Los niños la jugamos, los adultos se disputan el marcador

Maricela Rosales · 25 de abril de 2011

Los niños la jugamos, los adultos se disputan el marcador

Abril mes del niño…todos los días me levanto y no crean que estoy loca, quizá un poco si, pero mi niña interior lo primero que me dice es, ¡quiero hacer pipí! ¡quiero hacer pipí! y salgo corriendo al baño. Por lo menos ella ha podido dominar eso de no hacerse en la cama. Después continúa con su cantaleta, ¡tengo hambre!, ¡tengo hambre!, ¿a qué hora vamos a desayunar?, quiero hot cakes, no mejor corn pops, no mejor una malteada de fresa con oreos…hasta que la adulta pone orden y se toma solo un juego dietético extragrande colado con miel.

Mi niña interior piensa que eso de hacer tanto ejercicio por la mañana está muy bien, y después de 1200 metros de nado en diferentes estilos, un poco de chapoteo no está mal y ahí me ven de repente tragando agua y escupiendo chorritos para ver cual llega más lejos, claro que mi profesor de natación se me queda viendo raro, e inmediatamente yo ceso de hacer esas locuras.

Ya por el medio día y en el súper, es casi imposible que no suba el pie derecho al carrito de las compras y acelere ¡rum! ¡ruumm!… ¡yo no fui!, pienso cuando alguien se me queda viendo feo. Pero eso de chocar sin querer con el carrito sigue siendo un especial gozo para mí, un choque sin tener que llamar al seguro. Eso sí que disfruta mi niña interior, que casi inmediatamente después de pedir disculpas, se aleja sacando la lengua.

Cuando estoy sentada frente a la compu, comenzando mi trabajo no puedo evitar recordar cuando leía las monografías y pegaba después las ilustraciones en mi cuaderno de cada tarea, siempre fui una niña aplicada por lo que esto de entregar trabajos nunca me costó mucho esfuerzo.  Ahora internet me hace la vida mucho más fácil, pero la verdad a veces no mucho más divertida. Porque de niña, después de pegar las ilustraciones, siempre tenía ese tiempecillo para jugar a quitarme el resistol de las manos lo cual era realmente fascinante y divertido.

Hora de ir a una junta con este estuche especial para la laptop, a mi niña interior le encantaría una de esas mochilitas con rueditas y su jaladerita, si pudiera escoger, quizá con dibujitos de estrellas y soles. Escucho una trompetilla y recorro el lobby de la oficina de mi cliente pero no, nadie está a mi lado, ¡ah sí! Es ella pienso…mi niña interior.

Abril es el mes del niño pero también es el mes en que cumplo años, debo confesar que mi niña interior siempre presente se encarga de susurrarme a cada momento, que no existen límites, salvo los que con los años nos vamos creando nosotros mismos, límites aburridos dice ella.

Uno de mis mejores amigos me preguntó un día que cuál era el secreto de mi personalidad sonriente. No pude atinar a explicar con palabras ese secreto. La verdad es que mi niña interior es la que siempre sonríe, porque ella sabe que todo es efímero y que el presente es tan simple y tan hermoso como ver y disfrutar una burbuja de jabón.

Abril, mes en el que nuestros niños interiores recuerdan y en que los adultos que hoy somos, nostálgicos pedimos regresar el tiempo. No dejemos encerrados en el recuerdo nuestra niñez, vivámosla todos los días.

Mi niña interior es mi socia, platica a diario conmigo, me aconseja y me hace reír…¿Sabes amigo mío? Esa es mi receta para sonreír a cada momento.

Les dejo este video dirigido a nuestros niños interiores, reflexiones y buenas notas podemos tomar de él, y lo más simpático del asunto es que es un video comercial de pastillas de menta.

¡Feliz Día del niño!