blogeditor · 3 de febrero de 2022
Según el Censo de Población y Vivienda (INEGI, 2020), en nuestro país existen 6 millones 179 mil 890 personas con alguna discapacidad, lo que representa 4.9 % de la población total del país. De ellas 53 % son mujeres y 47 % son hombres.
Las personas con discapacidad (PcD) enfrentan una serie de obstáculos en actividades de la vida diaria que la mayoría de las personas sin discapacidad damos por sentadas, como ir a la escuela, al trabajo, a la tienda de autoservicio, eventos culturales, conciertos, o visitas al doctor, por mencionar algunas.
La falta de accesibilidad en la vía pública impide la libre participación de las personas con discapacidad en la sociedad, porque es prácticamente imposible transitar por las banquetas, las cuales están llenas de obstáculos para lograr la libre circulación, a esto habría que sumar la falta de accesibilidad en el transporte público y la casi nula educación cívica para respetar las pocas rampas que existen en la ciudad.
Si bien buena parte del transporte público es accesible, muchas veces los elevadores u otra infraestructura se encuentran sin mantenimiento y fuera de servicio. En los camiones la rampa prácticamente nunca se usa y las personas con discapacidad tienen que ser ayudadas por otros usuarios o acompañantes para abordar la unidad.
Pero este problema va más allá de las banquetas obstaculizadas o el transporte público deficiente; tiene que ver con una falta de cultura. El cambio cultural es lo que se requiere en este país para lograr la igualdad para todas las personas.
La falta de sensibilización es un gran obstáculo a vencer, porque la gente no se detiene a reflexionar en el hecho de que ocupar un lugar reservado para personas con discapacidad es violentar sus derechos.
La discriminación a este sector tiene que trabajarse desde políticas públicas que realmente estén creadas para facilitar su interacción todos los ámbitos de la vida. Lamentablemente, lograr un país accesible resulta un gran reto debido a la limitada concientización en torno a la discapacidad y la falta de inclusión de las personas que viven con esta.
¿Cómo podemos contribuir a la inclusión de las personas con discapacidad? En principio haciendo partícipes a las PcD y a las organizaciones de la sociedad civil en el proceso de creación de políticas públicas y la implementación de proyectos y programas. Esto es imprescindible para que puedan identificar las principales barreras que se presentan y así lograr eliminarlas.
Del mismo modo, es fundamental crear instrumentos orientados a la mejora de la accesibilidad en el entorno. Para crear un país inclusivo, se requieren leyes y normas eficaces que hagan posible la accesibilidad en todos los aspectos de la vida cotidiana.
Se deben tomar en cuenta las diferentes discapacidades, por ejemplo, colocar semáforos sonorizados en todo el país, pensando en las personas ciegas; implementar algún sistema que permita a las personas sordas saber que la alerta sísmica está activada; dar información sobre servicios en el transporte público en hospitales, bancos, escuelas, Ministerios públicos, en Lengua de Señas Mexicana. Adaptar los cajeros automáticos para personas de talla baja, por mencionar solo algunas.
Es deber del Estado garantizar la correcta aplicación de estos instrumentos y asegurar la accesibilidad para las personas que habitan en él, pero también es necesaria la corresponsabilidad social para ponernos en los zapatos del otro, para entender que la accesibilidad es la llave para el ejercicio pleno de los derechos de las personas con discapacidad.
Para vivir una vida digna e independiente, las personas con discapacidad deberían tener acceso a infraestructura accesible, tanto edificios, caminos, banquetas, escuelas y casas, como centros de salud e instituciones bancarias, entre muchas otras, para que puedan desarrollarse en un ambiente de seguridad y comodidad de la forma más natural y autónoma posible.
No debemos perder de vista que este diseño universal no solo beneficia a las personas con discapacidad, sino a todas las personas que podemos enfrentar alguna limitación en nuestra movilidad en algún momento de nuestra vida.