Mecenas de la investigación

blogeditor · 2 de abril de 2014

Mecenas de la investigación

El recorte en el gasto público y nuevas prioridades de los gobiernos está llevando a que la manera en que se financia la investigación científica en el mundo, para bien y para mal, experimente un cambio profundo con relación a tiempos pasados, sostiene The New York Times.

Los donativos filantrópicos en el campo de la investigación científica es una práctica cada vez más común y claramente va en ascenso. Los mecenas, grandes empresarios, han emprendido sus propios proyectos, en independencia de lo que digan los gobiernos, sobre los desarrollos científicos que quieren apoyar.

En la visión de estos mecenas, el trabajo científico financiado por los gobiernos suele ser politizado, lento, costoso y ofrece pocos resultados. A partir de este análisis financian prioridades que sólo responde a sus preferencias o inquietudes personales.

Los científicos celebran el financiamiento de los mecenas, pero lamentan que no forme parte de un proyecto más amplio que contemple, entre otras cosas, que el dinero apoye también a investigaciones financiadas por los gobiernos, que no sólo se concentre en las universidades de elite y abra oportunidades a más investigadores.

Hay también quienes piensan que la ayuda de los mecenas a la investigación científica está bien canalizada, que los temas que eligen son relevantes, que los donativos son constantes en el tiempo y que buscan resultados útiles. Todos coinciden en que el mecenazgo de la ciencia se va a incrementar.

The New York Times plantea que los estudiosos del tema señalan que a pesar del incremento de los donativos filantrópicos al campo de la investigación científica, éstos siguen siendo reducidos en comparación con lo que destinan los gobiernos y que todavía están lejos de sustituirlos.

Los Estados Unidos es el país del mundo donde más desarrollo han tenido los mecenas que apoyan la investigación científica. En este país la mayoría de las donaciones se dan para la investigación de la cura de enfermedades de todo tipo.

En esta lógica resulta notable que males poco comunes o raros, que no interesan a los grandes laboratorios porque no les darían las ganancias que buscan, reciban el apoyo de los mecenas privados. “La guerra privada contra las enfermedades”, como llama The New York Times, está produciendo resultados inéditos y exitosos.

Una parte muy importante de estos donativos se destina a la creación de centros de investigación en las universidades, de manera muy señalada Harvard y el MIT, que trabajan temas tan variados como la investigación inmunológica, la ingeniería biomédica, el cerebro, el genoma o el cáncer.

[contextly_sidebar id=”0d11b195c2d56827b02c73e8ec5ffa0e”]Los mecenazgos en Estados Unidos son muchos y sólo menciono tres de los citados por The New York Times: George P. Mitchell, innovador en los procesos de extracción de gas y petróleo, donó 350 millones de dólares para la investigación de la física de partículas, la astronomía y el desarrollo sustentable. Eli Broad, dedicada al sector inmobiliario, dio 700 millones de dólares para la investigación de la base genérica de las enfermedades. Gordon Moore, de Intel, aportó 850 millones de dólares para estudios de física, astronomía, biología y medio ambiente.

Estos mecenas han impactado de manera notable el campo de la innovación de la investigación científica a través de la creación de premios en millones de dólares. El éxito ha sido tal que el gobierno de Estados Unidos ha imitado los premios privados y ahora otorga cientos de estos como una forma de incentivar la investigación de la ciencia en los más diversos campos.

Este fenómeno mundial, que tiene su mejor realización en Estados Unidos, debería de animar a los grandes empresarios mexicanos a caminar en esa dirección. Por ejemplo, hay problemas de salud muy propios de la población mexicana que podrían ser investigados a partir de este tipo de aportaciones. Los laboratorios no lo van a hacer y tampoco el gobierno.  Sólo queda la posibilidad de los mecenas privados.

 

@RubenAguilar