betotavira · 4 de febrero de 2013

Ya se sabe: la música es universal. Pero los asientos en primera fila para ver el concierto de Luis Miguel en el Auditorio Nacional, no. Así que el pasado viernes 1 de febrero que acudí al coloso de Reforma con una integrante de #MiCisen –tan rica tan rica que hasta tiene piedras preciosas en los riñones– me llamó la atención ver en la fila número uno a dos integrantes de la clase política mexicana: la senadora Mariana Gómez del Campo Gurza y el presidente de Nueva Alianza en Puebla, Gerardo Islas Maldonado.

La primera –con nuevo look de pelo, kilitos de menos, blusa transparente y tacones del 25– iba acompañada de una amiga y me sorprendió porque hasta donde tenía entendido el verdadero Guilty Pleasure de la Gómez del Campo es Chayanne. Sin embargo, cuando vi a la funcionaria panista coreando completita y a todo pulmón la canción “Ahora te puedes marchar”, me di cuenta que LuisMi también le alborota los chinos a la prima de la ex Primera Dama de México, Margarita Zavala.


El segundo no me petrificó nadita. En este influyentísimo Blog les conté la historia de que Gerardo Islas es socio de Alejandro Basteri –hermano de Luis Miguel– en el portal de noticias www.sexenio.com.mx. Así que la ubicación de Islas –quien llevaba puestos unos zapatos negros con la calaverita de Alexander McQueen, de los que parecen pantunflas– enfrente de #LuisMirrrey no me provocó tic nervioso en ningún lado. Tampoco me asombró ver al #Panalista harto amoroso con su novia Sherlyn, la joven actriz de Televisa que, según investigué, estaba acompañada de su hermana Criselle. #Peroyatusabe que de esta nueva parejita también les conté santo y seña en exclusiva (dar click aquí).

#Yoconfieso que la que sí acaparó toda mi atención fue una señorita (creo) de origen ruso (por lo que escuché), vestida completamente de negro, sentada dos asientos a la derecha del mío. Alta, rubia, con los ojos azul turquesa, el pelo perfectamente alaciado y el cutis sin ningún poro abierto: era la novia de Luis Miguel. O al menos la mujer con la que “El Rey” pone a secar sus trapitos al Sol. Y es que esta ensaladita rusa nos mostró porqué su país llegó a convertirse en potencia. Calladita, calladita, fría y calculadora casi a la mitad del concierto, la susodicha se acercó al escenario desde donde Luis Miguel saludaba de mano a sus fans, entre ellas mi amiga, y en un abrir y cerrar de ojos el ídolo le plantó tremendo beso en la boca a la rusa. Eso se puso tremendamente hot. A mí, que estaba cerquitita, me dio más calor que a las víctimas de San Juanico cuando se les incendió su casa en 1984.



Obveeeeo el llanto de las fanses no se hizo esperar. Más de cien de las 10 mil personas que le caben al Auditorio Nacional seguramente cayó en depresión al ser testigos del beso. A las mexicanas les quedó claro el refrán de que “jala más una rusa que cien carretas” ¿o cómo va la cosa? En fin. Mi amiga poderochíchima quiso llamarle a su “no sabes de quién soy hija” en la Secretaría de Gobernación para que le aplicaran el 33 a la señorita antes mencionada, de la cual reconoció encorajinada: #EsLegalmentePerra. Yo, por mi parte, me la pasé bomba. Hasta callos me salieron de los brincos que di. Canté y bailé como el mismísimo Luis Miguel en su versión Cabaretito. La neta les recomiendo ampliamente este concierto y si no les alcanza para el boleto, vendan un riñón por internet. De verdad vale la pena. #HastaLaVistaBeibis.
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