Lexia · 25 de abril de 2012
Por: Guido Lara*
En el 2000, los Ninguno, ese 40% del electorado que no se identifica con ningún partido, eligieron a Vicente Fox como Presidente de la República. De acuerdo a nuestros estudios la principal expectativa era un cambio de fondo en materia de combate a la corrupción.
Mientras que para los Ninguno el PRI era un sinónimo de corrupción, percibían en Fox el valor de la honestidad en dos dimensiones: no robar y hablar con la verdad. El evento noticioso que marcó la agenda en marzo y permitió a Fox rebasar al PRI en el mes de abril fue la acusación a Oscar Espinosa Villarreal, ex regente de la Ciudad de México, por el delito de peculado y desvío de fondos por 420 millones de pesos. Refrescaba la percepción de la corrupción del PRI.
En el 2006, al cierre del sexenio foxista se posicionaron con intensidad y disciplina los principales logros del período: Seguro Popular, Becas, Oportunidades y Vivienda; sin embargo el combate a la corrupción como tema central se había difuminado. Como legado quedó una positiva Ley de Transparencia que al paso del tiempo la burocracia ha aprendido a irle dando la vuelta.
Simultáneamente la campaña “el Peligro para México” resonaba en los Ninguno que no habían visto con buenos ojos los sucesos grabados en videos donde Bejarano recibía una maleta repleta de billetes. Para algunos de ellos la “Honestidad Valiente” pasaba a ser una valiente honestidad.
Durante el 2005 López Obrador había sido favorecido por el desafortunado proceso del desafuero, su candidatura crecía y se colocaba como protagonista de la futura elección. En esa época, lejos de los reflectores, Wal Mart México emprendía acciones que lo llevarían a un crecimiento desorbitado en nuestro país. El New York Times ha documentado -en el artículo más extenso en los últimos años relacionado con un suceso mexicano- cómo aceleró a fondo para dominar el mercado nacional abriendo vertiginosamente nuevas tiendas a lo largo y ancho de nuestro país.
El NYT desgrana como la empresa orquestó un intenso programa para “derretir” barreras a su expansión, mediante sobornos sistemáticos a diestra y siniestra pagados a autoridades locales (muy probablemente adscritas a todos los partidos políticos) a cambio de permisos de construcción, cambios de uso de suelo y otras regulaciones.
De cara a la actual elección presidencial, LEXIA ha llevado a cabo un inmenso trabajo de análisis de las opiniones de los Ninguno para entender sus expectativas sobre el nuevo gobierno. Gracias al apoyo de nuestra empresa hermana Veinte20 hemos llevado a cabo un Text Mining procesando las transcripciones de casi 200 grupos de discusión (un método más abierto y conversacional que el focus group) en los que los Ninguno han expresado sus opiniones.
Entre todos los posibles, Robar es el verbo más mencionado por los Ninguno cuando se refieren a procesos electorales. Las opiniones son del siguiente tipo:
“Todo el mundo roba hay quienes ROBAN más y hay quienes roban menos”
“Obviamente se sabe que ROBAN pero ya a veces es descarado y cínico el asunto”
“Haciendo muchas cosas pero en realidad no es cierto y están ROBANDO cada vez más abiertamente”
Salta a la vista que el combate a la corrupción es una asignatura aplazada y recurrente. El siguiente verbo más mencionado por los Ninguno es Cambiar.
En el eterno retorno Nietzcheano que parecemos vivir en México, una campaña tan bien planteada y sólidamente articulada como la de Enrique Peña Nieto no gratuitamente decide arrancar su campaña con un primer compromiso nacional:
“Crear la Comisión Nacional Anticorrupción. Se trata de una Comisión Autónoma, que a partir de las denuncias ciudadanas podrá investigar cualquier irregularidad en cualquier nivel de Gobierno”.
El PRI antes visto como sinónimo de la corrupción (sinónimo que en la percepción de los Ninguno cubre ya a casi todos los políticos) ve como su candidato no se anda por las ramas y encara un tema álgido para la ciudadanía, firmando el primerísimo de sus compromisos centrado en combatir la corrupción a nivel nacional y en todos los niveles de gobierno. Esgrime el principal factor que los sacó de los Pinos como su oferta para regresar. Así o más orwelliano.
Recientemente en “la mesa de la verdad” priistas y panistas discutieron sobre la estructura de un puentecito. ¿Qué tal una mesa de la verdad donde se analice de manera estructural las responsabilidades de las instituciones del Estado, los Poderes de la Unión, la clase política, las grandes compañías y la sociedad en su conjunto para entender como el puntero de las encuestas promete cambio y combate a la corrupción como primer paso para regresar a Los Pinos?
*Guido Lara es Presidente y Fundador de LEXIA, es Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Complutense de Madrid y Licenciado en Comunicación por la Ibero. Cuenta con 15 años de experiencia desarrollando metodologías propietarias y liderando proyectos de investigación relevantes: campañas presidenciales y estatales, evaluación de políticas públicas, exploración de oportunidades de negocio, contenido mediático, branding y posicionamiento.