Maternidades: sosteniendo la vida desde la diversidad

blogeditor · 28 de junio de 2022

Maternidades: sosteniendo la vida desde la diversidad

Mexiro es una organización que tiene como horizonte político disputar, descentralizar y resignificar el poder frente a un sistema-mundo que pretende controlar nuestra sexualidad, territorios, subjetividad y conocimientos.

Bajo este contexto colonizador donde se impone el saber y el poder, los cuerpos de las personas que maternan son leídxs y situados de manera específicas. Esto datos lo comprueban.

  • En el 2020, las niñas menores a 15 años forzadas a maternar tuvieron 5,007 nacimientos.
  • Según el primer trimestre de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE 2021), más de 38 mil mujeres reportaron que las despidieron por estar embarazadas.
  • De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS 2017), 70 mil mujeres reportaron que les negaron el trabajo por estar embarazadas.
  • Por cada peso que ganan los hombres en el mercado laboral, las mujeres ganan 88 centavos. Si se separan las mujeres que son madres de las que no, este número se reduce a 83 centavos por cada peso ganado por hombres (para las mujeres que son madres).

Nos encontramos en un sistema-mundo donde hemos naturalizado que el Estado cuente con datos dicotómicos, como es el caso de hombre-mujer, y esto tiene que cambiar porque las experiencias de las personas son diversas y al no hacerlo perdemos como sociedad una visión distinta de los problemas y, por lo tanto, soluciones apegadas a realidades que el Estado se opone a ver, entender y construir caminos distintos contra la discriminación, las violencias, el racismo, capacitismo y clasismo.

Como diría María Lugones en su libro Peregrinajes, “rechazar lo dicotómico reside en la resistencia a las reducciones y borrados de la propia pluralidad y de las interrelaciones/caminos entre los múltiples mundos de sentido que habitamos”.

Desde la organización invitamos a alejarnos de la idea blanca y colonizadora al hablar de las experiencias de las mujeres* que maternan, y entender que la maternidad -donde habitan cuerpos cis, trans y no binarios, con distintas sexualidades, las cuales se conjugan con geografías emocionales, sistemas jurídicos, cartografías políticas, construcciones de ciudadanía y economías-  son márgenes de resistencia, y desde ahí, se puede desafiar la exclusión sistémica, opresiva y discriminatoria.

Los cuerpos que maternan no buscan ser víctimas, son sujetos políticos activos. No buscan reconocimiento del feminismo blanco el cual excluye sus vivencias y aportes, y rechazan la idea de que las maternidades vacían imaginarios políticos y acciones, y las relegan en el espacio privado como si los cuidados y escoger ese margen fuera solo un deseo del patriarcado.

La diversidad de maternar implica reconocer que existen otras categorías y condiciones para exigir datos, políticas públicas, procesos de justicia, medidas de reparación y de no repetición mucho más profundas que logren mejorar las condiciones de vida de aquellas mujeres y personas que maternan desde la diversidad. Es por ello que urge que el Estado garantice:

  1.  Derechos de las infancias: los derechos de las infancias para evitar violaciones sexuales, garantizar abortos seguros y eliminar la violencia institucional machista para el acceso a la salud, así como servicios sexuales y reproductivos.
  2. Derechos laborales: condiciones laborales dignas y garantizar la estabilidad en el empleo de aquellas mujeres y personas que maternan.
  3. Justicia: para todas las personas que les han arrebatado la vida por los crímenes de odio y aplicación de protocolos de perspectiva de género para los casos de lesbofeminicidios, feminicidios y transfeminicidios, así como sus víctimas indirectas como son las crías que han quedado huérfanas, como es el caso del doble lesbofeminicidio de Yulizsa Ramírez y Nohemí Medina, asesinadas en Chihuahua, las cuales tenían tres hijes.
  4. Políticas públicas integrales para las personas y maternidades trans y no binarias en contextos de precariedad: respetando sus pronombres, garantizando procesos de participación ciudadana activos en todo el ciclo de las políticas públicas, y una rendición de cuentas efectiva, mecanismos de transparencia y anticorrupción en el uso del presupuesto para estás poblaciones.
  5. Acciones contra los discursos de odio: cesar los discursos de odio contra las maternidades que son diversas en su género, sexualidad, condición socioeconómica, discapacidad, adscripción étnica o racial.
  6. La crianza como ejercicio colectivo: maternar es un acto colectivo aunque el capitalismo y la falta de un Estado en el ejercicio de la crianza nos quiera orillar a pensar y ejercerlo desde la individualidad. El Estado debe garantizar este derecho, y debe destinar recursos para los cuidados colectivos.
  7. La crianza sin discriminación: ejercer la crianza sin discriminación a la diversidad de familias, pero también garantizar acciones que no discriminen a la niñez.

La maternidad no es un castigo, cambiemos las narrativas y dejemos de estigmatizar y reproducir violencias. Exijamos al Estado proteger y garantizar nuestros derechos a una maternidad diversa y plural.

¡Maternar y sostener la vida desde la diversidad es resistir!

* Fernanda Galicia (@mafernn) es directora general de Mexiro A. C. Se considera una mujer y persona no binarie en resistencia frente al contexto político y colonial.