blogeditor · 28 de febrero de 2020
Ante la profunda crisis de violencia e inseguridad por la que atraviesa México, las y los representantes y autoridades públicas han optado por promover medidas punitivas o de “mano dura” en vez de apostarle al diseño e implementación de políticas públicas que atiendan a los grupos en situación de riesgo y los factores que generan la violencia y el delito, así como acciones para reducir la impunidad y mejorar las capacidades institucionales de los sistemas de seguridad y justicia.
A pesar de que no existe evidencia que relacione la implementación de medidas de “mano dura” con la reducción de la incidencia delictiva y de la violencia, en los últimos dos años se han impulsado desde los distintos poderes del Estado la extensión y endurecimiento de diversas acciones penales, tales como el aumento de 40 a 65 años de prisión a quien cometa el delito de feminicidio; la reforma al artículo 19 Constitucional que amplió el catálogo de delitos que ameritan detención preventiva; el uso de las fuerzas armadas en funciones de seguridad pública y el incremento de sus facultades; e incluso, el intento fallido de reforma en materia penal y judicial que, entre otras cosas, proponía la ampliación de la figura del arraigo y el uso de pruebas obtenidas ilícitamente.
Sin embargo, México es un país con una cifra negra (delitos que no se denuncian) del 93% y en donde la probabilidad de que un delito se denuncie y se esclarezca es apenas del 1.3%.1 En otras palabras, donde se delinque porque se quiere y se puede ya que existen pocas o nulas probabilidades de recibir castigo. Entonces, ¿por qué se siguen impulsando medidas de corte punitivo?
La lógica que hay detrás de este tipo de medidas corre por dos vías: generan “resultados” a corto plazo al producir la sensación de que se está actuando para combatir la violencia y el delito, y son aprovechadas para capitalizar el descontento social en apoyo y popularidad política y electoral. De allí que sean conocidas como “populismo penal o punitivo” y promovidas tanto por gobiernos de izquierda como de derecha. En cambio, las políticas públicas de prevención, de combate a la impunidad y el fortalecimiento de las capacidades institucionales requieren de evidencia, coordinación y esfuerzos integrales y transversales prolongados que muestran resultados visibles a mediano y largo plazo y, por tanto, no resultan redituables en términos políticos.
En cuanto a los costos de populismo penal, en contextos de elevados índices de impunidad y violencia crónica este tipo de medidas conlleva más efectos negativos que positivos, ya que no solo implica costos materiales, humanos, técnicos y económicos, sino que también produce efectos sociales negativos dado que generan una espiral de violencia cíclica causada por la acción y enfrentamiento entre criminales y por la propia actuación de los elementos de seguridad y de justica.
Entre los costos del populismo punitivo se encuentran los siguientes:
Por todo esto, el populismo punitivo no es una alternativa viable para reducir la violencia, la inseguridad y el delito. Pero ¿cuáles son las alternativas? A continuación, tan sólo unas ideas:
1) En palabras de Thomas Abt (2019),10 lo primero que hay que hacer es “detener la hemorragia” a través de la focalización de los esfuerzos institucionales en los territorios, personas y conductas que generan la mayor cantidad de violencia.
2) Diseñar políticas públicas de prevención y atención de la violencia basadas en evidencia teórica y empírica que permita la elaboración de diagnósticos territoriales e intervenciones adecuadas a las particularidades sociales de cada microrealidad, asimismo que promuevan la co-construcción de seguridad humana basada principalmente en la opinión, experiencia y propuestas de quienes viven la violencia en carne propia.
3) Recuperar los territorios que han sido apropiados por los grupos delincuenciales a través de intervenciones situacionales y comunitarias que brinden a las comunidades servicios básicos e incentiven la cohesión social mediante el impulso de acciones colectivas.
3) Combatir la impunidad y establecer un verdadero estado de derecho a través del fortalecimiento de las capacidades de prevención, investigación, persecución, procuración de justicia y reinserción social mediante la capacitación, profesionalización y actualización de policías, ministerios públicos, procuradores, fiscales y jueces con enfoques de derechos humanos y perspectiva de género.
4) Dados los recursos limitados con los que cuentan los sistemas de seguridad y justicia, diseñar políticas de priorización de persecución penal que establezcan las prioridades y estrategias para combatir aquellos delitos que tienen mayores repercusiones en la sociedad y proporcionen una respuesta adecuada a cada realidad.
En suma, existen estas y otras opciones que han mostrado mejores resultados en la reducción y contención del delito y la seguridad que las medidas de corte punitivo que únicamente conllevan resultados limitados y efímeros, y que sólo se enfocan en atacar los efectos y no las causas del problema, así como brindar popularidad a los políticos y autoridades públicas.
* Sergio Martínez (@SergioJessMtz) es politólogo e investigador en @INCIDE_Social, en temas de prevención social de las violencias, así como de democracia, participación y ciudadanía. Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social, INCIDE Social, A. C., es una asociación civil sin fines de lucro, constituida por personas con experiencia en el ámbito académico, la investigación y el activismo civil, que realiza trabajos de investigación, capacitación y articulación y participa en promociones de incidencia en política pública y visibilización de agendas de la sociedad civil.
1 Impunidad Cero. Índice estatal de desempeño de procuradurías y fiscalías 2019.
2 Juárez Armenta, Ana Lucía, Amaya Lule, Jorge Luis y Rouillé Saba Marion (2018). Huellas imborrables: desapariciones, torturas y asesinatos por instituciones de seguridad en México (2006-2017). Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH). Disponible aquí.
3 Barrera González, Belem. Estados y municipios abandonados en el presupuesto para seguridad. Animal Político. Publicado el 19 de febrero de 2020.
4 Angel, Arturo. FGR y AMLO van por arraigo para todos los delitos, eliminación de jueces de control y espionaje. Animal Político. Publicado el 15 de enero de 2020.
5 Vela, David Saúl. Figura del arraigo es anticonstitucional, determina pleno de la SCJN. El Financiero. Publicado el 14 de abril de 2015.
6 García Ponce, Omar, Young, Lauren y Zeitzoff, Thomas. ¿Proteger al ciudadano o castigar al criminal? Oráculos. Publicado el 8 de abril de 2019.
7 La densidad penitenciaria es la relación numérica entre la capacidad de una prisión y el número de personas alojadas en ella. Se obtiene dividendo el número de personas alojadas entre el número de cupos disponibles y se múltiplica por 100 (CNDH,2015).
8 Impunidad Cero. Op. Cit.
9 Estimación propia con datos de incidencia delictiva del fuero común del Secretariado Ejecutivo del sistema Nacional de Seguridad Pública.
10 Abt, Thomas (2019). Bleeding out. The devastating consequences of urban violence-and a bold new plan for peace in streets. Basic Book. New York.