Maternar y migrar. Una mirada desde la justicia reproductiva

Redacción Animal Político · 6 de marzo de 2023

Se acerca el 8M y con ello varias reflexiones respecto a los feminismos, nuestras luchas, las intersecciones en las mismas y la diversidad del sujeto político del movimiento. Precisamente en reconocimiento de su pluralidad, no podemos hablar de feminismo sin considerar a las madres y personas gestantes 1 que migran.

Y es que ser madre o persona gestante migrante en México implica enfrentarse a diversos sistemas de opresión que se encuentran entre sí, como el sistema migratorio, el de salud o, incluso, la militarización del país, los cuales, a su vez, juegan un papel importante en la opresión reproductiva. Ante la creciente criminalización de la migración en México, aumentan también las amenazas a la salud reproductiva de las mujeres migrantes. Por esto resulta necesario hacer parte de nuestros reclamos feministas la lucha por la justicia reproductiva, con especial atención a las madres que migran.

Loretta J. Ross define a la opresión reproductiva como el control y la explotación de mujeres, niñas e individuos a través de nuestros cuerpos, sexualidad, trabajo y reproducción. 2 La justicia reproductiva surge como lucha en respuesta, y fue impulsada por mujeres de color en Estados Unidos. Se trata de la búsqueda del completo bienestar físico, mental, espiritual, político, social y económico de mujeres y niñas, basado en el pleno logro y protección de sus derechos humanos. 3 Uno de los principios clave en los cuales se basa la justicia reproductiva es el derecho a criar a lxs hijxs en entornos seguros y saludables.

En un alto contraste, en México las madres migrantes frecuentemente tienen que lidiar con ambientes inadecuados para criar o para llevar un embarazo. Porque ser migrante en este país significa estar frente al constante riesgo de la detención en una estación migratoria o, peor, la devolución al país de origen del cual se huyó; país que no es hogar porque la vida corre peligro ahí.

En nuestras visitas a distintas estaciones migratorias en México (centros de detención para personas migrantes), el equipo del área de Asilo de la CMDPDH hemos conocido casos de mujeres que tienen un aborto espontáneo a partir del estrés al que son sometidas al ser detenidas o por falta de atención médica adecuada. También nos hemos encontrado con la presencia de niños, niñas y adolescentes en estaciones migratorias, a pesar de ser ilegal y contrario al interés superior de la niñez.

Además, la situación migratoria incierta que deriva de un sistema de asilo deficiente y de la falta de posibilidades para obtener regularidad coloca a las personas migrantes que gestan en situaciones de vulnerabilidad. Por ejemplo, ante la falta de documentos que permitan trabajar, las madres migrantes se enfrentan a inseguridad alimentaria o a una situación de pobreza que significa en ocasiones vivir en situación de calle o resguardarse en lugares inseguros.

De hecho, el estudio titulado Necesidades y Atención en Salud Sexual y Reproductiva de Mujeres Migrantes en México 4 arrojó que en relación con el total de las mujeres migrantes encuestadas, ubicadas en Ciudad Juárez, Chihuahua, las mujeres embarazadas expresaron mayor preocupación por falta de alimentos o bebidas, y fueron también quienes reportaron haber sufrido en mayor proporción violencia física (60 %) y amenazas o intimidación (80 %) que el total de las encuestadas. 5

Frente a estos escenarios, ¿podemos entonces hablar de condiciones de justicia reproductiva? ¿Las hay si una madre migrante en situación irregular no puede acceder a servicios de salud para cuidados prenatales porque tiene miedo a ser privada de su libertad? ¿O cuando una madre migrante ya reconocida como refugiada y con residencia permanente no puede acceder a servicios de salud para su hijx enfermo en su localidad, y la única forma de recibir atención médica es teniendo los recursos económicos y de tiempo para trasladarse?

Las preguntas son retóricas y la respuesta es clara: no. No podemos hablar de un verdadero acceso a derechos reproductivos en un país donde la discriminación y xenofobia han comenzado a institucionalizarse por medio de políticas que persiguen la migración y que se traducen en un trato de segunda categoría para las madres migrantes. En la medida en que los papeles migratorios sean más importantes que la dignidad de una persona, le debemos mucho a la lucha por la justicia reproductiva.

Es claro que las cuestiones de salud reproductiva son inseparables de los sistemas de opresión que atraviesan a todas las mujeres y personas gestantes, 6 por lo que pensar y actuar en términos de justicia reproductiva es parte de un movimiento feminista congruente, que rete a las diversas opresiones. Además, la justicia reproductiva se centra en la organización de mujeres, niñas y sus comunidades para retar a las desigualdades estructurales de poder en un proceso integral y transformador. 7 Partamos de ahí.

Tal vez este artículo no es una respuesta, sino muchas preguntas y reclamos que pretenden ser un poco pedazos de una propuesta, pero el movimiento feminista tiene una historia de precisamente esto: denuncias, cuestionamientos, intentos y reintentos y borrar y reescribir.

En el marco del 8M y frente a una crisis migratoria, vale la pena recordar que nos toca hacerlo una vez más, con una mirada crítica sobre cómo nuestros feminismos abogan por las mujeres de color, madres y personas gestantes que migran, y cómo visibilizamos y convertimos esto en una prioridad para el Estado mexicano.

#MigrarNoEsDelito

* Norah Gallego es abogada en el área de Solicitantes de Asilo en la @CMDPDH.

 

1 Buscando usar lenguaje inclusivo para desafiar lo binario, y siguiendo los pasos de Loretta Ross, este artículo usa inconsistentemente los términos “madre”, “mujer”, “niña”, “persona gestante”, reconociendo que la opresión reproductiva no depende de la anatomía genital. Se reconoce que el lenguaje es político y es necesario prestarle atención en este campo para encontrar formas de nombrar las distintas experiencias, y el uso indistinto de estos términos es un intento por visibilizarlo. Ver Ross, L.; Solinger, R. (2017). Reproductive Justice. An Introduction. University of California Press. Pág. 17.

2 Ross, L.(2006). Understanding Reproductive Justice: Transforming the Pro-Choice Movement. Traducción al español por Maripa Mejías y Oriana López Uribe. Balance AC, México, 2020. Original publicado en Revista Off Our Backs Vol. 36/ No. 4. (pág. 1). Disponible aquí.

3 Idem.

4 Entre las mujeres migrantes encuestadas se incluyen mujeres que llegaron a Ciudad Juárez desde la frontera Sur de México, y a mujeres que llegaron procedentes de Estados Unidos después de ser retornadas a México por autoridades migratorias estadounidenses para seguir su proceso de asilo, como parte de los Protocolos de Protección a Migrantes.

5 Vázquez-Quesada, Lucía M., Peña, Jesús y Vieitez, Isabel. “Necesidades y Atención en Salud Sexual y Reproductiva de Mujeres Migrantes en México. Un estudio desde Ciudad Juárez, Chihuahua.” Vol. I. México: Population Council y El Colegio de la Frontera Norte. pág. 41 (Noviembre 2021). Disponible aquí.

6 Op. cit. Understanding Reproductive Justice: Transforming the Pro-Choice Movement. pág. 19.

7 Idem, pág. 14