Rubén Aguilar · 11 de enero de 2011
El Consejo Nacional para las Artes y la Cultura (CONACULTA), dio a conocer en diciembre pasado la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales 2010, que ofrece una serie de números que dan cuenta del comportamiento de los mexicanos en relación a la oferta cultural.
Se trata de una “fotografía” que requiere todavía del análisis, pero en sí misma resulta un aporte valioso para saber cuáles son los niveles de “consumo” cultural de las personas y también hacia dónde debe canalizarse el esfuerzo de las instituciones culturales del país.
Anoto sólo algunos de los números que merecen la atención de todos: En 2010 el 87 % de los mexicanos no visitó un museo, monumento histórico o teatro, el 86 % no asistió a una exposición de artes plásticas y el 72 % no compró libros.
El 91 % de los mexicanos nunca ha asistido a un concierto de música clásica, el 66 % a un espectáculo de danza, el 57 % a una librería, el 53 % a una zona arqueológica y el 25 % nunca ha ido al cine.
Del 75 % que dice sí asiste al cine el 90 % sólo ve películas extranjeras. El 84 % de los mexicanos no practica, como parte de su desarrollo personal, ninguna actividad artística.
En la misma reunión se presentó el Atlas de Infraestructura Cultural de México 2010, que informa el INHA tiene registrados 42,614 sitios arqueológicos y que ahora están abiertos al público sólo 176 de los mismos. Se dice también que en el país existen 1,559 librerías, 1,185 museos y 567 teatros.
La última encuesta de hábitos culturales y el atlas de infraestructura se hicieron en 2003. Han pasado siete años. Es una información que debería actualizarse cada año y para eso CONACULTA en colaboración con el INEGI tendría que desarrollar un instrumento que lo permitiera.
A partir de esa información CONACULTA podría trazar metas a alcanzar en el campo de la infraestructura y el consumo cultural de los mexicanos. Contaría, entonces, con datos duros para trazar la política pública en ese campo.
La cultura del país requiere de un renovado y urgente impulso político y económico del gobierno, en sus tres niveles, y también de una mayor participación de la empresa privada, pero también los creadores deben buscar nuevas y creativas formas de financiamiento.