blogeditor · 25 de marzo de 2013
¡Muy rápido! ¡muy bueno! resultó ser Alejandro Cárdenas (ex atleta mexicano y ex Subdirector de Calidad para el Deporte de CONADE) para aprender las trácalas, entuertos, malas mañas, asquerosas tácticas y escurridizas técnicas de la rapiña política de este país. Uniéndose al nombre de tantos que van del podium al presidium y de ahí mandándonos al pandemónium.
“El saqueo de los recursos del erario y la impunidad de funcionarios corruptos son la constante en el ámbito deportivo nacional. Desde noviembre último Proceso documentó operaciones fraudulentas auspiciadas desde la Conade por el ex velocista Alejandro Cárdenas en beneficio de intermediarios y amigos”. Esto es el arranque del articulo que Beatriz Pereira ha publicado en la revista proceso (17 marzo 2013), junto con un seguimiento de “joyas” que adornan de fea manera la administración del deporte mexicano.
Habla de Jorge Tienda, el compadre de Alejandro Cárdenas, a quien por “decreto” (suyo) se le asignaron las licitaciones directas para proveer de equipamiento deportivo que no ha entregado, al que por cierto, el angelito le sacó una muy buena lana del costo real. ¡Obvio! “pos pá que sea negocio para él y pá su compadre”, lo que le viene haciendo justicia a aquel dicho de; “que el que tenga a Tienda (Jorge) que se atienda”. Además, Alex el “muy Magno” tiene en nómina a personal que no labora para donde cobra, pero que pertenece a su clínica particular y de alto nivel en Boca del Río, también le tiene contratado chofer a su esposa y ex atleta mexicana y todo con dinero del erario.
Una cosa es el deporte que beneficia al cuerpo y otra el ejercicio de abusar de cargos públicos para beneficios propios. Es por la práctica de este ignominioso ejercicio que han engordado no sólo sus intereses, sino las deudas y rezagos del deporte muchos ex atletas. Apellidos como Muñoz, Gallardo, Segura, Guevara, Hermosillo, Negrete, Cuevas, González, Bautista, Hernández y tantos otros que ya ocupan plazas políticas y que no tardan en brotar a la luz sus salidas en falso, su doping moral, su falta de fair play para con el deporte, para con los suyos. Por que eso es lo que más ofende, que siendo ellos parte del grupo de deportistas de alto rendimiento que padecieron el sistema, en cuanto pasaron del otro lado, es decir, del podium del premio al presidium del botín, se les borró el disco duro de los principios y se les activó el disco blando de la falta de valores. Ya no es un tema de equipos, colores, ni partidos ¡todos son harina del mismo costal! Y con Bernardo se comprueba que siguió la “Garza” (mata) dando!
Qué irónico, qué doloroso, que por aquellos que pusimos el corazón a arder, viéndolos partírsela en pistas y canchas, ahora no pongamos las manos al fuego por ninguno, por que nos la están partiendo en la administración pública. ¿Cómo vamos a creer en la honestidad de nuestras glorias deportivas, en su fair play, cuando estuvieron activos, si en cuanto los pusieron del otro lado, no dudaron en corromperse? ¿Eso enseña el deporte? Yo quiero seguir pensando que no.
Siempre creí que era muy difícil para el atleta sobrevivir al sistema político-administrativo de este país, por que las enseñanzas dentro del deporte, son disciplina, honestidad, ética, respeto, dedicación, lucha y que eso tarde o temprano te llevan a alcanzar el éxito. Y que al mostrar la política todo lo contrario, es decir, que el honrado está quebrado, quemado o fregado, el atleta que fue formado para respetar las reglas, no se adaptaba al medio, que sistemáticamente las rompe, y terminaba por renunciar.
Mis respetos para aquellos que han dicho “paso sin ver” y sobre todo sin corromper, no entrándole a la política, lo de ellos ni siquiera se hace público y se entiende ¿quién se beneficia de la imagen de un ídolo deportivo diciéndole que no a la política? Sólo la moral y la ética sin duda y vienen siendo lo que menos combina con un sistema corrupto.
¿Hasta cuándo seguirá esta encarnizada carrera, no de alto rendimiento sino de harto encubrimiento hacia los ex atletas? Porque es un hecho que sus logros olímpicos y mundiales no salieron tan caros en su momento, como tan costosos a este país y su desarrollo deportivo en la actualidad.
¿Por qué de todo lo que genera en materia de valores el deporte, estos pseudo ídolos optaron por la trampa? ¿Les gustó más este juego que el deporte? ¿Será que saben que aquí no hay árbitro, repetición instantánea, foto finish o antidoping que hagan justicia?
Ya basta de seguir dando cabida y protección a aquellos que transforman una inolvidable medalla de metal valioso, por una incosteable medalla de hueso de corrupción.