Los pitencantropus tenisticus

blogeditor · 23 de marzo de 2016

Los pitencantropus tenisticus

Las mujeres no deberían ganar lo mismo que los hombres en el tenis, deberían estar de rodillas agradeciendo la existencia de Federer y Nadal, que son quienes sostienen al tenis actualmente”.

Esta declaración la hizo el entonces director del torneo de tenis de Indian Wells, Raymond Moore, a quién el tenista Novak Djokovic secundó diciendo que respetaba mucho a sus compañeras, pero que no deberían ganar lo mismo porque los hombres tienen más audiencia.

Si, al igual que usted, yo pienso que estos dos “pitencantropus tenisticus” acaban de meterse en una “muerte súbita” cultural y aventarse un “doble falta” de neuronas.

Pero ante las frases que matan, tengamos miradas que nutran.

No es la primera vez que en el tenis se ejerce el machismo contra las tenistas.

Primer set

El primer argumento se basó en los estereotipos clásicos. “El deporte no es para mujeres, pierden feminidad, se cansan, se lastiman, el hombre es el que trabaja y el que cobra”.

Le cuento que en 1958, cuando Rosa María “la Pajarita” Reyes y “Yola” Ramírez ganaron Roland Garros, sólo obtuvieron un trofeo y una ramo de flores. Los cheques eran para los hombres.

Fue hasta casi una década después que Billie Jean King encabezó el movimiento para que las tenistas cobraran los triunfos y más tarde cobraran lo mismo que los hombres en torneos de la misma importancia.

Segundo set

De ahí el machismo se fue al argumento preferido, lo físico y lo deportivo. “Son unas gordas cerdas, no merecen lo que ganan”, dijo Richard Krajicek. “Pues yo veo muchas barriguitas en el circuito varonil y yo tengo menos grasa que él”, le respondió  una comprometida Martina Navratilova.

El argumento se desplomó con facilidad. Las tenistas fueron ejemplo, cumpliendo a cabalidad con la inercia del deporte mundial, que llevó tanto a hombres y mujeres a niveles mucho mas atléticos.

Pero ellas juegan a dos de tres sets y los hombres a tres de cinco” . Con excepción de los cuatro torneos Grand Slam, hombres y mujeres juegan a dos de tres sets siempre. La WTA ha estado dispuesta a que las mujeres lo hagan a tres de cinco en Grand Slam.

tenis[contextly_sidebar id=”s44ARAARQ9fOtMt5i5PA6AZIWgQENCIH”]Este argumento tampoco tuvo fuerza, pues se concluyó que supeditar la paga al tiempo de duración de un deporte pone en riesgo el espectáculo mismo. No se cobraría lo mismo por un 6-0,6-0 que por tres sets en muerte súbita. Djokovic tardó menos en ganar la final de Indian Wells en dos sets que Azarenka vs Williams. Un boxeador que noquea a su rival en primer round no cobraría lo mismo si lo lleva a 12 rounds terribles y sin resistencia alguna. Está demostrado que lo emocionante y entretenido en un deporte depende mayormente de la paridad de fuerzas entre los contendientes y no necesariamente de la duración del juego.

Aun así valdría decir que la final entre Simona Halep y Sharapova en Roland Garros solo duró 15 minutos menos que lo que tardó Nadal en despachar a Djokovic.

Así pues hay duelos indistintamente del género, que pueden cumplir o no con la expectativa de emoción, tiempo o espectáculo.

Muerte súbita

Surge ahora el tercer argumento para evitar que las mujeres ganen lo mismo que los hombres. Lo comercial, los patrocinadores, los medios.

Si los hombres tenemos más audiencia debemos ganar más”, dijo Djokovic. Podría sonar lógico, sin embargo no todos lo jugadores la generan y no en todos sus enfrentamientos lo consiguen, al igual que las mujeres.

La final del US OPEN femenil entre las hermanas Williams fue programada en prime time y rompió récord de audiencia. Sin duda alguna que Federer, y Nadal, son jugadores que también rompen récords de audiencia y generan ganancias al tenis, en muchos casos superior al de las mujeres, pero el tema trae fallas de origen.

Desde los antiguos griegos hasta la fecha, el deporte ha sido parte de la formación y educación de los hombres, no así de las mujeres; se les apoya, motiva y remunera social y culturalmente por practicarlos y consumirlos. Las mujeres llevamos una desventaja enorme. Es decir, en esta carrera, el deporte varonil arrancó a tiempo y por la autopista, y el femenil mucho más tarde y por terracería, entrando con menor capital cultural. America Latina (ignominioso bastión machista) solo transmite tenis femenil en Grand Slam.

Quien invierte su dinero, quiere garantías. Y bajo el pensamiento de que si de deportes se trata a hombres interesa -y con productos y contenidos para hombres deben ir periodismo deportivo, medios deportivos y marcas deportivas- la garantía se arma.

Pero el mundo, o por lo menos un gran sector del mundo, ha decidido evolucionar hacia la construcción de ambientes, empresas, paises más igualitarios y completos. Ampliando horizontes y quitando etiquetas.

En la actualidad las marcas se enfocan en dar servicio y atender sin etiquetas de genero o raza. El deporte y sus atletas suelen ser una plataforma ideal para vincular su marca con valores ejemplares. Disciplina, honestidad, dedicación, respeto, excelencia, competitividad, calidad, indistintamente del género.

Por lo pronto al señor Moore ya le costó la renuncia, cuando alguien le hizo ver que al banco internacional francés, patrocinador del tour, no le iba a gustar vincular su marca con quien considera que la mujer debe ganar menos y arrodillarse para que los hombres atraigan patrocinadores.

Asi como Uniqlo, la marca de ropa que patrocina a Djokovic “estará feliz” con la descalificada que le dio Nole al género que más les compra productos.

No, no existe justificación, histórica, cultural, física, deportiva ni comercial para que en el tenis, así como en ningún otro deporte, oficio o actividad profesional, las mujeres ganen menos que los hombres si ambos generan valor, responsabilidad y compromiso a su familia, empresa, sociedad, país o deporte.

Mientras sigamos sesgando la formación deportiva, el contenido de nuestros programas y eventos deportivos como medios que sólo sean para hombres, seguiremos cubriendo a medias, ganando a medias y disfrutando a medias.

Me gustaría cerrar citando a Serena Williams, quien por cierto ha ganado más torneos de Grand Slam (singles y dobles) que Federer, Djokovic y Nadal, y que ha ganado 20 millones de dólares menos que ellos.

¡Las mujeres no debemos arrodillarnos ante nada!

 

@Geo_Gonzalez