Los microbios son los dueños del mundo

blogeditor · 26 de enero de 2015

Los microbios son los dueños del mundo

La última frontera física de la ocurrencia de la vida en el planeta es todavía desconocida. Hasta ahora el límite más distante habitado por una forma viva se ha descrito en un rango de entre 2.7 a 2.8 kilómetros por debajo de la superficie terrestre. Recientemente se ha reportado una nueva forma habitando un ambiente mineral a 2.4 kilómetros bajo la corteza marina por integrantes de la Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology (JAMSTEC) y el consorcio científico The International Ocean Discovery Program (IODP), el cual desarrolla un programa global de perforación profunda en la corteza terrestre.

Estos ambientes minerales al interior del planeta están ocupados típicamente por gráciles formas bacterianas. Las bacterias –y no nuestra especie- forman poblaciones con la mayor dispersión y sobrevivencia en la historia natural de la Tierra. Las bacterias son las formas vivas más antiguas y evolutivamente exitosas. Navegaban ya hace 3500 millones de años en una sopa marina humeante y adquirieron los mayores logros evolutivos: inventaron la respiración, la reproducción y la muerte programada. Desde su origen intervienen en los ciclos biogeoquímicos y atmosféricos del planeta, y nuestro mundo natural es modificado y sostenido por masivas comunidades bacterianas de las cuales sabemos apenas algo. Las bacterias son los dueños del mundo y en muchos sentidos nosotros -el mono imperioso y su competidor más cercano en la sobrevivencia- somos sus parásitos.

[contextly_sidebar id=”WptwsbZuEjOyzpjZ3k0Vyjd4q30Kdk2h”]La nueva comunidad de bacterias limítrofes encontradas a 2.4 kilómetros está asociada a rocas enriquecidas con carbón orgánico sepultados bajo el piso marino del Océano Pacífico, cerca de Japón, de acuerdo al reporte preliminar presentado por Gabriella Runko y colaboradores el pasado diciembre 2014 en la rumiante reunión de otoño de la Sociedad Geofísica Americana, como parte de la sesión titulada románticamente “Se buscan vivos o muertos: Microbios en la Subsuperfice”. Cowboys contra microbios. Estas bacterias descubiertas está elegantemente adaptadas para soportar altas presiones y temperaturas, no respiran oxígeno, aletargan su metabolismo y su energía la obtienen de compuestos pesados de azufre y metano presentes en las rocas que habitan: una biosfera mineralizada y gaseosa con recursos limitados. De acuerdo a la historia geológica del depósito estas rocas tienen una edad de entre 25 a 20 millones de años.

Anteriormente se ha descrito una forma bacteriana llamada Bacillus infernus habitando a 2.7 Km bajo la corteza marina, entre rocas con una edad de depósito de 200 a 140 millones de años. Además de otra forma llamada Candidatus Desulforudis audaxviatorque que habita a 2.8 km bajo la corteza continental y se alimenta de uranio, entre rocas con una edad de depósito de 100 a 40 millones de años. Adicionalmente se pueden encontrar cerca de los 1.5 kilómetros bajo la corteza terrestre otros grupos diversos de microbios crípticos en diferentes partes del mundo.

Para explicar la presencia de estas biósferas altamente mineralizadas, endolíticas, hundidas en rocas a grandes profundidades y en depósitos tan antiguos, habitadas solo por microbios, se plantean dos hipótesis generales: la primera sugiere que los microbios llegaron ahí por la dinámica tectónica y sedimentaria que puede abrir fracturas y puntos de quiebre en la capas rocosas, así flujos gaseosos y filtraciones líquidas ricas en materia orgánica transportan comunidades microbianas por gravedad desde capas superficiales jóvenes a capas más profundas y antiguas. Por lo tanto son organismos alóctonos (de origen foráneo) cuya edad de depósito es más joven que los sedimentos originales y puede cuantificarse entre miles a millones de años. La segunda considera que los microbios ya estaban ahí en ecosistemas que existieron millones de años atrás y sobrevivieron al enterramiento, la alteración química y la litificación de los sedimentos originales. Superaron la extinción misma del ecosistema superficial que los contuvo. Por lo tanto son organismos autóctonos (de origen nativo) cuya edad está asociada al depósito original y puede cuantificarse en múltiples millones de años.

Ambas hipótesis son inquietantes porque coinciden en un origen ancestral para estas biósferas endolíticas y son consistentes con la extraordinaria adecuación de las comunidades microbianas ante cambios ambientales catastróficos. Predominantemente, ante las fuerzas naturales más enérgicas y colosales que existen en nuestro planeta: el desplazamiento sísmico, la masiva superposición de estratos rocosos y el movimiento de las placas de la corteza terrestre. Los microbios –con su incesante goteo tras goteo y goteo de generaciones (feroz existencia)- son los dueños del mundo, pueden sobrevivir y adaptarse a los cambios geológicos cuyas fuerzas son descomunales. Nosotros –el mono atribulado- somos sus oficiantes tímidos y carialegres.

 

* Francisco Riquelme (@FCO_RIQ) es Paleontólogo y Doctor en Ciencias por la UNAM.