Más mujeres feministas legislando por la igualdad

Redacción Animal Político · 15 de marzo de 2023

Más mujeres feministas legislando por la igualdad

En la mayoría de los países latinoamericanos, las democracias son relativamente recientes y la incorporación de las mujeres a los procesos político electorales ha sido tardía. Apenas hace 70 años las mujeres mexicanas obtuvieron el derecho a votar y ser votadas para cargos de elección popular y fue 68 años después, en 2021, que lograron una masa crítica de representación del 50 % en el Congreso, luego de siete años del reconocimiento constitucional de la paridad entre hombres y mujeres en las candidaturas federales y locales. Estos avances, resultado de años de lucha de los movimientos feministas y de mujeres, nos permiten ocupar espacios en la arena política que eran inimaginables en el pasado, pero aún hoy las mujeres y otros grupos históricamente subrepresentados, como las poblaciones indígenas, afromexicanas, personas con discapacidad, migrantes y de la diversidad sexo-genérica, enfrentan serios obstáculos y violencias para el acceso y ejercicio pleno de sus derechos civiles y políticos. Las candidatas mujeres cuentan con menos recursos económicos que los candidatos hombres 1 y, una vez que llegan al ámbito partidario y parlamentario, se enfrentan a una serie de creencias, violencias, normas y prácticas formales e informales que representan retos estructurales y un impacto diferencial para ellas.

El proceso electoral de 2021 resultó ser el más violento contra las mujeres en la política. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional Electoral, se presentaron 147 quejas por actos de violencia política en razón de género y, según la consultora Etellek, 2 se registraron 954 víctimas de violencia política, de las cuales 343 eran mujeres, incluyendo el lamentable asesinato de 15 de ellas. A pesar de la conformación paritaria de los plenos legislativos a nivel federal y local, las legislaturas siguen siendo desiguales, toda vez que los principales cargos de toma de decisiones parlamentarias son ejercidos mayoritariamente por hombres. El Índice de Fuerza Política de las Legisladoras (IFPL), 3 que mide la incidencia real y la magnitud política del liderazgo de las congresistas en la toma de decisiones parlamentarias, deja ver que los hombres siguen detentando mayor poder y que las mujeres todavía tienen escasa participación en puntos cruciales de las decisiones políticas dentro del circuito legislativo. El espacio más restringido para las diputadas de nuestro país son las coordinaciones de los grupos parlamentarios y, en promedio, presiden comisiones legislativas que por su jurisdicción temática suelen tener menor presencia en la dictaminación de iniciativas y menor presupuesto. Comisiones como las de Defensa Nacional, Economía, Presupuestos, Hacienda y Crédito Público no han sido presididas por mujeres.

A estas barreras se suman los obstáculos para la conciliación entre las tareas domésticas y de cuidados con su actividad política. Las mujeres suelen quedar fuera de espacios informales de convivencia (el after office, el partido de fútbol, etc), donde se construyen y acuerdan estrategias, promociones, juegos y alianzas políticas, sencillamente porque son incompatibles con sus labores de cuidados familiares. Además, tienen que lidiar con el escrutinio público sobre su reputación, su vida privada y la imagen que deben proyectar. Existe toda una serie de micromachismos en el ámbito parlamentario y en la cobertura mediática que ponen el foco de atención en la estética y en el comportamiento de las mujeres políticas en vez de en sus argumentos, propuestas y trayectorias.

¿Cómo pensar, entonces, en democracias sólidas si no se cuenta con mecanismos para asegurar la participación sustantiva del 50 % de la población en las decisiones políticas, económicas y sociales? ¿Cómo pensar en una representación para todas las personas si quienes toman las decisiones no habitan esta diversidad, o quienes sí lo hacen tienen que meterse al “molde parlamentario” para poder legislar? Todas estas resistencias, simulaciones y barreras estructurales evidencian fallas en el funcionamiento de las democracias que es menester resolver si queremos avanzar hacia sociedades igualitarias.

Ellas inciden, de la paridad a la igualdad sustantiva

Desde hace más de 20 años el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) inició su trabajo para que un mayor número de mujeres ocuparan espacios de representación y alcanzar así una verdadera democracia paritaria. Hoy repensamos la apuesta y pasamos de la formación para impulsar la paridad, a fortalecer la práctica legislativa para lograr igualdad sustantiva. Esto, a través de pensar en colectivo cómo derribar las barreras estructurales que no permiten a las mujeres participar en igualdad de condiciones, cómo poner otros símbolos y referentes a la hora de hacer política, cómo modificar las estructuras de poder que permean el quehacer legislativo e imaginar otras formas de hacerlo que busquen el bien común, la horizontalidad y el bienestar de todas las personas por encima de intereses particulares o partidistas. 4

Sabemos que la relevancia de la paridad no se agota en las medidas para que las mujeres puedan ocupar puestos políticos. Sabemos, también, que si bien la representación es el primer paso para caminar hacia la participación sustantiva, la sola presencia de las mujeres en los congresos no es necesariamente sinónimo del avance de las políticas públicas en la agenda de género. Para cerrar las brechas de desigualdad necesitamos más mujeres feministas en el poder y con poder, pues si bien desde los feminismos nos cuestionamos mucho este término, necesitamos actuar en todos los frentes.

Por ello, hemos lanzado Ellas Inciden en alianza con la LXV Legislatura y su Unidad para la Igualdad de Género. Se trata de una estrategia para fortalecer el liderazgo político y la práctica legislativa con perspectiva de género, derechos humanos e interseccionalidad de las mujeres parlamentarias, así como la construcción de una agenda común por la igualdad, mediante la formación y la generación de espacios en los que las mujeres políticas puedan construir alianzas entre sí y con otros sectores, conocer experiencias valiosas que han funcionado en México y en la región, e implementar acciones colectivas para tener más oportunidades de posicionar, impulsar y concretar sus agendas y que éstas, a su vez, garanticen el avance de los derechos de todas las mujeres.

Esto es innovación política y democrática. Es transformar la manera de hacer política, reconfigurar estructuras, espacios y simbologías tradicionales gracias a la irrupción de mujeres y otros grupos subrepresentados capaces de accionar su enorme potencial político y expandir no sólo la agenda de género, sino llevar la mirada feminista al propio ejercicio de la democracia para transformar prácticas políticas, económicas y culturales en las que vivimos.

Por las que estuvieron antes que nosotras, por las que ya no están y por las que están por venir.

Por y para la garantía de todos los derechos de las mujeres en toda su diversidad.

@ISBeauvoir

 

1 Serie Debates. La Democracia Importa: distopía, resiliencia e innovación. Las estrategias de innovación democrática para feminizar la política en América Latina escrito (Flavia Freidenberg). Asuntos del Sur.

2 Séptimo Informe de Violencia Política en México 2021.

3 Fuerza Política de las Legisladoras en los Congresos Locales en México, Buró Parlamentario.

4 Avanzar a la eficiencia del régimen electoral de género y hacia sociedades de igualdad,  demanda no sólo leyes electorales sino, fundamentalmente, actoras y actores que dentro del ámbito político y en otros ámbitos sean capaces de articularse en alianzas multipartidarias y multisectoriales para generar coaliciones amigables a las mujeres (Caminotti, 2016).