blogeditor · 10 de julio de 2015
Es muy fácil politizar los indicadores socioeconómicos que se generan en el país. Esto es lógico pues así sucede en casi todo el mundo. Y cuando se trata del indicador de pobreza la posibilidad es mayor, dada la carga emocional del término.
En la elección del 2012, las cifras de pobreza las usaban todos los partidos para descalificar al contrincante. Las mismas cifras se usaban también para presumir logros. En un país democrático en donde el voto ciudadano cuenta cada vez más, este uso de las cifras es lógico. Pero no debiera ser éste el único uso. La importancia de indicadores sólidos es que sobre todo nos dicen cómo podemos mejorar la política pública.
[contextly_sidebar id=”oWc38Q0mh7EGSmhOLBXBw9Hu7s2cW2qA”]La medición de pobreza que se utiliza en el país, cuyo mandato proviene de la Ley General de Desarrollo Social, tiene al menos dos grandes aciertos para contar con un buen diagnóstico. El primero es que al interior de la medición confluyen siete problemáticas de la pobreza que sufren los hogares: rezago educativo, falta de acceso a los servicios de salud, a la seguridad social, a la alimentación, insuficiente calidad de la vivienda, servicios básicos en la vivienda e ingreso de los hogares. Lo anterior nos permite desagregar los indicadores de pobreza y saber en qué áreas vamos bien y en cuáles no.
El segundo acierto de la medición es que se puede desagregar por entidad federativa y por municipio y con ello conocer qué áreas del país necesitan más apoyo. Con todas estas herramientas el mejor uso que podemos darle a las estimaciones de pobreza es para hacer una buena política pública: acelerar las cosas que se están haciendo bien y cambiar o mejorar lo que no está funcionando a nivel federal y local.
En pocas semanas sabremos cuál fue la evolución de la pobreza en el país y en las 32 entidades federativas entre 2012 y 2014. El INEGI hará pública la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014 durante la segunda mitad del mes y el CONEVAL utilizará esa encuesta para estimar la pobreza 2014 con la fórmula de cálculo que es pública en su portal electrónico. A más tardar el 29 de julio conoceremos esta información[1].
Nos preguntan constantemente si en esta ocasión la pobreza bajará o se incrementará. El resultado no es fácil de predecir pues, como ya se dijo, hay varios elementos que confluyen en la medición de pobreza. Por un lado, tanto las estadísticas pasadas como las observaciones de campo recientes apuntan a que en los últimos años las familias en pobreza cuentan con más pisos firmes en sus viviendas, drenaje, electricidad, calidad de techos y muros, niñas y niños que asisten a la escuela, apoyos alimentarios, así como una mayor afiliación a servicios de salud. Todos estos elementos hacen que la pobreza se reduzca, tal y como sucedió con la pobreza extrema entre 2010 y 2012.
Pero la medición de pobreza también incluye el ingreso familiar y en este rubro las noticias son menos favorables. Observamos que desde el 2008 el poder adquisitivo del ingreso ha disminuido, especialmente el correspondiente al ingreso laboral. El ingreso familiar sigue siendo el “Talón de Aquiles” de la política pública en México y la evolución reciente tiende a incrementar la pobreza.
Cuando un país tiene un crecimiento per cápita de tan sólo 1.5 y 2 por ciento anual y una productividad que no crece, es muy difícil que su economía se dinamice y que los ingresos de la población crezcan. Además, el CONEVAL ha detectado cerca de 25 programas de apoyo productivo en varias dependencias y secretarías, tales como SAGARPA, SEDESOL, ECONOMÍA, CDI y SEDATU que suman más de 65 mil millones de pesos; programas descoordinados y dispersos y de los que no tenemos evidencia que resuelvan el problema de mejorar los ingresos de la población en pobreza.
En decir, por el lado del incremento de la cobertura de servicios básicos la pobreza tendería a bajar, pero por la evolución de la problemática del ingreso de las familias, la pobreza podría subir entre 2012 y 2014. El resultado final dependerá de ambos efectos, igualmente importantes.
A lo anterior habrá que añadirle que el incremento de la cobertura en servicios básicos de las familias no se ha visto acompañado de un incremento de la calidad de los servicios, especialmente en los ámbitos educativos y de salud. Una cosa es tener a más niñas y niños en las escuelas o afiliados a servicios de salud y una muy distinta es que se reciba la calidad adecuada. Más allá de la cobertura, el país debe buscar un acceso efectivo a los derechos sociales, tal y como lo contemplan la Constitución, la Ley General de Desarrollo Social y el propio Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. Esto aún no lo hemos logrado.
Más allá de que aumente o disminuya la pobreza, desde hace varios años tenemos suficiente evidencia de lo que va bien y lo que no va bien, como ya se planteó aquí. México ya conoce, a partir de las evaluaciones, de las mediciones de pobreza, de la información trimestral del Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) y del seguimiento mensual de la evolución de la canasta alimentaria, que se han reducido las carencias sociales de la población, pero que al mismo tiempo no hemos sido capaces de mejorar ni el ingreso familiar ni la calidad de los servicios durante los últimos años.
La medición de la pobreza 2014, más que sea la noticia del momento y cuyo único uso sea el político, debe considerarse como una información útil para guiar las políticas públicas. Si la pobreza bajara entre 2012 y 2014, que el gobierno federal o estatal no lancen las campanas al vuelo, pues hay aún retos fundamentales en materia económica y social. Si la pobreza subiera, será importante reconocer que hay diversos elementos que han mejorado en el ámbito social de país.
* Gonzalo Hernández Licona es Secretario Ejecutivo del @CONEVAL
[1] Tanto la base de datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares y el Módulo de Condiciones Socioeconómico como la fórmula de cálculo de la pobreza serán públicas y por tanto cualquier ciudadano podría replicar las cifras de pobreza 2014 y tendrían que obtener las mismas cifras que anuncie el CONEVAL.