Los three amigos, semiconductores y el futuro de América del Norte

blogeditor · 9 de enero de 2023

Los three amigos, semiconductores y el futuro de América del Norte

Por segunda ocasión Justin Trudeau, Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador se reúnen en una Cumbre de Líderes de América del Norte, ahora en su X edición en la Ciudad de México. La regularidad de la cita es una buena noticia, Donald Trump la había borrado del mapa durante los cuatro años de su presidencia debido a su rechazo a la integración regional, pero la cumbre constituye el único foro diplomático de alto nivel donde los presidentes de México y Estados Unidos, y el primer ministro de Canadá, tratan asuntos de manera trilateral. Además, la cumbre es indispensable y estratégica para enviar un mensaje al mundo de que esa invención geopolítica de los años noventa llamada “Norteamérica” sigue vigente y es fundamental para el presente y futuro de las tres naciones.

Parece ser que las disrupciones y coyunturas mundiales de los últimos años también acercan a los tres países en ciertas áreas. O al menos, a Estados Unidos con cada uno de sus dos vecinos. Temas como la crisis de la cadena de suministro, la guerra tecnológica librada entre Estados Unidos y China, así como el resurgimiento de la rivalidad entre grandes potencias en Europa y el Pacífico asiático, incentivan que Estados Unidos busque fortalecer sus lazos con socios que garanticen continuidad en la producción y no representen una amenaza a la seguridad nacional. Canadá y México son opciones naturales. Esto a pesar de exabruptos nacionalistas en la región que han ajustado más no cambiado radicalmente las relaciones comerciales.

El panorama sugiere que los tres países de América del Norte profundizarán su integración económica. Es interesante observar que, en dos años, China ha disminuido su participación en el comercio global de Estados Unidos al pasar de un 16 % en 2020, a un 13 % en 2022. 1 Aunque es prematuro afirmar una pérdida del peso específico de China entre los principales socios de Estados Unidos, resulta ineludible situar este declive en un contexto negativo para las relaciones entre Washington D.C. y Pekín. En cambio, la narrativa sobre los negocios en América del Norte interpreta las pérdidas de China como ganancias para México por sus bajos costos de producción en términos relativos, aunque también dichas ganancias pueden darse para Canadá. 2

Un ejemplo de los cambios geopolíticos y económicos actuales se halla en la producción de chips y semiconductores. Una de las lecciones más claras que la supply chain disruption dejó para Estados Unidos es el imperativo de producirlos en Norteamérica. La industria automotriz es el caso más ilustrativo. Contrasta marcadamente que México y Canadá provean más del 50 % de las importaciones estadounidenses de autopartes, pero tan solo sean el origen del 3 % de las importaciones de semiconductores. 3 En 2021, el año más crítico de la crisis de suministro, el 80 % de las importaciones de semiconductores de Estados Unidos provenía de Asia y el 40 % tan solo de dos economías: China y Taiwán. Este desfase explica en gran medida la disminución de la producción de la industria automotriz y el consiguiente aumento de precios. El corolario era claro, la continuidad de la cadena de suministro depende de producir las piezas clave en casa… o con tus vecinos.

La estrategia estadounidense de semiconductores va en serio. Así lo demuestra le reciente Chips and Science Act de 2022, que contempla un presupuesto de 280 mil millones de dólares, lo que equivale a casi una cuarta parte de la economía mexicana. 4 Esta ley aparece en paralelo a otras medidas que apuntan al objetivo de fortalecer a Estados Unidos frente a China en el tema de semiconductores, como las también recientes restricciones a las exportaciones hacia el país asiático de microchips en sectores como la Inteligencia Artificial y con fines militares. El gobierno de Joe Biden viene fraguando estas estrategias desde 2021, como se observa en la Executive Order on America’s Supply Chains y el reporte ejecutivo Building Resilient Supply Chains, Revitalizating American Manufacturing, donde el rol de los países aliados se menciona con relevancia. Cuando Estados Unidos habla de nearshoring, se refiere principalmente a sus vecinos norteamericanos.

Actualmente, se han establecido dos grupos de trabajo de carácter bilateral, México-Estados Unidos y Canadá-Estados Unidos, sobre las cadenas de suministro, pero es trabajo de la cumbre definir una ruta estratégica trilateral para la industria de los semiconductores. Una ruta, por ejemplo, donde México y Canadá no compitan directamente, donde los proyectos de inversión y negocio produzcan justos beneficios a todos los sectores involucrados para asegurar su sostenibilidad y donde la cooperación en educación, ciencia y tecnológica tenga un rol prominente, sobre todo por tratarse de un tema tan sofisticado como el desarrollo de micro componentes para las tecnologías más avanzadas, sin las cuales la vida en hoy en día resulta inimaginable. La cumbre como mecanismo trilateral privilegiado puede contribuir a que la industria de los microchips y semiconductores sea el siguiente capítulo en la historia de la integración económica en Norteamérica, como en su momento sucedió con la industria automotriz y las manufacturas.

* Miguel Sigala (@El_Sigala) es estudiante del Doctorado en Transborder Studies, Arizona State University.

 

 

1 US Census Bureau, Top Trading Partners, disponible aquí.

2 Bove, Bytristan, “China’s loss is Mexico’s gain: Bank of America says a transformed global supply chain means nearshoring investment in the country is a ‘lifetime opportunity’”,  Fortune, November 2, 2022, disponible aquí; Peter S. Goodman, “‘OK, Mexico, Save Me’: After China, This Is Where Globalization May Lead”,  New York Times, January 3, 2023, disponible aquí.

3 US Trade Online, Census Bureau.

4 “The CHIPS and Science Act: Here’s what’s in it” McKinsey & Company, disponible aquí.