Contenido Animal Político · 30 de marzo de 2022
Hoy 30 de marzo se conmemora el Día internacional de las trabajadoras del hogar, un día importante para saber que en México son 2.2 millones de personas quienes se dedican al trabajo del hogar, de las cuales 9 de cada 10 son mujeres y representan el 4.1% de la población ocupada en el país.
Sobre la garantía de sus derechos existen importantes avances jurídicos establecidos hace muy pocos años. La Suprema Corte de Justicia en 2018 reconoció que la exclusión de las personas trabajadoras del hogar del régimen obligatorio a la seguridad social era discriminatoria e inconstitucional, por ello solicitó al Instituto Mexicano del Seguro Social iniciar en 2019 la implementación de un programa piloto con un plazo de 18 meses para comenzar su afiliación a la seguridad social, lo cual implicó también, reformar la Ley Federal del Trabajo y la del Seguro Social.
En estas normas se han establecido como derechos y protecciones laborales para las personas trabajadoras del hogar un contrato por escrito, jornadas máximas de ocho horas de trabajo, días descanso, pago de horas extras, aguinaldo, vacaciones pagadas y prima vacacional, así como el derecho y afiliación obligatoria a la seguridad social la cual comprende cinco seguros: por riesgos de trabajo, enfermedad y maternidad; invalidez y de vida; pensiones, guarderías y otras prestaciones sociales. En 2022 están por concluirse las reformas que fortalecerán la obligatoriedad de la seguridad social para este sector. Derechos que aún no son una realidad sino una promesa por cumplir.
Las trabajadoras del hogar, más que otros sectores, presentan profundos rezagos y brechas en el acceso y en la garantía de sus derechos: 98% no tiene acceso a servicios de salud, 99% no tiene un contrato escrito; 93% no tiene vacaciones pagadas, 78% no reciben aguinaldo, y 9 de cada 10 no están afiliadas a la seguridad social, de manera que no pueden contar con licencias de maternidad pagadas, días de incapacidad, atención médica y reproductiva oportuna, ni estancias infantiles para sus hijas(os) durante su jornada laboral. Aunado a ello, su salario está por debajo del salario mínimo nacional y aún enfrentan formas de violencia y discriminación en el trabajo, como despidos por motivo de embarazo, acoso y violencia sexual. Datos que se incluyen en la investigación: “Promesas sin cumplir: derechos reproductivos y laborales de las trabajadoras del hogar en México, 2021”, realizada por el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) y el Grupo de Información y Reproducción elegida (GIRE)
Estos derechos que deberían garantizarles cuando son madres o desean serlo, toman una relevancia mayor si consideramos que 86% de ellas están en edad reproductiva, 34% son jefas de hogar y el 77% tienen entre 1 y más de 5 hijas e hijos. Datos que nos revelan las responsabilidades en los cuidados, cargas y tiempos que realizan día a día con importantes dificultades y malabares para poder conciliar el trabajo de cuidados de sus propios hogares con su trabajo doméstico y de cuidados remunerado fuera de su hogar.
Situación sumamente injusta y paradójica ya que con el trabajo que realizan en otros hogares aportan al bienestar, desarrollo y funcionamiento de 4.9 millones de personas, ello a costa de una sobrecarga de trabajo y tiempo para poder cumplir con cientos de actividades que requieren los cuidados para su propia familia y personas dependientes.
Dicha situación se intensifica cuando el trabajo de cuidados, por los mandatos de género existentes, lo siguen realizando mayoritariamente las mujeres en cada familia. Las estadísticas sobre el uso del tiempo reflejan que las mujeres cumplen dobles y triples cargas de trabajo por el trabajo doméstico y de cuidados que realizan fuera y dentro de su hogar; de esta tendencia no escapan las trabajadoras del hogar.
Cuidan en otros hogares, cuidan también en sus propios hogares, muchas tienen que pedirle a otras mujeres de su familia y entorno que cuiden de sus hijes para poder salir a trabajar, y sin pretenderlo, entre tantas cargas y desgaste sin garantías estatales se ven afectadas en su propio autocuidado.
Esta cadena de dificultades y desigualdades es la única alternativa que existe para la mayoría de las trabajadoras del hogar en México que no pueden pagar servicios privados pero que tampoco tienen garantizados por el Estado ni por las personas empleadoras sus derechos vinculados a la maternidad y a los cuidados por no asegurarles relaciones laborales formales con todos los derechos y afiliación al Seguro Social.
No hagamos sólo un formalismo del día internacional de las trabajadoras del hogar. Como organizaciones de la sociedad civil difundamos, exijamos, acompañemos. Como Estado y personas empleadoras cumplamos obligaciones, garanticemos sus derechos y afiliémoslas al IMSS. Como sociedad conozcamos su lucha, historia, aportes y avances. Informémonos sobre su perfil sociodemográfico, sus aportes económicos para la producción del país y el desarrollo de millones de personas. Identifiquemos los obstáculos y brechas que presentan sus derechos, así como las alternativas y recomendaciones puntuales que existen.
Está información se incluye en la investigación: “Promesas sin cumplir: derechos reproductivos y laborales de las trabajadoras del hogar en México, 2021”, pueden consultarla y descargar ésta y otros materiales e infografías en Promesas sin cumplir.
* Makieze Medina Ortiz es doctora en Sociología y Coordinadora de Género y Trabajo en el ILSB.