Redacción Animal Político · 17 de agosto de 2025
El 2 de junio de 2025 quedará registrado como una fecha clave para la industria farmacéutica mexicana. Ese día, el gobierno federal emitió un decreto para incentivar la inversión en la producción de medicamentos, dispositivos médicos e insumos para la salud, así como en investigación científica. El compromiso es mayúsculo: fortalecer la soberanía sanitaria, atraer capital nacional e internacional y combatir el desabasto crónico que ha afectado al sistema de salud.
Sin embargo, la historia reciente nos obliga a mirar más allá de las buenas intenciones. Venimos de una compra consolidada anulada no por corrupción —como se quiso hacer creer—, sino por nueve faltas graves de procedimiento, según la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. En otras palabras: la falla estuvo en la operación, no en la ética. Y esa distinción es crucial, porque evidencia que el problema es estructural.
El decreto es presentado como la gran palanca de cambio que modificará el rumbo, pero también puede convertirse en una “toma de Normandía” mal planificada: ambiciosa, costosa y llena de incertidumbre. Uno de los elementos más polémicos es el “requisito de planta”, que otorga ventajas en las licitaciones a las empresas con infraestructura en México. Aunque no es obligatorio, funciona como una preferencia que, según críticos, podría interpretarse como una barrera no arancelaria contraria a los tratados de libre comercio.
En un país que necesita inversión, poner reglas ambiguas es jugar con fuego. La confusión genera especulación; la especulación, miedo, y el miedo, inacción. Esto no es teoría: lo vemos ya en la cautela con la que muchas empresas evalúan si participar o no en las compras consolidadas de los próximos años.
El decreto cuenta con tres puntos positivos: agilización de trámites en COFEPRIS, un Comité de Promoción de la Inversión Farmacéutica, incentivos para la producción nacional, 130 mil millones de pesos destinados a compras, e impulso a alianzas internacionales con institutos de investigación mexicanos. Pero si no se acompaña de reglas claras, transparencia y un verdadero compromiso de diálogo con la industria, corremos el riesgo que el “Día D” se convierta en el “día después” de una oportunidad perdida.
La pregunta es simple: ¿será este decreto el inicio de una era de certidumbre y abasto, o quedará como una operación fallida más en la crónica de nuestro sistema de salud?
Por ello, desarrollamos 15 puntos clave del decreto publicado el 2 de junio de 2025, que busca fomentar la inversión farmacéutica en México:
Un decreto que en su papel señala una buena oportunidad de trabajar con el sistema de salud mediante las compras consolidadas de 2027 y 2028, siempre y cuando el escenario vista de elementos completos de trabajo para favorecer en un circulo virtuoso a todos los involucrados en la cadena de suministro.

*José Luis García Rodríguez es presidente de la Asociación Mexicana para la Distribución Institucional de la Salud, A. C. (@ASMEDISmx).