blogeditor · 23 de noviembre de 2011
En los motivos del Lobo, Rubén Darío pinta a una bestia salvaje que mata por hambre, por instinto al grado de tener aterrorizada a la población, despachándose corderos, gallos, pollos, tuzos, águilas, chivas etc. El mínimo y dulce San Francisco de Asis (convertido en una especie de árbitro, juez de la disciplinaria o embajador del fair play) lo cita, lo visita, lo toca y lo convence de ser un lobito bueno. No sin que antes el lobo, le diga que mata por necesidad en cambio los cazadores lo hacen sólo por deporte y vanidad. El hermano Francisco le garantiza al hermano Lobo que no le faltará comida entre los aldeanos si deja de escabecharse a granel a los animalillos.
El Lobo cumple, el pueblo se siente feliz y lo acoge, lo alimenta, pero también, pasado el tiempo, lo agrede, se burla de él por manso, por noble. El lobo entonces aprovechando que San Francisco de Asis andaba de gira y vuelve a las andadas, jala pal monte, aúlla y arremete con mas furia retomando su antigüo menu.
Al volver el hermano Francisco busca al hermano Lobo, quien lo recibe diciéndole:
– Mi hermano mejor guarda tu distancia, yo cumplí con el fair play, pero me di cuenta de que yo era el único. La gente es envidiosa, mal intencionada chancla, se pelea se agrede, miente, calumnia, mata. Y de ser un digno lobo terminaron agarrándome de su puerquito. Acto seguido me ardí y recupere mi naturaleza. Asi que te pido que pintes tu raya, o sease, busca tu distancia por que en una de esas hasta te agarro de postre-.
El “carnal” Francisco, que tienen corazón de lis, alma de querube y lengua celestial, entendió que la cosa andaba muy terrible y que quitarle lo rudo y torvo al animal no era suficiente para lograr el fair play mundial.
¿Le suena la historia?¿ Alguna coincidencia con nuestro futbol?
Yo digo que si, y muchas. Andamos llenos de lobos, de cazadores y de falsos Franciscos de Asis. Técnicos que provocan, agreden, jugadores que insultan, fingen, pegan. Arbitros que quieren pero o no saben, o no pueden o no quieren o quieren solo a ratos.
Tomas Boy provocó a Fausto Pinto, este le mentó la madre, el cuarto árbitro lo vió lo acusó con el árbitro central que solo expulsó al jugador. Ahora bien Los motivos del LoBoy (Tomas) son claros, ya no le sabe avanzar sin echar mano de patanerías. Los jugadores ya no saben acatar sin insultar, jugar sin fingir, perder sin provocar. Los árbitros no saben pitar sin consentir, imponer sin ensañarse y hacerse respetar sin abusar.
El árbitro Mauricio Morales demostró corazón de liz y alma de querube al denunciar a Fausto Pinto (que no tiene lengua celestial sino viperina) cuando le mentó la madre a Tomas Boy, sin embargo Mauricio Morales deberá ser coherente y aplicar la misma justicia a cuanto jugador insulte, agreda a propios o extraños, de otra manera parecería un hermano de Asis que cuida mas a la progenitora de Boy que a la propia o al futbol mismo. Ojalá que cuando le toque ser arbitro central actue con la misma voluntad de poner quietos a los léperos y llevaditos. Ojalá que a Fausto después de ponerlo ponto se le quite la costumbre de insultar.
Hemos caído en la normalización de la mentda de madre, del corte de manga, de la cultura del engaño, de la artimaña, de la patanería. Creemos que los insultos y provocaciones por ser comúnes y muy corrientes son normales. Ahora resulta que todo aquel que no se queje, no reclame, no exagere o finja una falta, respete la distancia, no retrase el juego es visto como manso y menso. Y tal cual el hermano Lobo ser leal, y noble no reditúa.
Sin embargo las mentadas, provocaciones, llegues, insultos y patanerías no son cosa menor y contrario al caso del Lobo, no están en la naturaleza de juego, sino en la impotencia de quien no sabe ni ganar, ni perder y ambos me parecen a mi los verdaderos motivos del LoBoy.