes renovables. En este ámbito, México sólo produce el 8% del total de su producción energética a través de fuentes limpias como la eólica, solar o hidroeléctrica, muy por debajo de países como Noruega, Costa Rica, Nueva Zelanda o Letonia que producen más de la mitad de su energía sin contaminar.
Por último, una acción importante y medida a nivel mundial para combatir la contaminación es el porcentaje de áreas naturales protegidas para preservar la flora y fauna respecto al total de la superficie de un país. En México, tenemos protegido el 14.2% del total de nuestro territorio, muy por debajo del promedio de países de la OCDE, que es de 23.4%. Países como Luxemburgo, Eslovenia, Polonia y Alemania tienen más del 40% de su superficie protegida.
Los datos mostrados deben ser interpretados en su justa dimensión, considerando las condiciones innatas a cada contexto y sobre todo tomando en cuenta la diversidad existente dentro de los territorios. Sin embargo, son evidencia sólida para crear un diagnóstico oportuno que contribuya a resolver un problema compartido como población mundial.
En nuestro país urge disminuir la exposición a PM2.5 a través de incentivos que aíslen a las zonas industriales de las grandes metrópolis, aumenten la generación energética con fuentes renovables y acciones que permitan aumentar las áreas naturales protegidas. Sólo así se podrá contribuir a reducir los riesgos de salud que enfrentamos no solo los humanos sino toda la naturaleza presente en el planeta.