Los mexicanos que apoyan a Trump

blogeditor · 3 de noviembre de 2020

Los mexicanos que apoyan a Trump

Hace unas semanas el periódico El País publicó un artículo sobre un grupo de empresarios mexicanos que apoyan a Donald Trump. El artículo explica que para estos empresarios Trump es el candidato preferido porque creen que sus empresas se verán más beneficiadas por otros cuatro años de Trump, porque temen que Joe Biden será más proteccionista, y porque creen que Trump “es un contrapeso a Andrés Manuel López Obrador”. Si bien el artículo se enfoca en un grupo pequeño de gente, recientemente he visto y oído estas y otras ideas similares con mayor frecuencia.

Estos tres argumentos son claramente tendenciosos y, francamente, ridículos. Es inaudito creer que Trump brinde estabilidad económica porque ya negoció el TMEC y su enemigo es China y no México. La característica principal de Trump es su proclividad a crear caos y confusión. En cualquier momento Trump puede tratar de salirse del TMEC, o imponer algún arancel si ve un déficit comercial, o solicitar que México cambie sus relaciones comerciales con China para que continúe el TMEC, etc. No sé por qué haría esto, pero es claro que lo podría hacer porque así es como ha gobernado por cuatro años: no siguiendo una lógica, sino implementando medidas beligerantes pero populares con su base.

Acerca del supuesto proteccionismo de Biden. Este es un argumento un poco menos burdo que la campaña de miedo que ha sido relativamente exitosa con los latinos en Florida que pinta a Biden como un socialista. No obstante, igual es un disparate. Biden es un demócrata que, como Bill Clinton quien negoció NAFTA, cree en el libre comercio. Es el vicepresidente que apoyó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), del que Trump se retiró. La integración económica entre Estados Unidos y México es muy criticable, no obstante, Joe Biden no es una amenaza para ella.

Por último, Trump no es un contrapeso para AMLO. Tampoco Biden lo sería. A lo más, los presidentes estadounidenses pueden presionar al mexicano para lograr alguna meta en particular, pero no para proteger la integridad de las instituciones democráticas de México. En el caso de Trump, él ha presionado a AMLO para fortificar la frontera sur. AMLO ha cumplido sus deseos, militarizando la frontera, encarcelando a migrantes, e impidiendo el paso de miles de personas. Esto claramente no sirve para aminorar el poder de AMLO, en todo caso, es al revés.

Más allá de que los argumentos expuestos en favor de Trump son risibles, ponen en evidencia el egoísmo e inconsciencia de muchos mexicanos al apoyar a Trump.

El egoísmo parte de que aún asumiendo que Trump sería mejor para la economía nacional, un gran supuesto, la crisis humanitaria que ha generado este presidente no lo justifica. Yo le he dedicado mucha tinta en este espacio a explicar que no todo lo malo de la política migratoria de Estados Unidos nació con Trump, sin embargo, lo que Trump sí ha hecho es asegurarse que la crueldad sea el pilar fundamental de esa política. Trump ha aumentado el número de migrantes en detención migratoria, llegando a su máximo el año pasado con 52,000 migrantes encarcelados al día; ha separado a miles de niños y niñas de sus familias, incluyendo a más de 500 que aún no se han podido reunificar; es responsable por la creación de campamentos de refugiados de gente que está esperando migrar del lado mexicano de la frontera; ha prohibido que los centroamericanos pidan asilo en Estados Unidos sin antes solicitarlo en un país intermedio, como México, donde se exponen a ser víctimas de la delincuencia; ha orquestado las redadas más masivas de migrantes en la historia reciente. Todo esto ha generado miedo y ansiedad incesante en la comunidad migrante.

Yo sé que yo tengo este dolor más cerca que los mexicanos que viven en México porque yo represento a estas familias. No obstante, un mínimo contacto con las comunidades latinas de Estados Unidos y/o con los encabezados de los periódicos revelarían esta situación. Es muy ruin pensar que los pocos beneficios económicos que pueda brindar Trump comparado a Biden, justifican apoyarlo aún y cuando Trump es responsable de que hoy más de 500 padres no sepan dónde están sus hijos.

La inconsciencia política tiene que ver con que Trump se ha mostrado no solo como autoritario sino como un fascista capaz de destruir las instituciones públicas de Estados Unidos con tal de salir ileso. Cómo explican Jason Stanley, Federico Finchelstein y Pablo Piccato, el fascismo “opera como un culto anti-democrático que se centra alrededor de un líder que promete la restauración nacional de cara a la humillación que supuestamente sufre por minorías. Liberales y marxistas”. La campaña de Trump ya no tiene ideas, la idea es Trump. En su visión, Trump no es responsable de que se haya propagado el coronavirus porque no podía saber cómo controlarlo, y al mismo tiempo sabe más que los científicos acerca del virus. En su visión, la corrupción comprobada de Trump no ocurrió, pero la fabricada de Biden, sí lo hizo. En su visión, Trump no ha afanado los actos de violencia cuando ha apoyado a los defensores de la supremacía blanca y les ha pedido que estén listos para atacar. Todo esto hace imposible ver a Trump como algo más que una amenaza existencial a la continuidad de la democracia en Estados Unidos.

Simplemente no hay argumento económico que opaque esa realidad. De hecho, Trump es la amenaza económica más grande porque la economía eventualmente dejará de crecer si las instituciones hoy amenazadas son precarizadas aún más en el futuro. Recordemos que el engaño del libre mercado es que requiere un Estado fuerte para que funcione.

No obstante, la elección en este caso no se debería decidir por inferencias acerca de posibles ingresos o rendimientos de inversión futuros. Apoyar a Trump es apostarle al autoritarismo, al nacionalismo, y a la violencia como valor político. Cualquiera que lo haga, sea mexicano o no, debería de sentir vergüenza.

@elpgerson