blogeditor · 30 de abril de 2012
De todos los partidos políticos, los de izquierda son los que parecieran tener más problemas para que sus propuestas se acerquen a los límites de lo factible y realizable. Me explico. Esto va más allá de la caricatura donde los “neoliberales” somos monstruos descarnados come-niños que creemos que el Estado no debe resolverle problemas a nadie, y el otro extremo caricaturesco donde los de la izquierda son paladines de una justicia social que se antoja inalcanzable. Los políticos y gobiernos de izquierda y derecha normalmente coinciden en su deseo de resolver problemas dolorosos de la sociedad, como la pobreza. La diferencia usualmente está en el tipo de soluciones propuestas.
En el caso de @lopezobrador_ , nos hemos encontrado en repetidas discursos del nazareno de Macuspana peroratas interminables respecto a la necesidad imperiosa de aumentar el salario mínimo. Esto es técnicamente un error – y trataré de convencerte, lector, lectora, de que así es.
Cuando los mercados funcionan razonablemente bien, los precios son un termómetro de qué tan escasos son las cosas que se comercian en ellos. Bueno, pues las relaciones sociales en donde la gente sale a buscar un empleo y donde hay empresas dispuestas a dárselos puede entenderse como un mercado. El mercado laboral es uno donde tu y yo salimos de casa a vender nuestro trabajo, y hay empresas e individuos dispuestos a pagarnos por lo que hacemos (compran nuestro trabajo).
El salario es el precio de este mercado. En el marxismo más elemental esto es un anatema, dado que don Carlitos Marx tenía la noción de que el trabajo es algo sagrado que no puede ser objeto de comercio. Esta noción poética fue capturada en nuestra Constitución de 1917, el único libro que ha leído el candidato del PRD – pero en la práctica es imposible abolir el comercio del trabajo. La gente sigue recibiendo pago por ir y prestarle sus servicios a alguien más.
Si tu salario en el mercado es alto o es bajo depende básicamente de dos cosas. La primera, de qué tan productivo sea tu trabajo. Si tu trabajo ayuda a otras empresas e individuos a resolver problemas que resultan en ventas, ingresos, crecimiento para ellas, seguramente te pagarán razonablemente bien. El segundo factor que hace que tu salario sea bajo o alto es qué tan escaso seas en el mercado. Si soy el único programador en C++ en la ciudad de Macuspana, y resulta que hay que resolver un problema en todas las computadoras de la ciudad, seguramente me irá mejor que quienes no conocen esta técnica de programación. Obviamente, me iría muchísimo mejor si soy programador avanzado de C++ y vivo en La Jolla, California que si vivo en Macuspana; pero eso es otra historia. En general, mientras más productiva y escasa es la gente, mejor le va con su salario.
La gente que gana muy poquito es porque aporta poco al proceso productivo y porque no es muy escasa. En una fuerza laboral de casi 50 millones de personas en México (medido por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI), cerca de 38.5 millones de personas no tienen ocupación u oficio discernible. Probablemente es gente que trabaja en la economía de servicios por la noche, al mismo tiempo que trabaja en el campo en la mañana, le pegan a la plomería por ratos, lava coches y también vende camotes en la autopista. Es gente como muchos mexicanos que tú y yo conocemos: que es luchona, que le busca y que encuentra la manera de ganarse la vida. Sin embargo, su remuneración es baja porque generalmente su grado de estudios es cercano al equivalente a 4º año de primaria en el mundo avanzado, y porque no tienen los beneficios de la especialización. Es mucho más fácil ser economista 24/7 como tu servilleta que tener que hacer 5 ó 6 chambas distintas en la semana. La especialización te llega cuando tienes profesión u oficio.
¿Cuánta gente gana el salario mínimo? Bueno, pues según la ENOE, 6.17 millones de mexicanos ganan el mínimo o menos. Aquí ya quitamos a los desempleados – pero no hemos quitado a los que ganan exactamente cero pesos con cero centavos. Sí – hay mucha gente en México que trabaja jornadas completas y recibe remuneración igual a cero. De hecho, la pregunta en la ENOE que clasifica a la gente por salario mínimo y la pregunta que registra la remuneración por hora son inconsistentes – ya que 14.23 millones reciben ingresos monetarios iguales a cero. Es posible que trabajen por la cama, el techo o la comida – y que haya una estimación del valor de eso en la otra pregunta – y que acaben catalogados dentro de los que ganan 1 ó 2 salarios mínimos. Creo que los marxistas de Macuspana del siglo XXI deberían preocuparse más por estas personas que por subir el salario mínimo – es decir, tenemos que volver a abolir la esclavitud, no aumentar el salario mínimo.
De hecho, la mayoría de los 38.5 millones que no tienen ocupación y oficio ganan más que el mínimo. El salario promedio es cercano a 3,300 pesos al mes – pregúntenle a Cordero – y eso es más que 60 pesos diarios.
Cuando subes el salario mínimo – sobre todo si lo haces por arriba del nivel de 3,300 pesos diarios – le estás dando en la torre a la gente que quieres proteger. Ya eran relativamente improductivos, y ahora los hiciste artificialmente caros. Vas a tener más empresas tratando de contratar informalmente o a través de terceros para evitar pagar ese salario. Vas a tener más desempleo abierto – porque a ese salario los relativamente improductivos no van a encontrar un empleo.
Es decir: hoy en día, el salario mínimo ya no muerde para el 87% de los mexicanos. Su propia productividad les da más que un salario regulado con un falso sentido de justicia social. Solamente 13 de cada 100 gana menos que el mínimo y a esa gente hay que echarle la mano, pero no hacerla artificialmente cara. ¿Quieres que ganen más, oh querido y milagroso maestro del edén tabasqueño? Ayudémoslos a ser más productivos. Por eso mejorar la política educativa y de capital humano es lo más importante que podemos hacer en México.
Ahora – nuestro salvador de Macuspana sí lograría algo importante si sube el salario mínimo: aumentaría el monto de la mayoría de las multas del sector público, que se tasan en salarios mínimos.
Por todo lo anteriormente expuesto, el salario mínimo en México es una antigualla que debería desaparecer. Debería llamarse Precio de Referencia para las Multas. De esa manera @lopezobrador_ – y otros políticos populistas – no podría decirnos que nos está haciendo un bien, cuando en realidad nos está haciendo el mal.
Epílogo: coincido con Ciro Gómez Leyva. El equipo de Ebrard entiende estas cosas. El candidato era Marcelo, carajo. Blogoff.