alejandrohopeeditor · 16 de diciembre de 2011
Mis cinco lectores habituales recordarán que, hace un par de semanas, hice una propuesta para prevenir masacres como la registrada en Guadalajara a fines de noviembre. La idea era muy simple: el gobierno federal, en coordinación con el gobierno de Estados Unidos, debía anunciar que le daría un tratamiento excepcional a los incidentes con ocho y más víctimas mortales, y que el primer grupo que desoyera la advertencia se volvería el blanco principal de atención de las autoridades de ambos países durante un plazo perentorio. El anuncio se haría no sólo por vías tradicionales, sino también por canales que llevasen de manera directa a los delincuentes (por ejemplo, las cárceles). Argumenté que eso podría disuadir a los delincuentes de cometer actos de violencia indiscriminada.
En conversaciones privadas, varios amigos y conocidos me comentaron que les parecía ingenua la idea. En esencia, me alegaron que las bandas del narcotráfico se morirían de la risa ante semejante advertencia, ya que 1) el gobierno federal no le da miedo a nadie y 2) los miembros de la delincuencia organizada son unos psicópatas esencialmente indisuadibles.
Para mi fortuna, los Zetas me ayudaron esta semana a zanjar la discusión. El lunes pasado, aparecieron en Nuevo Laredo diez mantas, todas con el mismo texto y firmadas ni más ni menos que por Miguel Ángel Treviño Morales, alias “El Z-40“, número dos en la jerarquía de los Zetas y uno de los delincuentes más brutales y sanguinarios que haya jamás existido en el submundo criminal mexicano. La narcomanta contiene varios mensajes interesantes:
No tengo certeza plena de que el Z-40 haya sido el autor de la manta, pero no se me ocurre cual sería el beneficio posible de algún falsario. Las bandas rivales previsiblemente querrían confrontar a los Zetas con el gobierno. El gobierno, por su parte, no tendría, en principio, interés en minimizar la peligrosidad de los Zetas.
Si se trata entonces de un mensaje del Z-40, tenemos aquí varias revelaciones de primer orden:
Dicho de otra manera, los Zetas son disuadibles y la palanca de disuasión es la amenaza de una acción focalizada y sostenida de los gobiernos de México y Estados Unidos. Y sí eso es cierto para la banda más audaz, violenta y psicopática del escenario criminal mexicano, aplica por igual a las demás organizaciones delictivas.
Una estrategia de disuasión focalizada funcionaría. Lo sé porque nos lo están diciendo los delincuentes. A gritos. En mantotas y con letra de molde. Y a confesión de parte, relevo de pruebas.
PD: Patrick Corcoran escribió una muy buena nota sobre el mismo tema. Se las recomiendo ampliamente.