Los silencios ante la militarización y el militarismo

blogeditor · 7 de diciembre de 2022

Los silencios ante la militarización y el militarismo

Desde donde yo lo vivo, el mayor escándalo de cara a la ruta de la militarización y el militarismo es el ensordecedor silencio masivo. Mejor dicho, los silencios. Las personas callan ante esto al parecer desde muchos ámbitos y por muchos motivos, según veo. Por eso debemos hablar en plural. 

Interpretar silencios es tarea compleja y hay mucho por investigar para descifrar cómo estamos transitando los gobiernos y la sociedad por esta deriva militarista que viene colocando a las Fuerzas Armadas en el centro de la promesa de mejora en la seguridad y además en el rol privilegiado multifuncional en tareas propias del gobierno civil.

Cuando en la segunda mitad de la década de los noventa aceleró la contracción civil y la expansión militar en la seguridad pública —luego de la resolución de la Acción Constitucional 1/1996 de la Corte—previmos que tal vez llegaríamos a un punto de hegemonía militar en la seguridad, anticipando que el país iba a construir una salida falsa. Desde antes incluso, cuando publicamos Seguridad Pública en México (UNAM, 1994) dijimos no a la militarización. Sucedió todo lo contrario y ya México comprueba cotidianamente esta puerta falsa.

Pero llegamos con López Obrador a una fase superior a la militarización: el militarismo, es decir, una ideología que coloca el saber y el quehacer militar en capacidades superiores al saber y quehacer civil. Esto quizá no lo previó nadie, al menos en su ritmo y grado de expansión.

Por qué los silencios ante esta modificación profunda y evidente en la vida nacional. En mi experiencia, identifico personas que sí consideran que esto es un problema, pero callan; personas que lo consideran un acierto y nada dicen al respecto, otras completamente indiferentes y otras más que creen en esto y lo apoyan de manera explícita.

Desde el 2018 en el Programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero CDMX apoyamos la elaboración de investigaciones diversas sobre estos fenómenos y en el 2023 iniciaremos la aplicación de estudios de opinión que nos darán claridad sobre cómo se percibe y cómo se vive con el militarismo. Iremos construyendo un trazo narrativo basado en evidencia que nos enseñe a profundidad de qué está hecha la percepción social respecto a la expansión del poder y presencia militar (diferenciada localmente), pero también que nos muestre cómo coexisten las personas y sus comunidades con los militares.

Me concentro aquí en un hallazgo consistente y creciente detrás del silencio al menos en un sector; me refiero a quienes al parecer cuestionarían la militarización y el militarismo si no las dominara el miedo. El relato del miedo entre estas personas está por todas partes y a la vez no está en ninguna. Lo encuentro en conversaciones privadas en el contexto de foros, seminarios, talleres, conferencias y diálogos de todo tipo, de manera que se le nombra poco y tímidamente ante públicos abiertos, pero de manera clara y contundente en las conversaciones de pasillo.

En concreto, el miedo se asocia generalmente a la incertidumbre de las consecuencias que podría provocar la crítica a las instituciones castrenses. A veces los relatos son acompañados de evidencias que confirman reacciones amenazantes desde aquéllas hacia personas que sí se han atrevido. Los casos más extremos incluyen la hostilidad militar directa, pero en casi todos los testimonios el acuerdo es la confidencialidad a consecuencia del miedo.

¿Cómo vencer el miedo a reconocer el miedo a la militarización y al militarismo? Tal vez debemos comenzar por nombrarlo, recordando que se ha reconocido históricamente que un instrumento extraordinariamente útil para el control social es, precisamente, el miedo.