blogeditor · 3 de julio de 2021
El aumento constante en la temperatura global amenaza el desarrollo de las sociedades humanas alrededor de todo el mundo. De la misma forma en la que ya se ha comprobado que este aumento es consecuencia de las actividades humanas, está en manos de la humanidad controlar este aumento y evitar desastres de mayor magnitud. Los riesgos que conlleva que la temperatura mundial aumente más de 2°C en comparación con niveles preindustriales son enormes. Las pérdidas humanas y materiales serían gigantescas. Tan solo en México, FLACSO proyecta que en el peor escenario más de 3 millones de personas serían obligadas a desplazarse por motivos relacionas con el cambio climático.1
Es imprescindible que los gobiernos, empresas y organizaciones de todo tipo entiendan qué son los riesgos climáticos y tengan la capacidad de evaluar su exposición a ellos. Existen dos tipos de riesgos climáticos: los físicos y los de transición.
Los riesgos físicos son los peligros relacionados con el clima que vulneran la materialidad de los sistemas humanos y naturales a estos.2 Las inundaciones, incendios y olas de calor son algunos de los fenómenos más evidentes, pero hay algunos otros fenómenos menos como la acidificación de los océanos que representaran pérdidas económicas, humanas y de biodiversidad iguales o aun más grandes.
En un país con altas cifras de personas viviendo en la pobreza, como el nuestro, la destrucción de patrimonio o las sequías que afectan las cosechas, tendrán un efecto aún mayor sobre el bienestar de las personas. En general, las regiones en vías de desarrollo son las más vulnerables a este tipo de riesgos (veáse Byers et al. 2018, IPCC 2018 y Tol 2018). Algunos de los factores que influirán en la intensidad y magnitud de los daños son la densidad de población y la capacidad que esta tiene de prepararse para eventos catastróficos, como huracanes. 3 Según el Panel Internacional de Cambio Climático, los niveles más altos de calentamiento ocurrirán en América central y oriental, Europa central y meridional, el Mediterráneo, Asia occidental y central y África meridional. 4
Es claro que combatir la amenaza del aumento de la temperatura es una prioridad, sin embargo, esta lucha conlleva sus propios riesgos. Para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero es necesario desplegar esfuerzos de todo tipo en las próximas dos décadas. Debemos cambiar las leyes, las regulaciones, las reglas de los mercados y movilizar miles de millones de dólares de capital para desarrollar nuevas tecnologías, construir infraestructura y proteger los asentamientos humanos. En resumen, debemos de diseñar e implementar un nuevo arreglo institucional a nivel global de modifique los incentivos de actores a todos los niveles y lograr que se alinean a las metas del Acuerdo de París.
Los gobiernos y las corporaciones más grandes han publicado en los últimos años un gran número de planes y compromisos para reducir sus emisiones. Aunque estos planes al final no logren llegar a la meta para el 2050, lo cierto es que ya representan ajustes enormes, y los cambios seguirán llegando. Esta reestructuración de la economía global implica que gobiernos, corporaciones e inversionistas enfrentarán riesgos legales, tecnológicos, políticos, y económicos, denominados como riesgos de transición. 5 La creación de mercados regulados de carbono, los impuestos a las exportaciones o importaciones intensivas en carbono y la obligación de producir autos que contaminen menos, ejemplifican esta clase de riesgos.
Desde el punto de vista económico, los activos varados (o stranded assests) constituirán uno de los mayores obstáculos a evitar. Los activos varados son todas aquellas inversiones que ya no crearan valor a consecuencia de los ajustes en los mercados y marcos legales. Invertir en una mina de carbón ya no es una opción viable en muchos países, porque se prevé que en el corto plazo se prohíba el uso del carbón como fuente de energía.
El lado de los daños sociales es igual de relevante. Las pérdidas económicas pueden ocasionar crisis que perjudiquen el nivel de vida de miles de personas. De la misma forma, la falta de diseño e implementación prudente de políticas públicas que busquen forzar la descarbonización en poco tiempo, como los altos impuestos a los combustibles fósiles, pueden tener efectos indeseados sobre las comunidades más vulnerables.
En ESG Latam creemos firmemente que las agendas políticas deben alinearse con la meta global de cero emisiones netas, pues de no hacerlo se incrementarán los riesgos de transitar a una economía verde en un plazo menor, por lo que la transición puede darse de forma abrupta y desordenada, como sucedió en con la liberalización económica en México.
* Ma. Sabine Santana (@santana_sabine) es consultora en financiamiento climático para acelerar la transición energética en mercados emergentes. Cuenta con la certificación del programa ejecutivo de finanzas sostenibles por la Universidad de Oxford y es licenciada en economía por El Colegio de México. Coordinadora de investigación de ESG Latam (@ESG_Latam), iniciativa que busca contribuir a la transformación sostenible del sistema financiero en América Latina. Somos una plataforma de inteligencia colectiva que agrupa especialistas de diferentes disciplinas para generar soluciones financieras basadas en la ciencia climática y criterios medio ambientales, sociales y de gobernanza.
1 Gobierno de México, Presentan resultados del estudio Migrantes climáticos internos en México. Disponible en: https://www.gob.mx/inecc/prensa/178902
2 Nota ESG Latam
3 Nota ESG Latam
4 IPCC, Climate Change 2014 Synthesis Report Summary for Policymakers. Disponible en: https://archive.ipcc.ch/pdf/assessment-report/ar5/syr/AR5_SYR_FINAL_SPM.pdf
5 Nota ESG Latam