Los “Tres Amigos” necesitan una visión de derechos humanos

blogeditor · 27 de junio de 2016

Los “Tres Amigos” necesitan una visión de derechos humanos

Por: Margaret Huang, Alex Neve, Perseo Quiroz y Béatrice Vaugrante

El primer ministro Justin Trudeau está a punto de recibir a sus contrapartes mexicana y estadounidense, el presidente Barak Obama y el presidente Enrique Peña Nieto, en la Cumbre de Líderes de América del Norte de los “Tres Amigos”. Es la décima de dichas cumbres desde que George Bush, Vicente Fox y Paul Martin se reunieron por primera vez en Texas en 2005.

En las cumbres pasadas ha predominado el comercio, dado que el nexo inicial entre nuestras tres naciones se produjo a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). También han figurado prominentemente materias relacionadas con la seguridad, particularmente con respecto al control fronterizo y el tráfico transfronterizo, a través de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN).

Pero una alianza construida en torno al comercio, la inversión y la seguridad, sin la correspondiente atención a los derechos humanos, ha dejado una relación norteamericana desbalanceada.

Hay muchos asuntos de derechos humanos que cruzan las fronteras de América del Norte. Una seria crisis continental de migración y personas refugiadas ha dejado a miles de personas muertas o desaparecidas. Las deficiencias en derechos humanos permean nuestras industrias, particularmente en el sector extractivo. Las estrategias públicas y nacionales de seguridad ponen en riesgo los derechos de muchas personas. Las mujeres y niñas enfrentan niveles de violencia impactantes. Los derechos de los pueblos indígenas son ignorados y violados rutinariamente en cada uno de nuestros tres países.

Y durante una década de cumbres, la situación de los derechos humanos en México ha ido cuesta abajo ininterrumpidamente.

No obstante lo anterior, los mandatarios aún no ponen los derechos humanos en el centro de su visión para Norteamérica. Eso puede y debe cambiar.

Primero, Canadá, Estados Unidos y México están entre los países más influyentes en un hemisferio que enfrenta numerosos problemas de derechos humanos. Pero el órgano principal encargado de proteger los derechos en las Américas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), enfrenta una crisis masiva de financiamiento. Defender los derechos humanos en Norteamérica requiere una fuerte protección de los derechos humanos a lo largo de las Américas. Nuestros tres mandatarios deben hacer compromisos financieros concretos para mantener el trabajo vital de la Comisión.

Asimismo, los alarmantes peligros y la explotación enfrentada por las personas migrantes y refugiadas   que cruzan las fronteras norteamericanas necesitan atención real. Un primer paso concreto sería que cada uno de nuestros países anuncie el fin de la práctica de recluir a la niñez migrante. Eso ni siquiera debería estar abierto a discusión.

Un tercer asunto apremiante es la necesidad de llevar los derechos humanos al centro de la agenda de comercio de América del Norte. Tanto el TLCAN como el Acuerdo de Asociación Transpacífico, que los tres países están considerando ratificar, necesitan evaluaciones significativas sobre su impacto en derechos humanos.

Los pueblos indígenas permanecen entre los grupos más marginados dentro de cada uno de nuestros tres países. Un compromiso norteamericano conjunto para defender la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, e implementar el principio esencial de consentimiento libre, previo e informado llegaría lejos.

También de gran preocupación a lo largo de América del Norte es la prevalencia de la violencia y discriminación contra las mujeres y niñas, incluyendo mujeres indígenas. Los estándares de las Naciones Unidas exigen a las naciones a adoptar planes de acción nacionales para terminar la violencia contra las mujeres. Nuestros líderes deben comprometerse a tener dichos planes listos para cuando sea su siguiente Cumbre.

Por otra parte, los derechos humanos son ignorados, socavados y violados consistentemente a través de las leyes, políticas y operaciones de seguridad pública y nacional. Eso incluye un guiño de ojo a la tortura, una disposición apresurada por usar la fuerza letal, y prácticas de seguridad que toleran y alimentan la discriminación. La Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte debe fundamentarse en el total cumplimiento de las obligaciones del derecho internacional de los derechos humanos .

Sabemos que el cambio climático está al principio de la agenda en la próxima Cumbre. Esas son noticias bien acogidas. Para ir un paso más adelante, los líderes deben acordar que todas las acciones para abordar el cambio climático cumplirán con las normas internacionales de derechos humanos, particularmente con respecto a los sectores más marginados de la sociedad.

Finalmente, existe una inquietante tendencia mundial hacia la violencia, restricción y represión de las personas defensoras de derechos humanos. Estos problemas se han desarrollado en Norteamérica, y más intensamente en México. Los líderes mandarían un fuerte mensaje si la Declaración de la Cumbre enfatizara que una América del Norte fuerte requiere que las personas defensoras de derechos humanos puedan cumplir con su importante labor.

Después de diez años de cumbres, el imperativo es claro. Los derechos humanos no solo deben estar en la agenda de América del Norte, deben, de hecho, impulsar esa agenda.

 

* Margaret Huang es Directora Ejecutiva Interina de Amnistía Internacional EUA. Alex Neve es secretario general de Amnistía Internacional Canadá (Anglófona). Perseo Quiroz es Director Ejecutivo de Amnistía Internacional México. Béatrice Vaugrante es Directora General, Amnistía Internacional Canadá (Francófona).