Los maestros primero

blogeditor · 3 de agosto de 2016

Los maestros primero

Por: Lorena Villavicencio Ayala (@villavicencio18)

Desprecio es lo que muestran a la mayoría de los mexicanos quienes hoy nos gobiernan. Ha transcurrido un mes desde la muerte de once personas en Nochixtlán y no hay, al día de hoy, ninguna explicación de la autoridad competente sobre qué pasó, tal como ha ocurrido en otros caso como Ayotzinapa, Tlatlaya y miles más que ni siquiera sabemos, pero que forman parte del repertorio de muertes que acontecen todos los días y que están sembrados en fosas, convirtiendo a una parte nuestro país en un cementerio.

Quizá la muerte de campesinos y maestros inocentes que estaban en un sepelio según versiones de los lugareños, sea para quienes están al frente de la Secretaria de Educación Pública un mal menor donde se puede prescindir de una explicación como resultado de una investigación judicial exhaustiva. Matar pobres o maestros disidentes no es un asunto importante para quienes, desde la cúspide del poder, siguen pensando que los mexicanos no tenemos valía y no vamos a reaccionar nunca. Por eso se sorprendieron de los resultados electorales de los recientes comicios, del grito fuerte y contundente, de la condena enérgica que los ciudadanos expresaron a través del voto en contra de los gobiernos que desprecian la inteligencia de sus gobernados, se apropian de los recursos públicos, vulneran sus derechos y actúan con absoluta impunidad sabiéndose intocables.

Y aún así, la intransigencia y soberbia se mantiene en contra de los maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, negándoles la posibilidad de revisar la reforma educativa, aún cuando el rechazo a la misma en algunos aspectos también incluye a los integrantes de Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Mientras que en otros temas y tratándose de otros mexicanos empresarios pudientes, bastó una manifestación simbólica en el Ángel de la Independencia  para que se tambaleará la famosa Ley 3 de 3. Desprecio para unos y sumisión para los otros.

Una reforma educativa que de entrada despreció los contenidos, los modelos educativos y nuevos métodos de aprendizaje, siendo este el tema fundamental de una verdadera reforma; excluyendo a los maestros de este proceso, a quienes simplemente satanizó por prácticas que el propio gobierno acuñó y prohijó a lo largo de muchos años y con todos los sindicatos. A poco Mexicanos Primero no sabe cómo se entregan las plazas en prácticamente todas las instituciones en este país, incluyendo las universidades públicas. Desde luego que son costumbres que debemos ir desterrando para dar lugar al mérito y al esfuerzo, buscando premiar el conocimiento y también la capacidad de enseñar, que no es lo mismo. Y eliminar esos malos hábitos en todos los sindicatos e instituciones para que el piso sea parejo.

Pero también no debemos soslayar las degradantes condiciones en las que están trabajando miles de maestros en este país. Si queremos que los maestros sean más maestros que sindicalistas, hay que invertir. Esa es la gran apuesta que el sistema político mexicano no ha hecho. Los maestros son los grandes agentes de cambio en cualquier país, constructores de vidas y trayectorias, y en nuestro país son tratados como delincuentes. Por qué nadie habla de los salarios de hambre de los maestros de Oaxaca, de Chiapas, de Guerrero y de otras entidades. Por qué nadie se queja de los modelos educativos de las Normales Superiores. De verdad creo que este país es uno para los ricos y otro para el resto.

Ese desprecio a la disidencia magisterial  que cobró vidas en Nochixtlán, puso en jaque al gobierno y en riesgo la permanencia en su cargo del Secretario de Educación Pública, quien ya se sentía en la lista de los “candidatos para la grande”. Gracias a ello se logró conjurar una pifia más contra los maestros de ser nuevamente excluidos de la discusión del modelo educativo. Lo hicieron en la elaboración de la propuesta de modelo de evaluación, el cual ha sido rechazado -como decía-, por el SNTE y la CNTE, por no tomar en cuenta las características de las entidades que cambian radicalmente de un estado a otro y de una región a otra.

En ningún país del mundo se excluye de la definición del modelo educativo a quienes lo van a impartir, ni a quienes dirigen las escuelas, a especialistas y académicos. Un país que desprecia a sus maestros, desprecia a la niñez y la juventud. No hay futuro posible sin la educación.

Las condiciones precarias en la que  encuentran muchos trabajadores, han hecho que se opte más por la militancia sindical que por el desarrollo de sus funciones o profesiones. Un maestro no organizado es un maestro que puede ser relegado. Un médico o una enfermera de sector público no puede dejar su activismo porque corre el riego, en este país, de perderlo todo. Al no haber garantía de estabilidad en el trabajo, el sindicalismo militante es una alternativa. Por ello debemos pugnar para que la educación sea la política pública más importante del país, donde los maestros tengan las mejores condiciones para dedicarse a enseñar, que tengan estabilidad laboral y prestaciones.

Si queremos país, los maestros primero. Y sin falsas indignaciones, debemos alentar la transparencia pero para todos, para el gobierno, para los sindicatos, para los empresarios, para los ciudadanos. La rendición de cuentas urge, para saber cuánto dinero se ha canalizado en la infraestructura de las escuelas, cómo ejercen los recursos para la educación los gobernadores y el gobierno federal. Y también indispensable saber que pasará con el proceso de evaluación que, a decir de los maestros del SNTE, no se ha evaluado a todos, donde incluso a muchos se les aprobó por puro trámite, con un cuestionario que no atendía sus especialidades.

En fin, se trata a todas luces de un proceso de evaluación fallido, que solo ha servido para jugar a las vencidas. Un juego donde nadie gana, y todos perdemos. Y quizá mi voz no sea suficientemente potente para decirle al gobierno que el desprecio cobrará sus reales, no sólo en el tema educativo, sino en otros temas donde no fueron incluidos o no sean incluidos a la mesa de discusión todos los actores. Y si no aprendemos a dialogar sin condicionamientos, reconociendo al otro y buscando genuinamente el entendimiento entre las partes, este país se hará inviable. Por eso insisto que los maestros primero, seriamente apoyados. La persecución y el estigma a los maestros solo ha polarizado a este país, que está cansado del desprecio de los gobernantes, una modalidad más de la violencia institucional, además del abuso, la impunidad, la corrupción. Esta es la primera llamada.