¿Cómo dar malas noticias? La difícil tarea de las y los médicos paliativistas

Redacción Animal Político · 6 de diciembre de 2023

¿Cómo dar malas noticias? La difícil tarea de las y los médicos paliativistas

Hablar de la muerte es un tema que para muchas personas resulta desagradable y prefieren eludirlo. Es más difícil cuando se tiene una enfermedad en fase terminal como en el caso de los pacientes oncológicos. En estos casos se tiene que abordar a partir de los valores, creencias, preferencias y personalidad de quien padece dicha enfermedad. Hay pacientes muy conscientes de su padecimiento; sin embargo, otros no lo aceptan e inclusive son evitativos y no desean hablar del avance de la enfermedad o del pronóstico; esta situación hace más difícil para el personal médico de Cuidados Paliativos comunicar cuál será el abordaje que se va a manejar para el final de la vida.

Quizá a algunas personas se les dificulta pensar en la finitud de la vida; el dejar de existir es algo que causa miedo, ansiedad e incertidumbre, de ahí el problema de manejar el tema.

Para la mayoría de las y los médicos dar malas noticias se torna complicado ya que no cuentan con el aprendizaje y el entrenamiento que les permita contar con las habilidades necesarias para manejar este tipo de circunstancias. En el estudio “Conocimientos básicos y percepciones en cuidados paliativos en médicos de pregrado de la Universidad Nacional Autónoma de México: un estudio transversal”, realizado con médicos de pregrado de la UNAM, 1 se encontró que existe una baja autopercepción de capacidades para afrontar situaciones al final de la vida de los pacientes, así como poco interés por incluir la asignatura obligatoria de cuidados paliativos en la currícula de la licenciatura de Médico Cirujano.

Aún falta un avance significativo en la difusión de la Ley de Voluntad Anticipada en los hospitales, quizá eso ayudaría a pacientes y familiares a acercarse al tema de la muerte y a las decisiones al final de la vida; a las y los galenos, probablemente, también les facilitaría dar malas noticias, ya que las personas estarían más sensibilizadas y educadas sobre el proceso de la enfermedad y la llegada de la muerte.

La comunicación médico-paciente es fundamental para la toma de decisiones informadas sobre el tratamiento y los cuidados al final de la vida. Para dar malas noticias, entonces, el personal médico se tiene que asegurar que el paciente sabe su diagnóstico, su pronóstico y está consciente de su enfermedad.

Las y los médicos paliativistas que atienden pacientes oncológicos se enfrentan más a este problema pues tienen que estar en contacto directo y cotidiano con personas que en corto tiempo van a fallecer. Pero puede surgir la duda de cómo, cuándo y en qué circunstancias se habla de la muerte, pues es un tema delicado para el enfermo y la familia.

¿Cómo dar las malas noticias? Siendo una persona sensible, empática, facilitando información más apegada a la realidad y fácil de entender. Se proporciona principalmente cuando la o el paciente asiste a consulta para recibir tratamiento paliativo y se tiene que hablar de la gravedad de la situación y de los tiempos en los que puede comenzar a perder funcionalidad. La o el médico tiene que demostrar empatía al transmitir información detallada al paciente y a sus familiares; no utilizar términos médicos, ofrecer apoyo y solidaridad; preguntar cómo se siente, qué piensa acerca de lo que se le acaba de comunicar; acercarse físicamente y tocar el brazo o la mano; esperar un momento después de darle la noticia para que el paciente exprese sus sentimientos y emociones; en este momento, el médico puede conocer los temores y miedos que serán útiles para delinear el plan de tratamiento que se seguirá.

¿Cuándo dar las malas noticias? Fundamentalmente cuando ya no hay tratamiento curativo, cuando los oncólogos ya no van a proporcionar tratamiento de ningún tipo; la enfermedad sigue avanzando y la persona enferma pierde algunas capacidades, para ello se utilizan algunas escalas, la más utilizada es la escala de Karnofsky. Un valor de esta escala de 50 o inferior indica elevado riesgo de muerte durante los seis meses siguientes. Con base en esta información, la o el médico puede tratar de comunicar, ya sea al paciente o a la familia, la gravedad de la situación y tomar decisiones. En esta etapa se puede comentar sobre las voluntades anticipadas, explicar y solicitar que se firmen para conocer los deseos de la persona enferma y así evitar problemas cuando llega al hospital y no se sabe cómo actuar o qué hacer porque no se habló de las voluntades, por ejemplo: reanimación, seguir proporcionando medicamentos, entubar, sedación paliativa, etcétera. Ante todo se tiene que respetar la autonomía del paciente, de ahí la importancia de poder hablar de sus preferencias al final de la vida. Estas situaciones no son ajenas a los hospitales, suceden y los médicos las tienen que enfrentar como dilemas bioéticos.

Como se puede observar, para dar malas noticias las y los médicos paliativistas necesitan una serie de conocimientos y entrenamiento en algunas habilidades para transmitir información, plan de tratamiento y seguimiento hasta el fin de la vida. En este ámbito es necesario que el personal médico, no sólo paliativistas, reciban cursos de bioética centrados en dilemas bioéticos al final de la vida para reflexionar sobre cómo actuar ante ciertos casos a fin de respetar la autonomía del paciente, sus deseos y voluntades, y hasta qué punto se está actuado a partir de la beneficencia y la justicia.

* Norma Alicia Ordóñez Vázquez es doctora y maestra en Ciencias de la Salud en Salud Mental Pública, por el posgrado de la Facultad de Medicina y licenciada en Psicología por la Facultad de Psicología, ambas de la UNAM. Su desempeño e interés se desarrollan en torno a la investigación social y de la salud. Realizó una estancia posdoctoral en el Programa Universitario de Bioética. Actualmente está participando en una investigación sobre la muerte digna en enfermos en etapa terminal en el Instituto Nacional de Cancerología.

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