Marihuana y prisiones: una réplica a Alejandro Hope

blogeditor · 5 de agosto de 2013

Marihuana y prisiones: una réplica a Alejandro Hope

Por Arturo Rocha Hernández (@arocha221)*

En la acertada línea del economista libertario de Harvard, Jeffrey A. Miron, Alejandro Hope recientemente publicó en este mismo espacio un texto que desmiente los efectos hiperbólicos erróneamente concedidos a legalización de la marihuana. A pesar de ser un ejercicio analítico de valía, sobretodo por su pertinencia tras el “Simposium EEUU-México sobre la legalización y el uso médico de cannabis” en el Centro Fox, el texto flaquea por imprecisión al abordar los efectos de la legalización en las prisiones y el erario público.

En primer lugar, no se trata de “vaciar las prisiones”, como el analista sugiere. Muy pocos estarían de acuerdo en prescindir del sistema penitenciario –a pesar de la evidencia empírica que cuestiona su eficacia. Esperar que las cárceles se desocupen no es un criterio razonable para evaluar el posible éxito de la legalización de la marihuana. Se trata, más bien, de paliar el hacinamiento de las cárceles y reinvertir; de cuantificar el costo de oportunidad que representa gastar en prisiones y no en salud, educación o justicia. Ahí está el segundo error más importante: las ganancias para el erario derivadas del cambio legislativo no vendrán exclusivamente por la vía impositiva, también lo harán por la vía del gasto. A los mil millones que Hope estima por gravar el mercado de la marihuana hay que sumar 940 millones más, que provienen de los gastos por mantener a los reos federales por delitos con cannabis en prisión. Faltarían los costos del Ministerio Público, del Poder Judicial y, como bien menciona, de los relativamente pocos prisioneros estatales.

Entonces, en términos de liberación de presos y ahorro de recursos públicos, ¿cuáles son los efectos que la legalización de marihuana detonaría en México? La base de datos de la encuesta del CIDE a presos federales –a diferencia del documento que sintetiza los resultados- permite discernir con precisión y detalle el perfil de los ciudadanos presos por tipo de delito y sustancia: poco más de diez mil individuos están en prisión federal exclusivamente por delitos relacionados con cannabis. Cierto, es una cifra minúscula en contraste con el grueso de la población penitenciaria en México (4%), pero esa comparación es inadecuada para dimensionar la magnitud de sus efectos. La excarcelación tras la despenalización del cannabis representaría una quinta parte de todos los presos del fuero federal y la mitad de todos los delitos contra la salud. De golpe, la legalización de la marihuana reduciría a la mitad la tasa de sobrepoblación penitenciaria federal.[1]

Efecto liberación

Sin embargo, el mayor desacierto de Hope cae en el ámbito económico. Los beneficios para el erario público, sólo por liberación de presos federales, son casi diez veces el presupuesto del hospital infantil o el doble del dinero público que financia al Centro de Investigación y Docencia Económicas o al Colegio de México. Si añadimos los mil millones que Hope calcula por gravar el mercado de marihuana, obtendríamos una suma similar a la de despenalizar todas las drogas (ver gráfica). Esos dos mil millones de pesos anuales superan el monto completo del presupuesto contra adicciones de la Secretaría de Salud o el de la inexistente Gendarmería y son casi idénticos a la cifra presupuestaria del Programa de Prevención del Delito de la SEGOB –pilares fundamentales en la estrategia de seguridad del nuevo sexenio. Legalizar la marihuana podría duplicar las finanzas de la Auditoría Superior de la Federación o de la económicamente polémica Secretaría de la Función Pública, dos entidades que podrían beneficiar significativamente a la economía mediante un combate más eficaz a la corrupción.

Efecto ahorro

Dos cosas más. Este es el escenario de México, específicamente. La legalización de la marihuana encontrará argumentos en favor y en contra, según el sitio en cuestión. Con respecto a las prisiones, los datos de México sobre marihuana son bastante alentadores, por ejemplo, cuando se contrastan con los del gobierno federal estadounidense -el cual reprime con mucho mayor dureza la cocaína y sus derivados. A pesar de que Estados Unidos es, por mucho, el Estado más punitivo del planeta, prácticamente tenemos los mismos presos por cannabis a nivel federal: el efecto excarcelación sería el mismo, no así el efecto ahorro –pues ellos gastan, en promedio, el triple de dinero por preso que nosotros.

Por último, es vital enfatizar, dentro de la conversación pública, que los efectos de la legalización son sólo una fracción del debate; otra es la injusticia y el sinsentido inherente al prohibicionismo. Aunque no se ahorre un peso y la violencia siga igual, una persona no debe ir a prisión por fumar, vender, comprar o transportar una planta legítimamente adquirida. Cierto es que los efectos en el plano de la seguridad serían marginales. Pero también lo es que las consecuencias para las arcas y la libertad pueden ser contundentemente positivas.

*Egresado de Ciencia Política y Relaciones Internacionales del CIDE


[1] Es importante explicar el cálculo de la tasa de sobrepoblación federal en México. De acuerdo con datos de 2013 de la Secretaría de Gobernación, los 15 centros penitenciarios federales dan abasto solamente a 25,958 internos, lo que provoca un excedente de 23,545, el 100% de la sobrepoblación analizada en la gráfica anterior. Sin embargo, ésta no es excluyente de hacinamiento. El exceso de presos federales desemboca en centros estatales: casi 50,000 presos carecen de un sitio propio para vivir dentro del sistema penitenciario nacional. El remanente sobrevive aglomerado en 215 centros con sobrepoblación; en 154 de éstos malviven, hacinados y entremezclados, presos del fuero común y el excedente del fuero federal. Se trata, en todo caso, de una sobrepoblación indirecta que, no obstante, contribuye a la indignante acumulación de reclusos –cuyos efectos en la criminalidad y violencia interna quedan por explorar. Cabe mencionar que los modelos graficados son acumulativos.