blogeditor · 10 de octubre de 2016
“Y cuando eres una estrella, dejan que lo hagas”, “Puedes hacer cualquier cosa. Cogerlas por el pussy”, dice orgulloso Donald Trump.
Dicen que no importa lo que se dice, sino cómo se dice. En México tenemos algunos lindos ejemplos de políticos que nos han “adornado” a las féminas con sus frases, como nuestro actual presidente cuando dijo: “Mi animal preferido sigue siendo la mujer”, o como olvidar el “Ustedes sabían, por ejemplo, que el 75 % de los hogares en México tiene una lavadora, y no de dos patas” de Vicente Fox, y qué tal “El viejerío, a la cocina” de Diego Fernández de Cevallos.
Y antes de continuar debo de decir que no soy feminista. No soy sexista. No me gusta hablar mal de los hombres. Pero es un tema preocupante el gran desencuentro que hay entre hombres y mujeres en nuestra sociedad contemporánea. Sé que la mayoría de mis amigas y conocidas levantan el puño cuando escuchan a sus amigos o compañeros de trabajo, hermanos e incluso a su propio padre o esposo o pareja hablar de forma despectiva de las mujeres, pero seamos honestas y es que también las mujeres tenemos algo de culpa, la nueva mujer quiere ser Mafalda sin dejar de ser Susanita.
El mito de la inferioridad femenina se ha extendido no sólo a las funciones mentales, sino también a los rasgos y funciones físicas de la mujer. La mujer es más baja, liviana y débil que el varón, esto es obvio. ¿El mayor tamaño y fuerza muscular del varón le otorgan, desde el punto de vista biológico, mayores beneficios de supervivencia?
Las mujeres soportan mejor que los hombres toda clase de condiciones desvitalizadoras: hambre, rigores del clima, fatiga, shock o enfermedad. Por lo tanto, la mujer es por su constitución más fuerte que el varón y más débil sólo desde el punto de vista muscular; la mujer tiene más resistencia y vive más tiempo. Como el gasto de energía del hombre es mayor que el de la mujer, se consume con más rapidez y muere a una edad más temprana.
Los fetos femeninos son más fuertes que los masculinos. A partir de la fertilización los porcentajes de mortalidad previa al parto son más altos para los fetos masculinos, y los varones siguen exhibiendo luego del nacimiento un porcentaje de mortalidad más alto que las mujeres a todas las edades. Dentro de cada grupo de edad mueren más hombres que mujeres. ¿Sexo débil, cuál?
Pero afrontémoslo, los hombres son esos mismos que se mandan fotos de viejas bien “buenotas”, videos de “encueradas”, chistes machistas y demás monadas de las cuales de repente oímos una risotada.
Y si pudiéramos nosotras clasificarlos, también podríamos hacer una lista sobre la verdad universal acerca de ellos, como por ejemplo y mencionemos solo 10:
Se autodisculpaba este personajillo de Trump diciendo que su plática era una broma de vestidor, una conversación privada. Se necesita ser demasiado estúpido para creer en esta disculpa. No more comments.