¡Me gusta la gasolina! !Dame más gasolina!

Marco Cancino · 15 de junio de 2011

¡Me gusta la gasolina! !Dame más gasolina!

Viernes de quincena por la noche y apenas alcanzo a llegar a la gasolinera después de aprovechar hasta la última gota que queda en la reserva.

 

-“¿Magna o Premium, joven?”

 

-“Magna, por favor, que ya está muy cara.”

 

-“Si caray, pero su coche gasta poca gasolina, joven. No tiene de qué preocuparse. Los chevys se llenan con 40 litros, así que todavía no le pega a los 400 pesotes. Jodidos los que tienen esos camionetones, los Hummers o las Suburvans, algunas son de 110 litros. Les va saliendo a los dueños más de mil baros llenarlos y si le ponen de la Premium, ni se imagina, les sale rete más caro.”

 

-“Pero, ¿ya ha estado subiendo mucho, no?”

 

-“Ni se queje joven. ¿Le checo los niveles?”

 

-“No gracias.”

 

-“Como le decía joven, ni se queje. Mi primo Rosendo, que está en el gabacho, me dice que allá la gasolina es más cara que aquí, por mucho, ¡vida de Dios!”

 

-“Pero allá ganan más, ¿no?”

 

-“Pues sí, pero pues también hay que chingarle un poco más. Aquí los riquillos llenan sus camionetones a precio de ganga y no crea, son los que más se quejan de que está subiendo la gasolina. Si viera que los que tienen coches como el suyo, así de chiquitos y viejitos, casi igual de jodidios…”

 

-“¿Qué pasó?”

 

-“Perdón. Le decía, los que tienen los coches más modestos nomás apechugan, pero saben que está mucho más baras aquí que en los Yunaites porque el gobierno seguramente la está subsidiando.”

 

-“¿Usted cree?”

 

-“¡Pues claro joven! Si me dice el gerente, que seguro él sabe más que yo, que la gasolina o parte de la gasolina que se usa acá en México la traen de los Yunaites, y pus seguramente se tiene que pagar en dólares, y pus pa‘ parte seguramente sale de algún lugar, que seguramente son impuestos, ¿no?”

 

-“Me imagino que sí.”

 

-“Además, creo que si nos acostumbramos a pagar el precio justo por las cosas, no vamos a desperdiciar tanto. El problema joven, es que los mexicanos queremos que todos nos regalen, como el agua, la luz, el gas, los servicios, la gasolina y pus vienen los políticos dadivosos, queriendo ganar votos y pus subsidian todo o lo regalan. ¿Algún aditivo? ¿Le checo el aire a las llantas?”

 

-“No, gracias, así está bien.”

 

-“¿Cuánto me dijo? ¿Lleno?”

 

-“Sí, lleno, ya qué. Procuraré usar el coche menos y más la bicicleta.”

 

-“Usted si sabe joven. La alternativa es usar más el micro y la bicla en vez de usar tanto el coche. Ya hay un chingo, nomás contaminan y siempre va de a uno en el coche. La banda no comparte aunque vayan al mismo lugar. Luego, nomás va uno en un mega camionetón que nomás contamina, eso sí, se sienten re pipirisnais, pero así de respingados, los muy canijos andan con gasolina subsidiada. ¿No que mucho baro? ¿No que los subsidios son pa’ los que menos tienen? No joven, usted ni debería de quejarse.”

 

-“Prometo ya no hacerlo.”

 

-“¿Paga con tarjeta o en efectivo?”

 

-“Efectivo.”

 

-“¿Va a necesitar factura?”

 

-“No.”

 

-“¡Aguas! Ese canijo casi le pega. La banda se mete por la gasolinera porque le da hueva darse vuelta en el semáforo. A ver qué día desmadran a alguien.”

 

-“Oiga, ¿y aquí venden litros de a litro o son de los clásicos que nomás toman el pelo?”

 

-“¿Cómo cree joven? Aquí somos derechos, ¡vida de Dios!”

 

-“Pues nomás a uno le andan viendo la cara. Como todos tienen que vender al mismo precio, pues se compensan vendiendo litros que no son de a litro.”

 

-“Bueno, algunos, nosotros no. Hace poco vino una verificación…”

 

-“¿Y qué pasó?”

 

-“Pues no nos encontraron nada.”

 

-“Pero pues les avisan antes de que vengan para que pongan en orden la máquina.”

 

-“Bueno, ¿qué le puedo decir joven? Si le digo que sí, me corren, si le digo que no, Diosito me castiga por mentiroso.”

 

-“Bueno, gracias por la plática.”

 

-“Cuídese joven y ya no haga corajes.”

 

Y me fui.

 

Me quedé pensando en lo que dijo el despachador de la gasolina y llegando a casa me puse a investigar en internet cuánto más o menos es lo que el gobierno gasta en subsidiar a la gasolina.

 

Lo que encontré fue que en los últimos cinco años, los mexicanos hemos pagado en promedio 11.3% menos por litro de gasolina que lo que pagan los estadunidenses. El dato no es menor si consideramos que efectivamente, casi la mitad de la gasolina que consumimos en México es importada de los Estados Unidos. Ello hace necesario que el Gobierno Federal subsidie la gasolina y con ello se generen huecos fiscales de entre 100 y 130 mil millones de pesos, que equivalen a cuatro veces el presupuesto de la UNAM o a la suma del presupuesto del Seguro Popular y Oportunidades, o 10 veces el gasto del Instituto Federal Electoral. Ese es el verdadero costo del subsidio a la gasolina.

 

Creo que es tiempo de que maduremos como sociedad y aceptemos y nos acostumbremos a pagar el verdadero precio por los bienes y servicios públicos que recibimos.