Los vecinos

Lady Mossad · 11 de febrero de 2011

Los vecinos

..o de la crítica por otras vías.

Querido Papá Bibi:

Aquí se armó la gresca, han pasado muchos días desde que me enviaste. Todo sigue paralizado y han pasado tantas cosas en un mes por toda la zona de alerta, que me atrevo a enviarte esta carta junto al reporte de actividades que como agente tengo que enviar.

Sé que me enviaste a mezclarme entre la gente, a recorrer el humor de las calles, reconocer impresiones. Esta gente ha pasado por toda una gama de emociones en tan pocos días, y tienen una sola certeza: buscan y quieren un cambio de régimen, no de gobierno.

Observar y esperar, esa fue la orden. Incluso tú, has mantenido distancia y no te has querido pronunciar claramente, primero desdeñando la magnitud del problema que nos tomó a todos por sorpresa, después como siempre, con los ojos puestos hacia Estados Unidos y la Unión Europea, para buscar un consenso que nos permita poder negociar una transición cómoda, tranquila, conveniente, y pronunciándote porque el peor escenario que puede ocurrir es que estemos presenciado el nacimiento de un nuevo régimen al estilo iraní.

Aduces con ello a lo dicho en diciembre pasado, que estamos sujetos al vaivén de los cambios de los regímenes de la zona, que las alianzas son temporales y pueden colapsar como resultado incontrolable de las fuerzas de las políticas internas, refiriéndote a lo sucedió con Irán antes del ascenso de Ayatolláh Khomeini, quien alguna vez fue nuestro mejor aliado y proveedor de energéticos, o lo sucedido con Erdogan en Turquía en los meses recientes.

Estamos concientes que los 32 años desde que se firmaron los tratados de Campo David, no lograron disminuir ni un poco la antipatía y escepticismo con los que los egipcios siempre nos han percibido. Sin embargo, Egipto fue el primer país en la zona que nos aceptó y ratificó como Estado-nación. Y aunque Mubarak siempre ha sido desdeñoso y crítico en sus relaciones diplomáticas, lo toleramos porque luego de cuatro guerras, ocho primeros ministros y miles de asentamientos, el hombre permanece ahí, como nuestro bastión de seguridad en una frontera sur en paz y protegida. Toda una generación que se cuestiona  y desea en tiempo y forma desafiar la pax americana.

Todos sabemos que quieres prolongar la estadía de tu amigo en el poder y entablar una relación con los regímenes autoritarios -con él en particular- porque te conviene sostenerte en el doble discurso de que no puedes ceder territorio a regímenes no democráticos por no ser confiables, y que después del ascenso de Hamas en 2006 has preferido como anteriores primeros ministros, entablar relaciones con los regímenes autoritarios para contener el crecimiento del poder de los grupos islámicos.

Si bien es cierto, el ascenso de regímenes islámicos no es la adopción de modelos democráticos como los entendidos en Occidente, pero tampoco nosotros hemos tenido un desempeño ejemplar demócratamente hablando. Y es que criticar a Israel es fácil, es hasta políticamente correcto, deseable, esperado y bien visto en muchos círculos progresistas; pero tampoco podemos hacernos tontos y negar que las relaciones que entablamos en la región son a nivel diplomático, militar, económico, pero no de cooperación real. A los israelíes muy poco nos importa el mundo árabe, y mientras seguimos viendo la pacificación como la manera de granjear más bonos de apoyo con Estados Unidos. Esa conciencia de raza debe cambiar.

Los dos días previos que estuve en casa antes de que me mandaras aquí, todo era incertidumbre. Supongo que con los hechos de hoy, Israel debe estar pegado a los medios esperando la eventual dimisión del gobierno actual, que luce en este momento inminente. La furia en las calles es tal que dudo mucho que la parálisis de más de dos semanas tolere seis meses hasta las elecciones.

Si fuéramos un poco más listos, sabríamos aprovechar la coyuntura para empezar a negociar un acercamiento de pacificación con Siria y la Autoridad Palestina, demostrando un renovado interés por la Iniciativa de Paz Árabe de 2002 y buscando disminuir la ingerencia de Irán en la zona, pero no con amenazas, sino con negociación. Pero eso parece estar muy lejos de tus pensamientos, suponiendo que el status quo va a prevalecer o intentar hacerlo prevalecer ad infinitum, en lugar de empezar a tomar medidas. Pero te parece mejor sustentarte en la idea que basas tu política exterior: no se puede lograr la pacificación por que el mundo árabe no es confiable.

Los acontecimientos en Egipto, y la eventual diversificación en las políticas internas jordanas nos están dejando sin nuestra única línea de negociación en la región. Mientras nosotros al interior, estamos enfrascados en una serie de corruptelas y alegatos entre los líderes políticos y los líderes militares.

¿Qué nos va a suceder ahora? Esta gente desea y no va a detenerse hasta lograr un verdadero cambio de régimen. Tanto los egipcios que demandan un régimen democrático como nosotros la mayoría que está al frente, somos una generación de jóvenes adultos que no ha vivido la amenaza de un escenario de Medio Oriente que se perfila tan hostil. ¿Vamos a permitirnos retornar a ese escenario terrorífico de 1948? ¿O vamos a tener que aprender a ceder y negociar? ¿Si ellos deciden tomar un rumbo más secular, vamos a dejar enfriar nuestro trato como lo hicimos con Turquía y caer en la incertidumbre de un sur en riesgo? ¿Realmente deseamos un escenario aislado cuando Estados Unidos ha perdido tanta fuerza en el escenario internacional? ¿O como decía mi abuela, nos van a seguir dando puro culo de pepino?