Magia de Chick Corea

blogeditor · 12 de febrero de 2021

It’s not only that the world needs more artists, it’s also just a lot of fun.

Chick Corea, en su texto de despedida.

 

Debe haber sido extraño aquel momento en el que un Chick Corea del pasado acercó las manos al teclado para emitir por primera vez frente al público aquella clase de sonido singular que lo hizo famoso. No solo habrá sido la música —tutoreada en aquel momento nodal por su maestro Miles Davis— sino además la electricidad, y es que en el momento de la historia que referimos los teclados no eran útiles más que para generar un sonido cristalino que en nada se parecía al vibrato con que Corea se encargó de redefinir la historia del jazz y la improvisación.

Era cosa de magia, evidentemente, pero también de un tipo de academia personal. Visionario y rebelde, años antes de llegar al momento referido formando parte de la banda de quien fuera su primera influencia, Corea había finalmente abandonado los estudios, harto de los estrictos parámetros que marcaba la escuela tradicional. Fue a partir de ese momento que la sala de conciertos y el escenario se convirtieron —junto con el estudio de grabación, naturalmente— en los verdaderos planteles en los que Chick Corea se doctoró en hacer música con vida interior, mucha de la cual provino directamente del genio creativo del músico que, en la misma dirección que su colega Keith Jarret, fue uno de los más grandes símbolos de la espontaneidad a la hora de sentarse a tocar el piano.

Virtuoso inclasificable cuya imaginación para construir una composición entera sobre la más simple base rítmica era legendaria, en alguna ocasión Chick Corea declaró que siempre hallaba nuevos territorios musicales que explorar y en los que disfrutaba sumergirse “el mundo de la música está vivo y en buenas manos”. Su clave para conservar la frescura dentro de una carrera grandiosa que abarcó más de setenta discos era simple: hallar fascinación en lo nuevo. “Los músicos jóvenes y artistas de todo el mundo están creando cosas nuevas todo el tiempo. La música es un fenómeno social (…), el espíritu de la creatividad está siempre vivo en nuestro interior”.

Víctima de un cáncer que al parecer minó su salud con terrible rapidez, hay que decir que a la rudeza del mundo ahora debemos agregar la pérdida de un estilo interpretativo único. Nunca más habrá un Chick Corea que produzca esa clase de sonido, pero para dar fe de su trascendencia ahí quedan, enfiladas para la historia, un montón de grabaciones que a partir de ahora constituyen un legado cuyo mejor homenaje será escucharlo con el mismo placer con el que fue creado.

@elimonpartido