Redacción Animal Político · 10 de mayo de 2023
“Yo soy madre en movimiento, soy el aire, soy el agua, soy el amor, soy la fuerza y la resistencia”.
Este texto va dedicado a quienes desde sus distintos espacios de acción pueden hacer algo para reconocer, visibilizar y trabajar por la defensa, protección y promoción de los derechos de las maternidades migrantes.
Porque en el marco de este 10 de mayo, día de las madres en México y otro países de Latinoamérica, es preciso visibilizar las problemáticas que enfrentan quienes emprenden el camino con hijas e hijos en brazos, quienes tienen que dejarles en sus lugares de origen, quienes en el camino se convierten en madres, quienes en el lugar de destino se convierten en madres, quienes transitan el camino embarazadas, quienes se ven impactadas por la migración en sus lugares de origen, quienes han perdido a sus hijos en el camino, quienes buscan a sus hijos e hijas que migraron, quienes añoran su reencuentro, quienes con el paso del tiempo se reunieron, quienes cuidan a quienes comparten el camino, quienes son madres migrantes.
A lo largo de la historia, el papel predominante de las mujeres en la familia ha resultado fundamental para el funcionamiento de las sociedades, por poner un ejemplo: durante la Primera Guerra Mundial, mientras los hombres se encontraban en el campo de batalla las mujeres cumplieron roles importantes en la fabricación de maquinaria, transportación de mercancías, adaptación de espacios, como enfermeras y responsables de la atención y funcionamiento de hospitales.
En este tenor, son las mujeres quienes llevan a cabo el trabajo diario y no remunerado de las tareas del hogar, las responsables de la crianza y cuidado de los hijos e hijas, las encargadas de brindar afecto y consolidar en ellas y ellos los valores y habilidades fundamentales para hacer frente a la vida, las garantes de la cohesión y desarrollo familiar, las administradoras de los recursos familiares provistos por el hombre y el sostén ético y social de cada grupo familiar.
Aunque es una realidad que se ha generado un cambio social, el cual ha redefinido el papel de la mujer en el hogar y ello a su vez ha provocado otros cambios, también es una realidad que los cambios han provocado que las mujeres desempeñen varios roles, sin dejar de lado el de ser madres, profesionistas, proveedoras y/o sustento económico de sus familias. Estos cambios en el rol de la madre en la sociedad moderna también se observan en la migración, hoy las mujeres ya no se quedan en sus hogares esperando a sus esposos que han decidido o se ven obligados a migrar, ahora también son protagonistas de flujos migratorios. Hoy, las mujeres migrantes representan el 52% de la migración internacional, y muchas de ellas son madres.
Este hecho es importante porque en los contextos de movilidad de las mujeres, el cumplimiento de sus roles como madres no se ven pausados o eliminados cuando migran. Hoy, la historia de la migración de las mujeres se ve impactada por las múltiples dificultades que enfrentan en sus lugares de origen, durante su tránsito y/o en los lugares de destino por ser mujeres, madres y migrantes.
Entre las dificultades que enfrentan se pueden mencionar: las condiciones de pobreza, la inseguridad, los diferentes tipos de violencia (en el ámbito familiar, social, comunitario o escolar), la trata de personas, el abuso sexual, el feminicidio, la explotación sexual, los efectos del cambio climático y otros desastres naturales, la persecución, el nulo acceso a sus derechos sexuales y reproductivos, la falta de alternativas de regularización migratoria, la detención en aeropuertos, estaciones migratorias o estancias provisionales, la deportación, la falta de acceso a servicios de salud, espacios de alojamiento y rutas de traslado seguras, el choque cultural, la falta de atención psicosocial, el poco o nulo acceso a una alimentación de calidad, las dificultades para acceder o disponer de los diferentes servicios sociales y asistenciales, la falta de inserción laboral considerando sus necesidades, la carencia de redes de apoyo que contribuyan al cuidado de sus hijas e hijos, su papel como proveedoras económicas de sus familias, las labores del hogar, sus labores de cuidado de menores de edad y adultos mayores, así como el contexto de racismo o xenofobia y discriminación.
En este sentido, el impacto diferenciado en las maternidades migrantes requiere de acciones focalizadas, integrales, transversales y de largo plazo que contemplen las realidades y roles de las mujeres madres migrantes. Desde Sin Fronteras contamos con acciones integrales enfocadas en las mujeres, que representan el 53% del total de nuestra población atendida anualmente, pero con criterios de elegibilidad que privilegian a las mujeres madres migrantes. En este sentido, dentro de la organización hemos generado prácticas que buscan alcanzar el acceso a los derechos de las mujeres y sus familias enfocadas en: la inserción laboral, la regularización migratoria, los derechos sexuales y reproductivos, el acompañamiento psicológico, el fortalecimiento de habilidades blandas, la asistencia para la integración social y la incidencia pública y social para la defensa de los derechos de todas las personas en movilidad, particularmente de las maternidades.
* Lizbeth Mendieta Venegas es encargada de Desarrollo Institucional y de Proyectos.