¿Los estados se retrasan con las pruebas? La federación también

blogeditor · 13 de julio de 2020

¿Los estados se retrasan con las pruebas? La federación también

El viernes pasado, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, cambió el tono de su conferencia de prensa y lo resumió en una palabra: “preocupación”.

En ese “tono” llevamos metidos durante meses todos los mexicanos que vemos como la curva no cede, al tiempo que nos integramos a la “nueva normalidad”. Ese mundo raro donde asuntos tan contradictorios como la desinformación, la crisis, la polarización, la ignorancia y la necesidad cohabitan.

López-Gatell afirmó que en términos de información “tenemos la mitad de la realidad”; refutó –otra vez– el argumento de que México realiza muy pocas pruebas y reclamó que lo que necesitamos es que las pruebas que se hacen se terminen.

Unas horas después de la rueda de prensa el funcionario tuiteó: “Decidimos no presentar el semáforo de riesgo para la próxima semana porque identificamos que no es consistente en todos los estados la información que se transfiere para evaluarlo. Dejo claro que no son todas las 32 entidades. Dialogaremos con las autoridades sanitarias estatales”.

¿Cuáles son esas entidades y de qué tamaño es el rezago?

De los 81,838 casos sospechosos en México al viernes 10 de julio (es decir, con prueba realizada en espera de resultado), hay 47,156 prueba con retraso (57.6 por ciento) y 34,682 en tiempo (42.4 por ciento); es decir, en México seis de cada diez pruebas se encuentran atrasadas.

Definimos como atrasadas a todas aquellas pruebas que rebasan los 3 días (72 horas) que dicta el Lineamiento Estandarizado de Salud federal para la toma de muestra, análisis y publicación del resultado en plataforma.

Los estados con el mayor número de pruebas con retraso son: la Ciudad de México, con 8,634 (18.31 por ciento), el Estado de México con 8,205 (17.4 por ciento), Sonora con 4,609 (8.63 por ciento), Tamaulipas con 3,619 (7.67 por ciento) y Coahuila con 3,498 (7.42 por ciento). Puedes checar la tabla completa aquí abajo.

Pero el asunto es más complejo, pues no todas las pruebas se procesan en los 31 laboratorios estatales sino que buena parte de ellas sucede en los laboratorios del IMSS.

De modo que analizando los rezagos por cada sector del sistema de salud podemos ver que de las 47,156 pruebas atrasadas, 21,280 pertenecen a la SSA (45.13 por ciento), 11,545 al IMSS (24.48 por ciento), 8,606 a clínicas privadas (18.25 por ciento), 1,512 a clínicas estatales (3.21 por ciento) y 1,378 al ISSSTE (2.92 por ciento), el resto a SEMAR, SEDENA, clínicas universitarias, DIF y Cruz Roja.

Es decir, los estados no son los únicos responsables del rezago sino también el sector salud federal que agrupa el 32.14 por ciento del total de pruebas atrasadas.

Y una tercera forma de verlo es promediando el tiempo que lleva cada prueba atrasada en espera de resultado. Los resultados son abrumadores: en México el promedio de cada prueba sospechosa es de 13.3 días, más de 4 veces lo que dicta el lineamiento.

De hecho el único estado que promedia por debajo de los 3 días es Zacatecas con 2.7 días; mientras que los peores son Chihuahua con 27, Chiapas con 23 y la Ciudad de México con 21 días.

De los sectores que más casos concentran, el IMSS es el más lento en su desempeño, pues se retrasa en el 56 por ciento de los casos y el promedio de tiempo por prueba es de 13.10 días; le siguen las clínicas estatales con 12.16 días, el ISSSTE con 11.77 días y luego la SSA con 9.54 día.

Por eso tiene razón López-Gatell cuando señala que estamos ante un problema complejo que demanda la actuación y coordinación de los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal. De hecho se queda corto cuando enfatiza que solo estamos viendo “la mitad de realidad” porque, incluso, estamos peor: apenas rebasamos el 40% en cumplimiento.

Pero miente cuando dice que el asunto no es que hagamos pocas pruebas porque lo cierto es que nunca hemos hecho las suficientes para el tamaño de país que somos y la epidemia que enfrentamos. Simplemente la estrategia nunca fue esa. Sabedor del colapso en el sistema de salud heredado, la prioridad del gobierno mexicano no fue medir la pandemia para atenuarla sino reconvertir hospitales para atenderla. Los recursos se destinaron a camas y ventiladores, no a pruebas. Eso seguirá siendo así.

Pero lo grave ahora que se pretende salir ordenadamente del confinamiento es que ni siquiera se está midiendo bien la fracción de la epidemia que el gobierno federal decidió medir, pues cada vez el sistema tiene menos capacidad de procesar pruebas. Un dato que lo ilustra es que el domingo 24 de mayo había 595 decesos sospechosos pendientes de confirmar y al 9 de julio la cifra ya era de 2,283. Casi cuatro veces más.

¿Los estados se retrasan en procesar pruebas y subir información? Sí. La federación también. Para solucionarlo harían bien en primero reconocerlo. Esa sería la corresponsabilidad a la que tanto apelan. Porque lo que estos datos significan es que muchas, miles de personas, esperan semanas y hasta meses para recibir el resultado de su prueba. Muchas, incluso, mueren en la incertidumbre.

@AdrianLopezMX