Mala puntería de Hacienda

Dulce Ramos · 20 de febrero de 2013

Mala puntería de Hacienda

A la hora de presentar el proyecto de Presupuesto de Egresos, el Ejecutivo ofrece una serie de estimaciones de cómo le irá a la economía. Con esos datos se calculan los ingresos y, por tanto, los gastos del gobierno federal. En la última década, la Secretaría de Hacienda no ha sido atinada en sus valoraciones, lo que tiene como consecuencia un aumento discrecional del gasto aprobado que sumó, entre los años 2000 y 2012, la estratosférica cifra de 3 billones 145 mil 059 millones de pesos actuales.

En el documento Criterios Generales de Política Económica (CGPE), el gobierno ofrece un diagnóstico de la economía de México como de nuestros socios comerciales. Con este panorama, cada año se estiman proyecciones del crecimiento del PIB, la inflación, el tipo de cambio, la cuenta corriente, el precio del petróleo, la exportación de crudo, entre otras variables macroeconómicas.

En diciembre, el secretario Luis Videgaray aseguró que México crecería 3.5% en 2013 y el día de ayer lo confirmó en su cuenta de Twitter. La prudencia es un gesto que se agradece sobre todo quienes vivimos las turbulencias de los años 80 y 90. Tener un colchoncito siempre es bueno. Una sobreestimación nos puede llevar a creer que tendremos vacas gordas; gastar pretendiendo que así será puede ser catastrófico si en el camino hay crisis globales, influenzas, desastres naturales, desastres políticos o simplemente malos manejos de la economía (como un endeudamiento imprudente, celebración de gastos que no pueden sostenerse, etc).

Ahora bien, como puede verse en la siguiente gráfica, entre 2000 y 2012 en 6 ocasiones el PIB creció porcentualmente por encima de lo que esperó Hacienda y en 8 ocasiones creció por debajo (de hecho, en 2001 y 2009 decreció). La prudencia se reflejó en la estimación del PIB expresado en pesos constantes y sonantes ya que casi siempre terminó siendo mayor al estimado, lo mismo que el precio del petróleo. En materia del déficit de la cuenta corriente y el tipo de cambio, por lo general nos fue mejor de lo que pensábamos. Sin embargo, el optimismo respecto de la inflación no se correspondió a la realidad, pues en 11 ocasiones los precios subieron por encima de lo deseado. Con las exportaciones petroleras resultó que no en todos los años se superaron las expectativas.

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Ahora bien, el tino de Hacienda cambia de forma muy importante dependiendo la variable macroeconómica que se está revisando. Por ejemplo, en sólo 3 de las 98 estimaciones que hizo la secretaría entre 2000 y 2012, la dependencia tuvo una extraordinaria puntería con un margen de error de ±1%; en 30 ocasiones adicionales estuvo en un margen del ±10%; en 47 ocasiones estuvo en un margen de hasta ±50%; y en 18 ocasiones sus proyecciones tuvieron un error mayor al ±50%. En una de esas el “Ave María dame puntería” habría tenido más éxito. Como puede verse en la gráfica, es notable que las predicciones sobre las exportaciones petroleras y el tipo de cambio gozan de cabal salud; por el contrario, las estimaciones del precio del petróleo y la cuenta corriente, simplemente están para llorar.

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En los Criterios Generales, Hacienda no sólo aprecia lo que ocurrirá el siguiente año, sino que también considera cómo terminará el año en el que presenta este documento, lo cual ocurre en el último cuatrimestre del año. Esta ventaja se nota en la puntualidad de Hacienda que mejora respecto de la gráfica anterior. No obstante, es notable que en casi la mitad de los casos el margen de error estuvo por encima del ±10% e incluso hubo 12 casos en los que el resbalón estuvo por encima del ±50% de error.

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En una revisión anual, de las 7 variables analizadas puede verse que hay años en los que los sabuesos de Hacienda se levantaron con el pie derecho ante eventos mundiales que, hay que reconocerlo, eran difíciles de aquilatar. Tal fue el caso de la crisis global de 2008 bautizada como “catarrito” que impidió una estimación certera de la economía.

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Y dado que el proyecto de Presupuesto se entrega en septiembre, aún queda un trimestre del que evidentemente no se tienen datos. En años en los que hay transición presidencial, el presupuesto puede entregarse en diciembre, lo que hace más precisas a las valoraciones y eso se ve reflejado al comparar lo que Hacienda estimó y lo que ocurrió en realidad.

 

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Finalmente, la mala puntería a la larga ha tenido un efecto curioso: en la última década México ha gozado de excedentes presupuestarios asombrosos. En promedio, a precios actuales cada año nuestro país tuvo a su disposición 319 mil 310 millones de pesos adicionales. Lamentablemente este gasto no se destinó a actividades sustantivas. Tal y como lo detectó Fundar en 2009,  la Auditoría Superior de la Federación identificó que entre 2001 y 2006 la mitad de los ingresos excedentes se fueron a gasto corriente, desperdiciando una gran oportunidad para detonar programas y proyectos de inversión útiles para la sociedad. Por ejemplo, con los excedentes de solo un año se podría pagar 10 veces la puesta en marcha de #internetparatodos, una iniciativa que busca una cobertura nacional de Internet libre para todos los mexicanos.

 

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Tener buenas estimaciones ayuda a disminuir el espacio para la discrecionalidad en el manejo de los recursos excedentes, así como una mejor planeación de las políticas y programas de gobiernos y sus resultados. Más aún, resulta fundamental que Hacienda comparta sus métodos de cálculo para que otros actores (en particular los no especializados como son los legisladores) puedan verificarlos, hacer preguntas pertinentes y deliberar las propuestas. El hecho de que sea un saber técnico, no quiere decir que el manejo de la información deba ser opaco. Las consecuencias de unas estimaciones imprecisas pueden ser de una magnitud que nos haga perder oportunidades (como ha ocurrido en la última década) o por el contrario nos lleve a la insensatez de manipular cifras macroecónomicas con intencionalidades políticas o populistas que terminen dañando a las finanzas públicas. Es hora de que Hacienda baje de su nube.

 

Seguimos la conversación.

* Agradezco a Diego de la Mora con quien iniciamos en el lejano 2008 en Fundar, Centro de Análisis e Investigación el análisis de la mala puntería en las estimaciones macroeconómicas de Hacienda y de quien provienen algunas de las ideas aquí expresadas. También agradezco a Alfredo Serdán Casco por el apoyo en la sistematización de los datos.

* Nota para los clavados. Para 2008 se consideró tanto los CGPE presentados para el PEF 2008 como los CGPE alternativos que presentó la SHCP en caso de que se aprobara la Reforma Hacendaria.

Todos los cálculos son propios y los datos provienen de los CGPE 2000 a 2012. A su vez, los resultados observados provienen del BIE de INEGI, Banxico y Pemex. La selección de las variables estuvo en función de la disponibilidad de la información para todos los años seleccionados.