Redacción Animal Político · 31 de octubre de 2023
El nombre de Claudia Goldin se convirtió en tendencia en las plataformas de redes sociales tras convertirse en ganadora del premio Nobel de Economía 2023. Es la primera mujer ganadora de esta distinción en solitario y la tercera mujer en obtener el galardón en la historia del Nobel de Economía.
El premio fue otorgado a Goldin por sus estudios sobre la desigualdad de género en Estados Unidos, a través de la división del trabajo doméstico. Los hallazgos de la investigadora (tras el análisis de datos de 200 años en Estados Unidos) demuestran que las mujeres tienen un corto límite biológico de fecundidad, lo que produce diferencias en la profesionalización entre los sexos. Es decir, mientras los hombres invierten más en continuar su carrera profesional y mejorar sus ingresos tras el nacimiento del primer hijo, las mujeres reducen sus horas de trabajo, cambian a uno menos intensivo en tiempo o abandonan su empleo para ocuparse del cuidado de los infantes. Esta división del trabajo en el hogar provoca una mayor brecha salarial de género.
En este sentido, Goldin afirma que “la maternidad es una escalada empinada” y prueba que aún cuando los hijos crecen y las mujeres retoman sus carreras profesionales, a pesar de que incrementen sus horas de trabajo por encima de las de los hombres y de sus pares que no son madres, no logran alcanzar la igualdad salarial de género.
Este premio otorgado a la investigadora de la Universidad de Harvard nos motiva a revisar las brechas de desigualdad de género en términos salariales en nuestro país. En México, la encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares (ENIGH) 2022 presenta que, en promedio, las mujeres tienen un ingreso trimestral 10,000 pesos menor al de los hombres, lo que equivale a una brecha de 34.84 %. Esta brecha aumenta cuando las parejas tienen hijos. Con un hijo, las mujeres tienen ingresos 36.16 % menores a los hombres; con dos hijos, el salario de las mujeres es menor en un 45.73 %, con tres hijos es 53.29 % menor y con cuatro hijos o más, la brecha crece a 56.55 %.
En cuanto a la división del trabajo en el hogar en México, la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2019 muestra que las mujeres dedican 39.7 horas semanales para realizar trabajo no remunerado en los hogares, en contraste con las 15.2 horas semanales que ocupan los hombres para estas labores. Asimismo, en promedio las mujeres trabajan 6.2 horas semanales más que los hombres, incluyendo tanto el trabajo remunerado y el trabajo en el hogar.
Tomando en cuenta estos datos, es necesario promover una reformulación de la paternidad, en la que los hombres se encuentren más involucrados en la crianza y cuidado de los hijos, y un cambio en la división del trabajo en el hogar.
Sin embargo, nos encontramos no sólo con barreras culturales y sociales para efectuar estos cambios, sino con la misma legislación mexicana, que delega el cuidado de los hijos a las madres. Por ejemplo, el artículo 170 fracción II de la Ley Federal del Trabajo, establece que las madres trabajadoras pueden gozar de un descanso de seis semanas anteriores y posteriores al parto, y si el hijo nace con alguna discapacidad, el descanso posterior se puede extender hasta ocho semanas. Mientras que el artículo 132 fracción XXVII bis de la misma ley, establece que se otorga permiso de paternidad de tan solo cinco días laborables con goce de sueldo a los hombres trabajadores tras el nacimiento o adopción de los hijos. El caso de discapacidad no considera a los padres trabajadores.
Para el caso de México, podemos observar que se perpetúa un sistema patriarcal y la división sexual del trabajo, que fortalecen que se adjudique el papel del hombre al mundo laboral, y a las mujeres se nos siga delegando el trabajo doméstico y la crianza. En este sentido, resulta necesario generar estrategias de sensibilización social sobre la construcción del hogar tradicional, esto con el fin de reformular la participación de los hombres en la vida familiar, y equilibrar la distribución del trabajo doméstico. Asimismo, es necesario tomar acciones que logren que las mujeres tomen un rol activo en su decisión de ser madres, y en alcanzar un horizonte profesional más amplio. Esto sin duda, debe ir acompañado de la promoción de leyes que favorezcan la inclusión de los padres en la crianza y el cuidado de los hijos desde su nacimiento y la urgente necesidad de contar con un sistema de cuidados efectivo.
* Mirna García (@Mir_Maicita) es Maestra en Economía y Gestión de la Innovación e investigadora de Simetría.