blogeditor · 23 de enero de 2017
Por: Eunice Rendón (@EuniceRendon)
Ante lo ocurrido la semana pasada en el Colegio Americano en Monterrey, todos estamos consternados y sobre todo tristes ante el incidente. Sin embargo, dada la gran cantidad de información, opiniones y perspectivas que se han versado al respecto, nos parece relevante hacer algunas reflexiones desde una perspectiva de prevención social de la violencia y de seguridad humana que mucho vienen al caso.
Primero que nada, debemos reflexionar sobre las discusiones y temas de agenda que tenemos hoy sobre la mesa en materia de seguridad. Es decir, en lugar de estar discutiendo si los militares deben estar o no en las calles, o si debemos armar a las personas para una legítima defensa según, deberíamos estar planteando e implementando políticas integrales que consideren elementos de prevención social, es decir, ir a la raíz del problema, a las causas que generan los fenómenos de violencia y delito. La violencia es un fenómeno multifactorial, es decir diversas cosas cuentan y es el cúmulo de los factores de riesgo lo que genera el fenómeno. Sin duda, el caso del Colegio Americano del Sureste refleja la sociedad y entorno en el que nuestros niños y jóvenes están creciendo, pero sobre todo la falta de atención que estamos dando a los pequeños desde una perspectiva de prevención social de la violencia y la falta de factores de protección que en ese sentido les estamos quedando a deber.
El menor murió, pero si estuviera vivo la discusión sería sobre bajar la edad de reclusión para su castigo, como ya sucedió en Chihuahua hace un par de años con el incidente de los menores que mataron a otro jugando al secuestro. Repito, lo importante es entender, atender y prevenir el porqué nuestros niños y jóvenes cada vez más pequeños se están involucrando en este tipo de actos violentos.
En 2014, por iniciativa de SEGOB y de INEGI se hizo en México la ECOPRED, primera encuesta en el mundo que en una escala tan grande (98 mil hogares) mide factores de riesgo y dinámicas sociales asociadas a conductas de violencia en jóvenes de 12 a 29 años en diferentes ámbitos. Algunos resultados interesantes al respecto: el primero es que 11.5 % de los jóvenes reportó haber tenido cercanía a un arma de fuego o haber participado en grupos o pandillas violentas. Asimismo, 1 de cada 5 reportó bullying o acoso escolar. Otro dato relevante de la ECOPRED es la baja capacidad de diálogo y la falta de una cultura de resolución pacífica de conflictos, es decir, cuando hay algún problema al seno del hogar o entre pares, lo que hacemos en el más del 50 % de los casos es dejarnos de hablar y esto solo incrementa el encono y el enojo entre los involucrados. Dicha encuesta, muestra algunos datos interesantes y predictivos relacionados con lo ocurrido, es por ello que este tipo de herramientas deben ser usadas para el diseño de políticas y estrategias de prevención.
Finalmente, es fundamental que los niños, familias y personas cercanas o involucrados en el caso y en el colegio sean atendidas y no sólo aquellos que recibieron impacto de bala, también los que en términos de salud mental y trauma requieren ser atendidos. Se debe implementar algunas actividades postcrisis en el colegio del incidente y con padres de familia.
A continuación algunas propuestas y acciones, que contribuyen desde una visión preventiva a disminuir este tipo de eventos:
* Eunice Rendón es doctora en políticas públicas por Sciences-Po París y experta en prevención de la violencia, seguridad y comunidades migrantes y en situación de vulnerabilidad. Es investigadora SNI I del CONACYT. Ha trabajado en organismos internacionales y en prevención de la violencia desde diversas instituciones de gobierno como la Secretaría de Salud y la Secretaría de Gobernación. El último año fue directora del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.